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lunes, 15 de septiembre de 2014

Gobierno del Bien Común y responsabilidad civil empresarial: buscando alternativas

Después del largo periodo en el que no he escrito nada de nada (las obligaciones académicas son lo que son), empiezo con varias alternativas que se han analizado con anterioridad, o que puede que haya nombrado. Dentro de nada son las elecciones municipales, con lo que hay que ir pensando en alternativas, aunque sea para demandarlas a los diferentes partidos.
Gobierno del Bien Común: lo que se busca en este modelo es, por un lado, mayor participación, para descubrir entre todos/as aquello que se puede considerar bien común, junto con una nueva gestión de los bienes comunes y relacionales –la propia Asamblea ciudadana, junto con el “control” de los Presupuestos–. La idea es dar respuesta a todos aquellos movimientos que han surgido entre 2011 a 2013 –aunque Christian Felber recoge demandas de movimientos altermundistas y la tendencia de la agrupación de economistas Attac1, anterior a estos movimientos– que tienen una “aspiración a resignificar la democracia y avanzar hacia nuevas formas de lo común”2.

Para resumirlo, en este modelo se habla del municipio como un conjunto: población, bienes y representantes políticos. En la gestión diaria, se debe contar con la opinión de todos/as los/as que vivan en el municipio del que se trate, e intentar llegar a un acuerdo entre política y sociedad sobre los objetivos y los medios para conseguirlo. De ahí que exista el Balance aplicado a municipios –una modificación del Balance dedicado a empresas– que recoja todos o muchos de los puntos de la vida en común: la participación en política, la gestión compartida de los bienes municipales, el tratamiento a los/as trabajadores/as municipales –igualdad de trato, escucha de las demandas, etc.–, el pago y trato a proveedores, la elección de los mismos por criterios sociales y/o ecológicos – especialmente fomento de los negocios locales–, etc.3 Aunque no se diga directamente, está implícito la recuperación de los bienes comunales y/o la consideración como tales de los servicios municipales. Una demanda común con las reivindicaciones de los movimientos y protestas globales, que, en general, tienen una “(...) aspiración a una reapropiación del espacio urbano, una reivindicación del derecho a la ciudad, y una denuncia de la degradación de la calidad de vida y de la preponderancia de los intereses privados por encima de los comunes”4.
Y es aquí donde entran los bienes relacionales y el hecho de incorporar la deliberación como uno de ellos. Este concepto puede ayudar a fundamentar también nuevos proyectos o nuevas formas de gestión compartida entre Ayuntamientos y vecinos/as o sólo de estos segundos con una legislación sobre su uso. Para el buen funcionamiento de las comunidades humanas, es básico que haya una utilización óptima de los recursos, no pensando exactamente en términos del comunitarismo –aunque también–, sino buscando una buena gestión, compartida, dialogada, de los recursos, en tiempos de sobreexplotación y limitación de los mismos.
Esta teoría considera que la participación en el municipio es importante, al igual que lo es también en la empresa, dado que ésta es uno de los principios y objetivos de la Economía del Bien Común –la EBC, o teoría que reúne los Municipios y las Empresas del Bien Común–, junto con la Transparencia, la Dignidad humana, la Solidaridad, la Sostenibilidad ecológica y la Justicia Social5, valores que podrían ser un mínimo común sin mucha discusión al respecto. La no inclusión de las personas que forman parte de una empresa, municipio o agrupación determinada es, también, un criterio negativo que resta puntos a la puntuación del Bien Común, hecho que otros sistemas de puntuación, como el de la Responsabilidad Social, no incorporan como elemento que resta, quiero decir6. También, porque tiene en cuenta la confianza como un elemento vertebrador del sistema tanto político como económico, más allá que otros indicadores, como el crecimiento económico, el nivel de pobreza, etc. Y también la felicidad. Por ello, la idea es que la participación llegue al máximo de ámbitos posibles, para que el ideal de bien común esté más cerca que si no existe una serie de preguntas sobre lo que se considera el objetivo compartido.
Lo cierto es que la deliberación no es el centro de esta teoría, pero sirve para alcanzar la meta, el Bien Común, formado por los valores que ya se han indicado como objetivos en los Balances. Pero, siguiendo con la idea de Habermas, el poder político no puede saber por sí mismo qué tipo de demandas existen, con lo que tendría que preguntar o escuchar a su ciudadanía7, representada por agrupaciones diversas o de manera individual. Teniendo claro el objetivo, después se puede discutir sobre los medios para alcanzarlo: Balances, Índices del Bien Común, Asambleas Democráticas, ayudas económicas a aquellas organizaciones que tengan mejor puntuación en los Balances, la incorporación de estos en las etiquetas para facilitar su compra por los/as consumidores/as, etc. Y, entre estos medios también está la educación, que tendría que estar más centrada en el autoconocimiento, autoestima y las habilidades de expresión de sentimientos y opiniones. Para resumir: educación emocional, ética, comunicacional, para la democracia, contacto con la naturaleza y conocimiento del cuerpo8.
