"No estoy de acuerdo con tu opinión, pero defenderé hasta la muerte el derecho a expresarla", Voltaire.
Espero encontrar muchas opiniones, gracias por vuestro tiempo.
Porque... ¿qué sería un mundo sin política?
¡Me he pasado al vídeo! Aquí está mi pequeño "análisis" a los envíos de propaganda electoral de las presentes elecciones generales de 2015. ¡¡Votad con conciencia!! ¡¡Ya no hay voto útil!!
Tened en cuenta que no sé edición de vídeos. Tristemente. Pero, iré aprendiendo. Y voy a la velocidad del rayo para que pudiera subirlo a Youtube (aunque esté oculto). Siento mucho ir tan tan tan rápido.
Por cierto, siempre que haya dudas, entrad en Poletika, que ahora está en todas partes, pero porque se lo merecen.Y es un análisis muy amplio de programas, declaraciones y demás.
Lo admito, soy una friki de las campañas electorales. No por nada en particular, sino porque, de repente, los/as candidatos/as hacen lo que tendrían que hacer durante todo el año: presentar propuestas, participar en debates, alentar a las "masas", mandar mensajes a los medios... Mucho se ha dicho ya de las campañas, e incluso hay gente que afirma que ni le interesan ni acude a ningún acto, ya que siempre se miente o se promete más de lo que se puede dar. En parte, es cierto, pero, si no sabemos qué nos ofrecen, ¿cómo podemos demandarles que cumplan o que vayan más allá?
Cambios en la campaña
Lo que más me ha llamado la atención es la venta del candidato por encima del programa o del partido. Sobretodo en el caso del partido de Gobierno, con carteles de múltiples ministros y ministras, como si presentaran varios candidatos a la vez. Por no hablar del famoso "Espanya en sério", que me hace preguntar: ¿quién se supone que es el/la asesor/a de esta gente? ¿Tienen por lo menos el Mitjà de valenciano? Pero, bueno, ya me centro.
Dentro de la venta del candidato, lo que ha habido es la presecia de muchos en programas no de debate, sino de ¿variedades? Sinceramente, no sé qué se supone que es el Hormiguero o el programa de Bertín Osborne. Hay que ver al candidato como un humano, alguien con habilidades ocultas y hasta simpático. Como si no lo pudiéramos ver nosotros mismos. Creo que pensamos que son mejores si los vemos haciendo cosas no serias, como un debate. Una pena. Personalmente, me gusta mucho más un buen debate, o incluso un miting que cualquiera de estos programas.
Además, no voto a un cabeza de lista, sino a un partido, a unas ideas, incluso a una ilusión o un cambio. Para ir más allá, voto por una campaña. Pero, claro, no se haría si no fuera porque hay mucha gente que vota por el candidato central, como si por tener un buen líder todo tu partido fuera bueno de por sí.
Redes sociales y equipos de apoyo
Como ya había dicho en un post anterior, Manuela Carmena tuvo un gran apoyo de un grupo de ilustradores, que ahora han continuado con la etiqueta y "campaña" #PonteMorado. Por cierto, me encanta cada una de las ilustraciones de la llamada "Purple Rain". Creo que nunca se tuvieron que separar ilustradores de la política, ya que durante mucho tiempo estuvieron unidas, como una de las pocas maneras de llegar al electorado. Por ejemplo, en la Segunda República española.
(ahora no encuentro ejemplos de #PonteMorada o de Purple Rain)
Por otro lado, partidos que no están teniendo mucha repercusión en los medios, usan las redes sociales como manera de escaparse a los límites y acudir a la audiencia mayoritariamente joven (aunque no únicamente) de estas redes. Mucha risa me dio la etiqueta #VotaGarzónPrimo , a partir de una pintada en una pared (no sé si hecha por el mismo equipo de comunicación), donde el candidato de Unidad Popular-Izquierda Unida llegó a conseguir un trending topic, aunque no le sirvió para tener mucha repercusión en medios "tradicionales". Igualmente, es muy interesante que desde esta formación se intente por todos los medios no perder cobertura, tirando de ingenio y de campaña medio cómica, medio macarra (sin olvidar el programa), que ha sido criticada, y admirada a partes iguales.
Uno de los memes compartidos bajo #VotaGarzónPrimo. De @ALEASEUPV
Para que no quede como únicamente una campaña de risa, también se quejaron sobre la no presencia de Garzón en el debate a cuatro, llegando a hacer un debate virtual, presentando sus propuestas.