Lo que se presenta es un cambio en la manera de entender la vida en común, hecho que lo une a ciertos autores comunitaristas, aunque añadiendo el aspecto económico de no competencia sino colaboración entre empresas, municipios, personas... Esto lleva a la segunda teoría, de Stefano Zamagni, sobre la responsabilidad civil de la empresa.
Responsabilidad Civil de la Empresa y el cambio de paradigma: esta teoría tiene en cuenta a la empresa como un elemento más dentro de la sociedad. Las empresas pueden modificar la manera en que se pueden relacionar con las otras y con la propia sociedad, consiguiendo una modificación de los valores que imperan en estas relaciones y, así, llegar a cambiar de forma más amplia los valores que rigen las interacciones entre la sociedad y la economía. No es suficiente que las empresas busquen la responsabilidad social, sino también la civil, como un elemento que va más allá en la conexión entre empresa y su entorno, especialmente social. Esto no significa que se haya de olvidar los aspectos recogidos en la RSE –Responsabilidad Social–, sino que hay que ir un paso más adelante.
Esta actitud de la empresa es civil dado que es “civilizadora del mercado, por ser propia de la ciudad en su conjunto y porque la sociedad civil es su clave última”9. Tiene en común con la EBC, por lo tanto, el comportamiento relacional de los actores económicos, con las empresas en su centro. Si existe este tipo de bienes, que todos necesitamos y utilizamos, es necesario un papel central de la reciprocidad en la actividad de las Administraciones Públicas y de la propia sociedad civil –incorpora también el mercado como “civil”–. Es más, realizando una actuación conjunta entre estos dos ámbitos, se llegará lejos, dado que la colaboración entre estos –el linking– consigue realizar actuaciones que, por ellos/as solos no se conseguirían10. Independientemente de esto, en muchos casos este tipo de diálogos no llegan a suceder, o permanecen en un estado inicial, sin alcanzar un objetivo claro.
Por ello, la deliberación es central: sin la misma no disponemos de mecanismos –dentro del sistema representativo– para defender las instituciones económicas de las que dependemos11. Y, si finalmente elegimos la deliberación, con ella tendrían que venir otros cambios institucionales, por ejemplo, la cooperación entre todos los sectores sociales y una administración y sociedad de tipo red, no jerarquizada12. Junto con estos cambios, además de toda una serie de habilidades de diálogo ya indicadas, vendría una modificación en la idea de las funciones del mercado, incorporando los bienes gratuitos –entre ellos los relacionales– y dando una mayor importancia al capital social. Este capital consigue que se amplíe la confianza, tanto entre personas que se conocen –bonding–, como entre grupos diversos –bridging–, creando de esta manera desarrollo económico13 bien entendido. Un desarrollo que va más allá de una mejora de las cifras macroeconómicas. Va enlazado con la idea de felicidad, que une la dimensión adquisitiva –compras y ventas– y la expresiva –relacionada con la identidad, conectada con el reconocimiento de otros/as–14. No podemos vivir fuera de la sociedad, por ello, tendríamos que estar más centrados en aquello que nos une, para intentar mejorarlo en la medida de lo posible. De ahí la responsabilidad civil de la empresa, con la necesidad de centrarse en conexiones éticas y con una Economía con objetivos de satisfacción de necesidades, y no sólo económicas.
En resumen, ambas teorías afirman que la deliberación no impide el buen desarrollo económico, ni mucho menos la dificultad o el alargamiento de las decisiones políticas. Al mismo tiempo, establecen los bienes comunes y relacionales como una nueva base sobre la que construir la convivencia de los grupos sociales. Apelan, también, al carácter social de las personas, insistiendo en que exista la posibilidad de expresar las opiniones y valoraciones dentro de un ámbito político y/o económico, dado que en estas teorías la Economía está también en el ámbito comunicativo, como una proveedora de bienes y valores a la sociedad. Este nuevo espacio económico puede entender las transacciones como relaciones de reciprocidad y entre iguales, otra de las bases de un diálogo justo.
En este mismo momento, sonará como unas utopías, una detrás de otra, pero lo cierto es que la primera posición ya se está empezando a aplicar en algunos municipios de España. Respecto a Zamagni, aunque no comparta su trasfondo religioso, lo cierto es que es interesante ver a las empresas como algo más que simples transformadoras de bienes y que dan satisfacción a ciertas necesidades. Ambas son interesantes por los cambios que podemos observar en las relaciones humanas y también en las económicas, centradas normalmente en valores de racionalidad económica y de competición. 