#SinGarzónNoHayDebate denunciando la no presencia de Garzón en el debate
Les doy la enhorabuena por este giro y por tener a un candidato como Garzón, que ha animado el electorado de izquierdas que representa este partido, y espero, sobretodo por el gran trabajo que hicieron denunciando la corrupción en la Comunitat Valenciana, que tengan unos resultados aceptables tras el terremoto Podemos y Ciudadanos.Además, es de los pocos partidos que han seguido enseñando programa en el sentido tradicional del término, sin cambiarlo o copiarlo de otros lugares, por ejemplo.
Respecto al debate y al resto de campaña, bien, ya se ha hablado mucho de ello y ya llego un poco tarde. El debate me gustó en términos generales, aunque creo que iban todos a por Sánchez, cosa un poco cruel, sinceramente. Al mismo tiempo, la ecología ni se tocó, en los temas de género se pasó de puntillas, cuando hay una problemática bastante importante detrás de este tema. Por no hablar de la falta de crítica a las mentiras o datos falsos que se decían. Podían haber sido un poco más serios en ese tema. En definitiva, se pensó más en la audiencia que en lo que realmente se tenía que hacer. Un poco antes también podrían haber empezado, y centrarse menos en la Economía. Estoy de el tema un poco hasta las narices, como si lo fuera todo.
Sin embargo, fue mil veces mejor que el debate a dos de la Academia de la Televisión.Me aburrí desde el principio, y el fondo gris no ayudaba nada. En definitiva, me aburrí, aunque en este sí, Sánchez ganó y Rajoy estuvo en su esplendor: ruiz incluído.
Televisión y poder
El grupo Atresmedia, que es el que miro yo, además de otros muchos medios digitales y a excepción de Twitter (lo admito, soy bastante adicta), se ha centrado en los cuatro partidos con mayor representación y se ha olvidado de todos los demás. Si sigues esos canales, te olvidas de lo que dicen los regionalistas o nacionalistas periféricos (los PANEs), y también de Izquierda Unida o de UPyD que, personalmente no me agrada pero también tiene derecho a salir.
Es un poco extraño que únicamente sigan a cuatro candidatos, los más mediáticos, y que el resto se queden sin ni siquiera una mención o un simple minuto dentro del seguimiento de la campaña. Incluso durante el año parlamentario tienenmás repercusión que ahora. Es como si de repente no existieran, o que su trabajo anterior haya desaparecido o no tenga importancia. Entiendo que tienen que mirar por la audiencia, que un debate a cuatro vende más que uno a seis, y más si son gente que saben de oratoria (y se nota y da gusto escuchar). Pero, eso no justifica que no haya nada más que ellos: centrémonos en los caballeros con la armadura más brillante y no analicemos qué hay debajo de esa armadura tan perfecta.
Por supuesto, esto me da que pensar: parece que los grupos económicos detrás de los medios de comunicación ya tienen favoritos, y con ello hay que darles minutos y más fama, olvidándose de los demás. Porque, total, nos interesa más que salga uno de los "nuestros" que los demás. Ahora empiezo a ver lo que dice una buena amiga mía: "Estos crearon a Podemos para asesinar al PSOE y a Ciudadanos para quitarle fuerza a Podemos". Puede ser y cada vez lo veo más. Aunque no veo a Iglesias planeando su presencia sólo para quitarse de enmedio al PSOE. O eso creo yo.
Polétika.org y politólogos
Otro gran punto positivo de la campaña, además de la gran movilización que promueven los nuevos partidos y la no existencia del voto útil, es que, por fin, parece que los medios sacan a politólogos (aún no he visto politólogas) para analizar datos electorales y a los partidos. Ha tenido que aparecer un candidato de Políticas para que nos hagan caso.
Un poco penoso, pero creo que ahora no hay vuelta atrás y cada vez habrá más politólogos debatiendo temas electorales, y no tanto economista o gente de Derecho. Ojo, no tengo nada en contra de ellos/as, sólo critico que haya un monopolio de ciertas titulaciones en los medios, como si el resto de materias fueran secundarias o no importantes.
Por otro lado, también hay que destacar la creación de poletika.org , una página web que analiza los programas electorales, por bloques de temas o por grupos de programas y gracias a esto puedes ver un resumen de cada uno de los partidos y tener una idea general. No sólo esto, sino que también recupera las frases y las promesas de las campañas electorales y de las diferentes entrevistas en medios y las va incorporando en su base de datos. Gracias a todo esto, se consigue tener una gran idea de lo que han cumplido o han dejado de cumplir. Irá, además, por fases: programas, campaña y durante la legislatura.