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1Página web del colectivo en España: http://www.attac.es/
2MATEOS, O., “¿Una red global de movimientos sociales? Una aproximación al ciclo de protestas 2011-2013”, en Educación Social. Revista de Intervención Socioeducativa, nº 55, 2013, p. 22.
3Para ver el Balance, acudir aquí: http://yosoytu.com/wp-content/uploads/2014/07/Matriz-EBC-municipios.pdf o mirar en los anexos.
4MATEOS, O., p. 28.
5FELBER, C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013, p. 53.
6Para más información, está el trabajo comparativo entre RSE y EBC realizado en el presente máster, disponible libremente en: http://es.scribd.com/doc/203625576/La-Economia-del-Bien-Comun-en-perspectiva-etica-la-Asociacion-por-el-Bien-Comun-a-examen?in_collection=4415710
7HABERMAS, J., Facticidad y validez, Trotta, Madrid, 1998, p. 448.
8FELBER, C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013, pp. 154 y ss.
9CORTINA, A., “Prólogo”, en ZAMAGNI, S., La economía del bien común, Ciudad Nueva, Madrid, 2012.
10ZAMAGNI, S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la acción político-económica”, en Revista Cultura económica, nº 70, dic 2007, pp. 23-43.
11Ibid., p.31.
12ZAMAGNI, S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la acción político-económica”, en Revista Cultura económica, nº 70, dic 2007, p. 34.
13Ibid., p. 36

14 Ibid., “¿Es posible compaginar la competitividad de la empresa con la felicidad?”, en XVI Seminario Permanente de Ética Económica y Empresarial (2006-2007), 16 de enero de 2007, pp. 64-74   

miércoles, 5 de febrero de 2014

Sexualidad y rol de género

Reforma del aborto, insistencia por parte de ciertos sectores conservadores de la eliminación de la masturbación, educación sexual brillando por su ausencia, conocimiento e investigación sobre el aparato reproductivo masculino pero nada del femenino, desigualdades salariales... ¿Tiene todo una relación o es fruto de mi imaginación? 
Empecemos por el principio: desigualdad salarial, continuación de la violencia machista, menor permanencia en los puestos de trabajo y más peligro de no encontrarlo que los hombres. Muchos/as ya sabemos que en lo que respecta al mundo laboral hay diferencias, por mucho que sea en un puesto con iguales responsabilidades y conocimientos que el hombre. En este blog ya he hablado del techo de cristal, al que hay que añadir el suelo de barro, en el que estamos en la actualidad, tanto mujeres como hombres. El suelo de barro es aquella situación penosa (por sus condiciones salariales, de horas de trabajo, precariedad, falta de libertades o derechos, etc) en la que ciertas personas se encuentran, tanto en situación pública como privada, de la que no pueden salir y en la que, en muchos casos, se hunden más. 

Junto con esta desigualdad, que nadie puede responder, encontramos los referentes culturales en el aspecto: la mujer (no sé cómo ni por qué) ha de estar siempre perfecta, joven (sin arrugas), con pelo sedoso, a la moda, aceptar su papel de madre (directamente ser madre joven), y al mismo tiempo ser buena en su trabajo, claro. De ahí que los anuncios que se observan van dirigidos a nuestro tránsito intestinal, a poder dormir bien y, claro, el gran terreno de la moda y la belleza, que va subiendo sus expectativas cada vez más. 
No hablaré aquí de las Ángeles de Victoria' Secret, que ya han sido criticadas (no ellas, si no lo que representan) por las altas expectativas que generan en mujeres y jóvenes que, como yo, somos más bajas, con más talla y somos menos cercanas al ideal de belleza, por mucho que estemos más sanas y/o más satisfechas que ellas. Además, consiguen sexualizar la figura femenina. Me centraré mejor en el hecho de que, de repente, aparecieran maniquíes con abundante vello púbico en Nueva York. Mi pregunta es: ¿y a mí qué me importa si está de moda o no tener vello? Si quiero tenerlo, lo tengo. Además, este hecho siempre fue una reivindicación de grupos feministas o naturalistas. Me parece bastante preocupante que, de golpe, una empresa como American Apparel, creadora de la imagen de la mujer maniquí junto con otras muchas, le dé por hacer creer que está por la "naturalidad" de la mujer. Impresionante. 

El vello es algo que hay que eliminar, porque oscurece cierto objeto de deseo, llamada vagina y porque, mira tú qué cosas, también la industria del porno (no sé si antes o después de la de la moda y de la creación y promoción de los centros de depilación) nos indica que mejor sin pelo. Además, también está la salubridad de la zona: si hay vello, hay sudor, si hay sudor, hay olor. Y vuelvo ahora a los anuncios: la regla debe ser escondida. ¿Qué diferencia hay entre nuestros días y los de antes de la creación de compresas, tampones, etc? Nada. Claro, no voy a decir que no sean prácticos. Pero, primero son contaminantes, segundo son caros y tercero según los anuncios sólo estamos mirando y preocupándonos por cómo huele. La regla, ese proceso natural, también es creída como, casi, una enfermedad: casi que no hay que acercarse a una mujer cuando tiene la regla, no sea caso que te ataque. Y, claro, tampoco te puedes acostar con ella (con nosotras), no vaya a ser que se manche todo. Esto, por supuesto, fomentado también por nosotras mismas, que nos vamos reduciendo en estos días. 
Hablando ahora de relaciones sexuales o sensuales o afectivas, como se quiera, me centraré en la masturbación o auto placer, tanto masculino como femenino. La semana pasada me sorprendió este artículo sobre cómo reducir la masturbación y los "problemas" de la misma. La masturbación, señoras y señores, te vuelve más egoísta, anti-social y un/a depravado/a. Y todos debemos saber que ésta no es una manera de independencia o de auto satisfacción, conocimiento de tu placer, etc. sino que es provocado por: "el aburrimiento, la sensación de soledad, el miedo, el estrés y el cansancio". Siempre negativo. Y, claro esto viene por la erotización del ambiente (en eso estoy de acuerdo, pero no en que sea causa de la masturbación), por tener una mala alimentación, estar rodeado de malas compañías y no dedicarte a la filosofía, para resumirlo. Esto deja a las personas que se masturban en mala situación, ¿verdad? Creo que somos egoístas, nada comprometidos políticamente, influenciables por las modas y, además, somos una mala compañía. ¿Quién iba a decir que un acto privado te iba a causar tantos problemas? Y, si ya hablamos de masturbación femenina, los clichés son multiplicados. Ninguna joven puede admitir en público masturbarse, porque no está bien visto y, además, ¿para qué hacerlo? Eso son cosas de degenerados (masculinos). Lo cierto es que la masturbación masculina ha sido más criticada en la historia que la femenina, ya que el líquido vaginal no es: 1) ni tan importante; 2) ni sale tanta cantidad. 
Y ahora pasemos al semen. Lo sé, estoy en un blog serio y no tendría que ponerme a hablar de este tipo de cosas. Pero, todo tiene relación y os pido que sigáis leyendo. No voy a decir guarrerías, promis. Bien, el semen es el nuevo líquido del grial (o directamente el Santo Grial, si incorporamos el aparato reproductor como contenedor). Se multiplican los estudios que afirman que el semen es bueno para la piel, si se traga tiene muchas propiedades, en otros aspectos puede ayudar a la digestión... Independientemente de esto, y pudiendo tener razón (yo, sinceramente, no lo sé, con lo que no puedo juzgarlo), ¿qué pasa con los fluidos femeninos? ¿No tienen nada positivo? ¿Ni siquiera sales minerales? No, lo máximo que he leído en este tema (de manera ligera) es que hacer muchos cunnilingüis te provoca cáncer. Es una leyenda urbana, pero ahí está. De ahí que el aborto sea considerado un delito: ¿cómo puede ser posible que alguien niegue el todo santo semen? No, tiene que dar a luz al fruto de este líquido celestial, por mucho que sea una violación. El sexo oral para el hombre está más que aceptado, pero para la mujer no. El placer de uno está supeditado al placer de la otra en este caso. 
¿Cómo es posible que haya llegado desde un nivel de desigualdad de salarios a la intimidad? Ahora lo explico, no os pongáis nerviosos/as: roles de género. Los hombres serán los que dirigen la política, los asuntos públicos, los que tienen la fuerza y por ende la autoridad, son los racionales, los que proporcionan seguridad y los que buscan el éxito. Las mujeres, por su parte, son las sensibles, las madres, las que se encargan de los sentimientos, las que reducen los conflictos o negocian, su ámbito es el familiar y buscan ser queridas. A ello también "ayuda" libros como "Cásate y sé sumisa" y su versión masculina. Por ello, la mujer está para servir al hombre, no para ser su compañera de trabajo, una líder, una representante, alguien de responsabilidad, sino máximo una intermediadora y alguien reducida al cuidado. Lo sé, esto es exagerado y en muchos hogares estos roles no se cumplen (¡gracias!), pero si miramos las encuestas de distribución de las tareas en el hogar son las mujeres las que más se dedican a ello. 

Y de los roles pasamos al mundo del trabajo: ¿no es un poco extraño que los trabajos "femeninos" (cuidados en general, selección de productos y de personal en la industria, las tareas del hogar) sean peor pagados y peor vistos que los "masculinos" (dirección de empresas, cargos de responsabilidad)? Y, de aquí surge la diferencia entre capacidad y conocimiento. No me hagáis mucho caso en los nombres, porque no estoy segura que sea exactamente así, pero ahora lo explico: hay trabajos en los que las mujeres somos capaces, en relación con nuestro rol de género (cuidado, especialmente). Somos capaces por nuestra propia naturaleza (unas más que otras) y por ello no hay que pagarnos por un conocimiento adquirido. En cambio, los hombres necesitan un conocimiento (un extra) para llegar a los mismos trabajos, con lo que 1) son mejor vistos; y 2) son mejor pagados. De ahí que para llegar a puestos "masculinos", sea necesario mucho más "conocimiento", ya que, en este caso, la capacidad es la masculina y las mujeres no estamos preparadas para ello. 
Y ahora, el salto a la política, el tema de mi blog: mujeres y política. Hay menos, tanto en cargos de responsabilidad en el partido como en las bases de los partidos políticos. Además, si se observan las cifras del CIS, las mujeres tienen menor interés en la política, participan menos, aunque lo hagan vía las asociaciones, donde son mayoritarias y su labor no pagada, claro. Y, muchas de las mujeres en política, qué cosas, siguen más los principios masculinos que los femeninos, ya que para entrar en un mundo de hombres, hay que actuar como los hombres. Y esto por no hablar de los juicios que lanzan a las políticas, más centradas en su aspecto que en su gestión. Porque, ¿cuántas veces se criticó a Zapatero por cómo vestía? ¿Y a Fernández de la Vega, primera vice-presidenta de España? Y, otra vez la moda, el aspecto físico. Esta falta de presencia en política también viene de nosotras mismas, claro: nos hemos creído el papel de sumisas, que el espacio público no es el nuestro, y no es nuestro ámbito natural ni de confort. Y esto sucede también en las empresas. Pero, ¿hasta qué punto es "culpa" nuestra? ¿No es también más complicado ascender cuando no dispones de ayuda en el ámbito doméstico? ¿Hasta qué punto es la sociedad y hasta dónde somos nosotras mismas?