Personalmente, dar la enhorabuena a sus creadores/as, sobretodo porque está pensada para facilitarnos la tarea de analizar programas, seguir a los/as candidatos/as y tener información para crearnos un juicio. La verdad, era necesario y es una inciativa genial y básica hoy en día. Concluyendo
Las campañas me siguen pareciendo necesarias. Eso sí, no nos olvidemos de lo que se ha realizado durante la legislatura o lo que no se hecho. No nos olvidemos de que ya existen maneras de hacernos confidentes con un/a candidato/a, sólo por escucharlo hablar. Miremos más allá de las frases sueltas y fijémonos en que todo el discurso sea coherente. Ya existen herramientas para hacerlo.
Pero, sobretodo, tengamos en cuenta que es el momento de favorecer o eliminar a aquellos partidos que creemos que lo han hecho bien/mal. No tengamos miedo a votar: tenemos el poder en las urnas y en nuestras manos. Utilicémoslo.
Que quede claro que no estoy pidiendo el voto para Podemos (aunque me encanta que haya un candidato tan atípico (y friki xD) como Pablo Iglesias), pero comparto la idea de que "Sí se puede". Qué se puede, os lo dejo a vosotros/as.
En definitiva, me quedo con el spot electoral de Unidad Popular, no por ser ellos, sino por la idea que "vende": no son utópicos/as sino soñadores/as. Venden ilusión y además con un rollo cinematográfico. Por no hablar que incluyen a mcuhos de los olvidados, entre ellos a Salvador Allende.
¡¡Soñemos!! Y, sobretodo, ¡¡votemos!! Felices fiestas post-electorales.
Después del largo periodo en el que no he escrito nada de nada (las obligaciones académicas son lo que son), empiezo con varias alternativas que se han analizado con anterioridad, o que puede que haya nombrado. Dentro de nada son las elecciones municipales, con lo que hay que ir pensando en alternativas, aunque sea para demandarlas a los diferentes partidos.
Gobierno del Bien Común: lo que se busca
en este modelo es, por un lado, mayor participación, para descubrir
entre todos/as aquello que se puede considerar bien
común, junto con una
nueva gestión de los bienes comunes y relacionales –la propia
Asamblea ciudadana, junto con el “control” de los Presupuestos–.
La idea es dar respuesta a todos aquellos movimientos que han surgido
entre 2011 a 2013 –aunque Christian Felber recoge demandas de
movimientos altermundistas y la tendencia de la agrupación de
economistas Attac1,
anterior a estos movimientos– que tienen una “aspiración
a resignificar la democracia y avanzar hacia nuevas formas de lo
común”2.
Para resumirlo, en este modelo se
habla del municipio como un conjunto: población, bienes y
representantes políticos. En la gestión diaria, se debe contar con
la opinión de todos/as los/as que vivan en el municipio del que se
trate, e intentar llegar a un acuerdo entre política y sociedad
sobre los objetivos y los medios para conseguirlo. De ahí que exista
el Balance aplicado a
municipios –una
modificación del Balance dedicado a empresas– que recoja todos o
muchos de los puntos de la vida en común: la participación en
política, la gestión compartida de los bienes municipales, el
tratamiento a los/as trabajadores/as municipales –igualdad de
trato, escucha de las demandas, etc.–, el pago y trato a
proveedores, la elección de los mismos por criterios sociales y/o
ecológicos – especialmente fomento de los negocios locales–,
etc.3
Aunque no se diga directamente, está implícito la recuperación de
los bienes comunales y/o la consideración como tales de los
servicios municipales. Una demanda común con las reivindicaciones de
los movimientos y protestas globales, que, en general, tienen una
“(...) aspiración a
una reapropiación del espacio urbano, una reivindicación del
derecho a la ciudad, y una denuncia de la degradación de la calidad
de vida y de la preponderancia de los intereses privados por encima
de los comunes”4.
Y es aquí donde entran los
bienes relacionales y el hecho de incorporar la deliberación como
uno de ellos. Este concepto puede ayudar a fundamentar también
nuevos proyectos o nuevas formas de gestión compartida entre
Ayuntamientos y vecinos/as o sólo de estos segundos con una
legislación sobre su uso. Para el buen funcionamiento de las
comunidades humanas, es básico que haya una utilización óptima de
los recursos, no pensando exactamente en términos del comunitarismo
–aunque también–, sino buscando una buena gestión, compartida,
dialogada, de los recursos, en tiempos de sobreexplotación y
limitación de los mismos.