¿Estoy loca por relacionar tantos temas en un mismo post? Puede ser, y cada vez los escribo más y más largos. Pero, todo deriva de una misma cosa: el cuerpo como objeto y fin. Y, claro, la dominación de este cuerpo, especialmente el femenino (aunque también el masculino, ¡preocupaos!). Para terminar, os dejaré un frase de Naomi Wolf: "Una sociedad obsesionada por la delgadez de la mujer, no está preocupada por su belleza, sino por su obediencia". Obediencia que, por otro lado, también se espera de ella en temas sexuales y reproductivos. Para repensar la reforma de la Ley del Aborto, ¿no?



jueves, 30 de mayo de 2013

Las víctimas silenciosas

Cuatro mujeres muertas en una semana. Y esto casi sin pena ni gloria. Sin una repercusión mediática importante. Sin una reacción política immediata. Silencio. Además de las asociaciones de mujeres, así como las específicas de esta lacra social han realizado quejas públicas. Y esto en un año bastante negativo en este tipo de violencia, mal llamada doméstica, que viene detrás de otros muchos negros en este tipo de muertes. 
Sin embargo, no está dentro de los primeros problemas de la ciudadanía, ni siquiera está en la agenda pública. Claro, la crisis, el 25% de parados (más y más, es por poner un número redondo), los recortes en servicios públicos, el hecho de que todos estemos enfadados y desencantados con la política, etc. Esto hace que los aspectos considerados "secundarios" queden en segunda plana o incluso abandonados por la prensa. Pero, ¿hasta qué punto este hecho es secundario? ¿No será que estas muertes están en relación tanto con los recortes como con la "decadencia" del sistema? ¿Por qué en España más que en otros países?
Por un lado, está el hecho de que la Justicia (ya de por sí saturada) no puede responder con rapidez a las denuncias por maltrato. Además, esto se une con el hecho de que en muchos casos no se denuncia por miedo a las consecuencias en su entorno familiar, junto con dificultades económicas o con temas emocionales, entre otros. Después del proceso, las medidas de mantenimiento de distancia con la víctima y familiares no son efectivos, y en muchos casos ha pasado que han sido agredidas nuevamente o, también, asesinadas por culpa de unos medios reducidos. 
¿Por qué esta cantidad de casos de violencia de género en este país? Muchos hablan de la mentalidad, aún machista de cierta parte de los españoles y españolas (estos valores se pasan también en el seno de la fimilia y con las madres, también, no vamos a decir que sea todo culpa de los hombres, sin más). A esto hay que unir una política nula en relaciones sentimentales (menos aún en las sexuales) y en la idea de que el otro (en este caso, la otra) es una propiedad, una extensión de los bienes de uno y que, por lo tanto, está por encima y es dueño y señor de lo que hace el otro. Además del hecho de que casi todas las relaciones de pareja tienen algo de relaciones de poder (¡maquivelista!), y de intentar cambiar al otro/a para amoldarse al otro (no estoy diciendo que esté mal, solo como idea), el hecho de cambiar a la otra persona a un objeto genera este tipo de reacciones. Y, no, no creo que tenga que ver con el hecho de que familia esté perdiendo parte de su ser como tal y su rol social, etc; ni tiene que ver con la mayor "libertad" de la mujer en la actualidad. Más bien es una cuestión de educación. Nadie es propiedad de nadie, por mucho que se quiera. Y esa educación se la damos todos, desde su familia de pequeño, pasando por la escuela y los referentes culturales (películas, cuentos, juegos, etc). Y seguimos pensando que el hombre debe dominar con frases como "¿quién lleva los pantalones en esa casa?", entre otras. 
Así, el hombre tiene que ser dominante (o por lo menos estar un poco por encima) y la mujer tiene que ser la sumisa (en comparación). Unamos esto al hecho de que en España las mujeres no se sienten un cuerpo unido, un solo grupo social o grupo político. Con lo que hay lazos de solidaridad, sí, pero no son todo lo fuertes que deberían ser. Juntamos todos estos factores y ¿qué tenemos? Las cifras de muertes tan altas. Y no se reducen, al contrario, siguen augmentando por culpa de los problemas económicos que obligan a quedarse en el mismo domicilio que la pareja, en algunos casos. 
¿Por qué no se ha hecho nada al respecto? ¿No hay una preocupación seria sobre qué se supone que les está pasando por la cabeza a los hombres que golpean y desprecian a sus parejas? ¿Y en las mujeres que no denuncian o que no cortan la relación desde el principio (independientemente de los problemas económicos y demás)? Por supuesto, es muy fácil hablar desde mi posición, que nunca he estado en esa situación y que no ha vivido ninguna relación de sumisión. 
Sin llegar a esta situación, los porcentajes de tareas domésticas realizadas por mujeres y hombres es también  desigual. Y, también, los salarios son más bajos en el caso de las mujeres que en los hombres. ¿Qué tiene que ver todo esto con la violencia doméstica? Bien, todo está relacionado en esta vida. Y, en este caso, está la idea del capacidad natural y la habidad. Según he estudiado (pero muy por encima), tanto cuando educamos a los niños/as como en la sociedad se hace diferencias entre si una actividad tiene que ver con la capacidad, tiene un valor menor. Así, las mujeres tienen capacidad en los cuidados a familiares, así los trabajos como profesores de preescolar, enfermería, etc tendrán un salario menor y una opinión pública menos favorable. En cambio, si un hombre realiza una actividad que requiere capacidades dichas "femeninas", y si tiene que ver con el ámbito académico cobrará más y será mejor considerado socialmente. Nos pusieron un ejemplo con los médicos, donde los Colegios Profesionales tenían miedo de que el hecho de que hubiera tantas mujeres entrando en Medicina y cubriendo los puestos de cirugía y de dirección de centros de salud, tendría consecuencia en los sueldos de la profesión. No es una imaginación mía, entonces.
En el mundo en el que estoy más "habituada", la política, seguimos siendo minoría. Por mucho que haya más diputadas que en otros países europeos, y durante la legislatura de Zapatero hubo el mismo número de ministras que ministros (por no hablar de Chacón como Ministra de Defensa, que sorprendió a todos/as), sigue habiendo pocas mujeres en las direcciones de empresa, en los puestos de decisión de los partidos, en los think tank, etc. Otra vez, habilidad y capacidad. Y no estoy diciendo que las mujeres no estemos entrenadas ni predispuestas a la política (aunque hay reticiencias a entrar en política actívamente, no voy a negarlo), sino que simplemente, se prima a los hombres, por serlo sin más. Porque tienen "habilidad" política. 
Volviendo al tema central, y no queriendo derivar de la manera en la que lo estoy haciendo (que ya he hecho, mejor dicho), si unimos todos los elementos (problemas en la Justicia, recortes en prestaciones para las mujeres víctimas, una falta de solidaridad más intensa, las tradiciones por las cuales la mujer tiene que ser menos (por decir algo), a lo que hay que unir la idea de que la mujer puede y debe vivir así, porque está preparada para ello) da como resultado negativo la violencia de género. Claro que no, con estos elementos separados no se consigue las cifras que vemos todos los días. Hay también una culpabilidad de las personas que realizan la violencia. No todo es el contexto, sino también los comportamientos individuales. 
Pero, creo que tenemos que reflexionar de los motivos, porque no es ni normal ni justo que todas esas mujeres muertas no sean recordadas o no reflexionemos sobre por qué lo están, y si no se habría podido realizar algo por evitar su situación. Desde aquí, mis condolencias a sus familiares. 