Esta teoría considera que
la participación en el municipio es importante, al igual que lo es
también en la empresa, dado que ésta es uno de los principios y
objetivos de la Economía del Bien Común –la EBC, o teoría que
reúne los Municipios y las Empresas del Bien Común–, junto con la
Transparencia, la Dignidad humana, la Solidaridad, la Sostenibilidad
ecológica y la Justicia Social5,
valores que podrían ser un mínimo común sin mucha discusión al
respecto. La no inclusión de las personas que forman parte de una
empresa, municipio o agrupación determinada es, también, un
criterio negativo que resta puntos a la puntuación del Bien Común,
hecho que otros sistemas de puntuación, como el de la
Responsabilidad Social, no incorporan como elemento que resta, quiero
decir6.
También, porque tiene en cuenta la confianza como un elemento
vertebrador del sistema tanto político como económico, más allá
que otros indicadores, como el crecimiento económico, el nivel de
pobreza, etc. Y también la felicidad. Por ello, la idea es que la
participación llegue al máximo de ámbitos posibles, para que el
ideal de bien común esté más cerca que si no existe una serie de
preguntas sobre lo que se considera el objetivo compartido.
Lo cierto es que la deliberación
no es el centro de esta teoría, pero sirve para alcanzar la meta, el
Bien Común, formado por los valores que ya se han indicado como
objetivos en los Balances. Pero, siguiendo con la idea de Habermas,
el poder político no puede saber por sí mismo qué tipo de demandas
existen, con lo que tendría que preguntar o escuchar a su
ciudadanía7, representada por agrupaciones diversas o de manera individual. Teniendo claro el objetivo, después se puede discutir sobre los
medios para alcanzarlo: Balances, Índices del Bien Común, Asambleas
Democráticas, ayudas económicas a aquellas organizaciones que
tengan mejor puntuación en los Balances, la incorporación de estos
en las etiquetas para facilitar su compra por los/as consumidores/as,
etc. Y, entre estos medios también está la educación,
que tendría que estar más centrada en el autoconocimiento,
autoestima y las habilidades de expresión de sentimientos y
opiniones. Para resumir: educación emocional, ética,
comunicacional, para la democracia, contacto con la naturaleza y
conocimiento del cuerpo8.
Lo que se presenta es un cambio
en la manera de entender la vida en común, hecho que lo une a ciertos autores comunitaristas, aunque añadiendo el aspecto
económico de no competencia sino colaboración entre empresas,
municipios, personas... Esto lleva a la segunda teoría, de Stefano
Zamagni, sobre la responsabilidad civil de la empresa.
Responsabilidad Civil de la
Empresa y el cambio de paradigma:
esta teoría tiene en cuenta a la empresa como un elemento más
dentro de la sociedad. Las empresas pueden modificar la manera en que
se pueden relacionar con las otras y con la propia sociedad,
consiguiendo una modificación de los valores que imperan en estas
relaciones y, así, llegar a cambiar de forma más amplia los valores
que rigen las interacciones entre la sociedad y la economía. No es
suficiente que las empresas busquen la responsabilidad social, sino
también la civil, como un elemento que va más allá en la conexión
entre empresa y su entorno, especialmente social. Esto no significa
que se haya de olvidar los aspectos recogidos en la RSE
–Responsabilidad Social–, sino que hay que ir un paso más
adelante.
Esta actitud de la empresa es
civil dado que es “civilizadora
del mercado, por ser propia de la ciudad en su conjunto y porque la
sociedad civil es su clave última”9.
Tiene en común con la EBC, por lo tanto, el comportamiento
relacional de los actores económicos, con las empresas en su centro.
Si existe este tipo de bienes, que todos necesitamos y utilizamos, es
necesario un papel central de la reciprocidad en la actividad de las
Administraciones Públicas y de la propia sociedad civil –incorpora
también el mercado como “civil”–. Es más, realizando una
actuación conjunta entre estos dos ámbitos, se llegará lejos, dado
que la colaboración entre estos –el linking–
consigue realizar actuaciones que, por ellos/as solos no se
conseguirían10.
Independientemente de esto, en muchos casos este tipo de diálogos no
llegan a suceder, o permanecen en un estado inicial, sin alcanzar un
objetivo claro.
Por ello, la deliberación es
central: sin la misma no disponemos de mecanismos –dentro del
sistema representativo– para defender las instituciones económicas
de las que dependemos11.