viernes, 29 de marzo de 2013

A la búsqueda de la Política






Está perdida. O mejor dicho, está en busca y captura. La política, la de verdad, está escondida, o encerrada  por los/as políticos/as y por el poder. No sabría decir qué poder exactamente, si el financiero/ económico, el social, el político y /o el de cada uno de nosotros, ciudadanos/as. 
Como ya dije hace tiempo, en uno de los primeros artículos de este blog (del que llevo ¡97 artículos!) la política es (definición académica donde la haya) el proceso de toma de decisiones en entornos plurales y para la aplicación de la misma podrá ser utilizada una fuerza considerada legítima. Pues bien, muchos autores añaden que la política es poder (muy al estilo Maquiavelo), otros que la política es diálogo, otros más en que es la gestión de los objetivos y políticas comunes. Pues, bien, ¿dónde está ella? ¿Qué ha  pasado con la que tendría que ser el centro de todos los sistemas democráticos? Pues bien, está en peligro. Olvidada, escondida, ahogada podríamos decir. 
Todos se quejan de ella, o más bien de sus "seguidores" los/as políticos/as. "Todos son iguales". Cada vez que decimos esto, sabemos que estamos tirando encima suyo más tierra. Además, durante mucho tiempo hemos dejado (mayoritariamente por no hacer nada al respecto durante los años de la Transición y también durante los años de bonanza) que la política perdiera (en gran parte) esa energía y legitimidad inicial, cosa que ha ayudado a que en la actualidad no tengo suficiente arraigo y/o fuerza en el sistema. Por otro lado están los/as propios/as políticos/as, muchos de ellos/as más centrados en sacar provecho de su posición que en gestionar los bines comunes, o también generar las suficientes condiciones de diálogo y comunicación, tanto con los otros partidos como, sobretodo, con los/as ciudadanos/as. Parece que lo hagan a propósito, lo de buscar una mala prensa... Más adelante, y sobre todo ello, tenemos a la finanza, a los grupos de poder económico que influyen sobre las personas que forman parte de la política y del sistema. Para estos, no es positivo tener un buen espacio compartido de diálogo público, donde se escuchen las prioridades de los que pagan en gran parte el funcionamiento del Estado (recordemos que muchos d estos grupos no pagan impuestos, o pagan muy poco gracias a SICAVS y demás derivados y facturas en b). Es mucho mejor tener a clientes, o a subordinados que a ciudadanos delante, para estar a salvo de las acusaciones (justas) hacia ellos.  
Y, bien, hasta ahora solo he dicho lo mismo que escuchamos a todas horas de parte de muchas asociaciones y grupos ciudadanos. ¿Cómo se saca a la política de su tumba? Y, lo que es más importante, ¿cómo se saca a la luz además de manera relativamente íntegra? La respuesta es rápida, por la cultura política, esto es, por el conjunto de actitudes, prácticas y opiniones de los/as ciudadanos/as hacia la Política. Tal y como están las cosas en la actualidad, podríamos decir que no es problema de la base, sino más bien de la cúpula del sistema, que es la que mejor conoce los puntos débiles, para sacar partido de él. 


Justamente por ello, también se necesita un mejor conocimiento del sistema por parte de la base (de todos los ciudadanos). Al mismo tiempo, la partida en educación está siendo reducida, justificado por las obligaciones de déficit por parte de Europa, con lo que no todo el mundo tiene a su disposición todos los elementos para "defenderse", o al menos no de manera "oficial". Sin embargo, cada vez más asociaciones u organizaciones, recogiendo esta necesidad, incorporan ideas sobre el sistema electoral y sus efectos (el 15M con las elecciones), entre otras cosas. Gracias a esto, una parte está medio cubierta. Pero, claro, no todo el mundo escucha o cree en estas organizaciones. Con la educación, y a largo plazo (no hay que ser tampoco demasiado optimista), muchas cosas tendrían que cambiar. O, al menos, es eso lo que dicen en los libros. 

Como ya dije en uno de mis primeros artículos sobre la cultura política española, estamos mal acostumbrados, más bien cómodos en nuestra situación de pedir derechos sin querer tener obligaciones. Por supuesto, con la crisis nos estamos dando cuenta de muchas cosas que hasta ahora no reconocíamos, esto es: la importancia de lo público como garante de la igualdad y del Estado social (o incluso del Estado sin más), que haya una comunicación directa con el Parlamento y que se puedan hacer llegar a él proposiciones de ley (recordemos la de la dación en pago, un récord en firmas), que haya posibilidad de penalizar a un/a político/a por una mala gestión (en esto queda mucho camino por delante), disponer de los recursos y  de los medios suficientes para garantizar tanto la igualdad como el mínimo de subsistencia... Pero, todo esto surgió de muchos momentos de reivindicaciones y también de movimientos del poder para acomodarse a las nuevas situaciones. El Estado del Bienestar se desarrolló para calmar a una población que podía ver los regímenes comunistas como garantes de la igualdad y de la seguridad social. Igualmente, la gran mayoría de cambios surgieron de luchas, de reivindaciones, de ciudadanos/as. Como en la actualidad. 
Por supuesto, muchos/as leeréis esto y diréis: "Educación política, muy bien... Pero, hagamos lo que hagamos no nos escuchan. Por de pronto, nos toman por terroristas o como niños". Tenéis razón en esto, pero son las reivindaciones intensas o largas en el tiempo las que consiguen cambiar algo en el futuro. Y, claro, ante todos estas barreras que el sistema político impone para defenderse (es un poder, tiende hacia el status quo), han surgido las nuevas formas de participación política, de las que creo que ya he hablado anteriormente. Tomar plazas, hacer circular peticiones de cambio de políticas públicas, desobediencia civil (Stop deshaucios es un ejemplo: intentan no dejar que las autoridades hagan efectivas las órdenes de deshaucios), boicots comerciales (por ejemplo, a Mercadona por haber estado implicada (supuestamente) en los tráficos de influencias en el Partido Popular (conocido como "comprar influencias")), sentadas, boicoteos de páginas web (hablamos de Anonymous), no pagar ciertas tasas (en Cataluña, para empezar)... 
¿Qué es lo positivo de todo esto? No quiero quedarme con lo negativo, porque estaríamos todos llorando a todas horas. Además, siempre hay algo positivo. Pues bien, que hay mucha gente que antes era apática o pasiva políticamente, que ahora ha pasado al equipo de los gladiadores políticos o, al menos, al de los activos políticamente. Sí, sigue siendo en formas políticas "alternativas" o no oficiales. Pero, como el título de mi blog, política somos todos, en cada una de las acciones que hacemos en relación con cualquier parte del Estado. 
Poco a poco se está mejorando nuestra actitud ante el poder (no podremos estar encima, pero al menos sí al lado), y nuestra reivindicación hacia lo que tendría que ser la Política, la Idea platónica, el objetivo de toda sociedad que se precie. Me gustaría quedarme con una de las frases del 15M, muy reveladoras: "Hemos sido los hijos de la comodidad, pero no seremos los padres del conformismo". Eso ya es un cambio en la cultura política, solo se necesita que se continúe. Las crisis no tienen nada positivo. Nada salvo que nos damos cuenta de lo que importa y después somos más sensibles hacia ellas. No dejemos que la Política muera. Nos va mucho en ello.  

sábado, 14 de abril de 2012

Ciudadan@: o te unes o te hunden



Lo primero, pedir perdón por la tardanza. Pero, han pasado tantas cosas que cuando iba a hablar sobre un tema me surgía otro y nunca llegaba a concretar nada. Justamente ante todo este tipo de políticas públicas, decisiones políticas, económicas... es necesario encontrar un lugar en el que poder estar "seguro/a" (si es que se puede estar en algún lugar).
Sobre el título del artículo, me gustó mucho una etiqueta que tiene un familiar en una carpeta que lleva siempre consigo. En ella aparece el lema: "agricultor: o te unes o te hunden", llamando al sindicalismo agrícola. Junto con el lema, había agricultores solos hundidos y otros cogidos, hombro con hombro, que permanecía en la superficie. Pues bien, en una época en la que da la sensación de que todo se hunde, se debería llamar al asociacionismo.
Este artículo se me ocurrió durante la huelga general, cuando a los sindicatos eran acusados de anti-patriotas, de gastar dinero público, de ineficaces (no sabéis lo mucho que empiezo a aborrecer la palabra "eficiencia" o "eficacia"), entre otras cosas. Lo primero, aparecen en la Constitución, junto con los partidos políticos y otras instituciones del Estado, con lo que relevantes son. Al menos para el constituyente del '78/'79. Lo segundo, ¿cómo va a tener poder si cada vez tiene menos afiliados? Sí, el dinero público es una parte importante del presupuesto de estas organizaciones. Pero, uniendo el hecho que la gente no se afilia y que los beneficios colectivos son para todos los trabajadores/as y no solo para los afiliados, dan el resultado de que hay menos dinero. Y, con menos dinero, hay menor capacidad de realizar actuaciones, presión, ser considerados como un interlocutor con fuerza en los comités de empresa... en definitiva, mejorar las condiciones de los trabajadores/as.
Independientemente de los sindicatos, hay otros medios para unirse y "resistir" o "demandar" o "apoyar", dependiendo de tu posición en cada momento. Porque es cierto, los españoles 8como no se cansan de decirnos en la carrera) somos desconfiados, apáticos frente a las organizaciones de la sociedad civil. Pero, creo que a estas alturas se ve con claridad que tú por tu cuenta y riesgo no puedes hacer nada frente al Estado, Comunidad Autónoma, Ayuntamiento, etc. a no ser que seas alguien con buen fondo económico. Porque, los grupos de presión también son conjunto de personas, por cierto.
Con el movimiento del 15-M nos dimos cuenta que se podía hacer. Además, ¿qué mejor que una crisis para cambiar las cosas o cambiar nuestras costumbres? Hay muchas asociaciones, organizaciones, fundaciones, etc. que están preparados y deseando recibir nuevas fuerzas. Porque son las organizaciones de consumidores, por ejemplo, quienes consiguen que se modifiquen o se tenga en cuenta este criterio en todo lo que respecta a facturas, problemas económicos... O, son las protectoras de animales las que permiten que haya segundas oportunidades para animales destinados a una muerte segura. O, son los colegios profesionales quienes (independientemente de sus problemas varios) ayudan a sus colegiados en la defensa de su actividad.
La sociedad civil es necesaria en una democracia participativa, eso que el 15-M y otros grupos de defensa de la democracia real (en realidad, la palabra es "participativa") han estado demandando. Lo cierto es que no han creado todas las asociaciones que deberían o que podían haber creado (ya que tenían al principio fuerza), pero sí que han fundamentado y aumentado la fuerza de otras insertadas dentro del mismo movimiento, como la de "Stop desahucios". ¿Por qué no recoger el testigo de este movimiento tan novedoso (al menos en este siglo) y movilizarnos más allá de las manifestaciones y del voto? Porque la democracia es imperfecta, como somos nosotros. Pero, si nosotros tampoco hacemos nada para implantar una buena base o ayudar a crecer nuevas ramas de la misma, ésta irá perdiendo cada vez más fuerza. Formamos todos parte de un mismo sistema, somos pequeños mecanismos.
No hace falta que diga que los partidos políticos están mal, pero a la política le queda mucho más. Porque política eres tú, y yo, como digo en el título del blog. Si aún no piensas en formar parte de la sociedad civil (de manera más directa que desde un blog, que, a su manera, también es opinión), considera la formación que encontrarás en la misma. Porque, quieras o no, son parecidas a una empresa o a un trabajo, en las que tienes que realizar tareas y cumplir objetivos. No con un objetivo lucrativo, pero siempre hay un objetivo. Además, también está el hecho del pago moral o sentimental, la autorrealización.
La situación es difícil, llena de ataques, de incertidumbres. Pero, todo puede mejorar si hay asociaciones fuertes que siembren bases y las consoliden. O, incluso, que modifiquen éstas. Mientras más mejor, porque separados somos más fácilmente "vencibles".
No hay que olvidar que somos parte del sistema, y como parte lo podemos mejorar, modificar o empeorar. Y también: o nos unimos o nos hundimos.