Y, si finalmente elegimos la deliberación, con ella tendrían que
venir otros cambios institucionales, por ejemplo, la cooperación
entre todos los sectores sociales y una administración y sociedad de
tipo red, no jerarquizada12.
Junto con estos cambios, además de toda una serie de habilidades de
diálogo ya indicadas, vendría una modificación en la idea de las
funciones del mercado, incorporando los bienes gratuitos –entre
ellos los relacionales– y dando una mayor importancia al capital
social. Este capital consigue que se amplíe la confianza, tanto
entre personas que se conocen –bonding–,
como entre grupos diversos –bridging–,
creando de esta manera desarrollo económico13
bien entendido. Un desarrollo que va más allá de una mejora de las
cifras macroeconómicas. Va enlazado con la idea de felicidad,
que une la dimensión adquisitiva –compras y ventas– y la
expresiva –relacionada con la identidad, conectada con el
reconocimiento de otros/as–14.
No podemos vivir fuera de la sociedad, por ello, tendríamos que
estar más centrados en aquello que nos une, para intentar mejorarlo
en la medida de lo posible. De ahí la responsabilidad civil de la
empresa, con la necesidad de centrarse en conexiones éticas y con
una Economía con objetivos de satisfacción de necesidades, y no
sólo económicas.
En resumen, ambas teorías
afirman que la deliberación no impide el buen desarrollo económico,
ni mucho menos la dificultad o el alargamiento de las decisiones
políticas. Al mismo tiempo, establecen los bienes comunes y
relacionales como una nueva base sobre la que construir la
convivencia de los grupos sociales. Apelan, también, al carácter
social de las personas, insistiendo en que exista la posibilidad de
expresar las opiniones y valoraciones dentro de un ámbito político
y/o económico, dado que en estas teorías la Economía está también
en el ámbito comunicativo, como una proveedora de bienes y valores a
la sociedad. Este nuevo espacio económico puede entender las
transacciones como relaciones de reciprocidad y entre iguales, otra
de las bases de un diálogo justo.
En este mismo momento, sonará como unas utopías, una detrás de otra, pero lo cierto es que la primera posición ya se está empezando a aplicar en algunos municipios de España. Respecto a Zamagni, aunque no comparta su trasfondo religioso, lo cierto es que es interesante ver a las empresas como algo más que simples transformadoras de bienes y que dan satisfacción a ciertas necesidades. Ambas son interesantes por los cambios que podemos observar en las relaciones humanas y también en las económicas, centradas normalmente en valores de racionalidad económica y de competición.
2MATEOS,
O., “¿Una red global de movimientos sociales? Una aproximación
al ciclo de protestas 2011-2013”, en Educación Social. Revista
de Intervención Socioeducativa, nº 55, 2013, p. 22.
7HABERMAS,
J., Facticidad y validez, Trotta, Madrid, 1998, p. 448.
8FELBER,
C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013,
pp. 154 y ss.
9CORTINA,
A., “Prólogo”, en ZAMAGNI, S., La economía del bien común,
Ciudad Nueva, Madrid, 2012.
10ZAMAGNI,
S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la
acción político-económica”, en Revista Cultura económica,
nº 70, dic 2007, pp. 23-43.
12ZAMAGNI,
S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la
acción político-económica”, en Revista Cultura económica,
nº 70, dic 2007, p. 34.
14Ibid., “¿Es posible compaginar la
competitividad de la empresa con la felicidad?”, en XVI
Seminario Permanente de Ética Económica y
Empresarial (2006-2007), 16 de enero de 2007, pp. 64-74
Acercándonos a las europeas (escribiré uno de mis típicos artículos de "por qué votar en las europeas"), hablaré de la posición, otra vez contrapuesta entre trabajadores/as y empresarios/as. Un tema que parecía que se había terminado ya hace tiempo, allí por el momento del Estado de Bienestar ahora en crisis, o reconstrucción o como se quiera decir.
En el RSEncuentro, que recomiendo a todos/as mis lectores/as (ya hablo como si tuviera importancia :)), se habló de la responsabilidad social de las empresas. Ésta, la RS, si se "utilizara" bien sería un gran punto y/o apoyo para un cambio en la idea de que las empresas sólo piensan en beneficios, dejando de lado competidores/as, trabajadores/as, medio ambiente, etc. Pero, ¿qué es exactamente la RS? Pues, esta disciplina se utiliza para analizar la influencia que puede tener la empresa en sus grupos de interés o stakeholders y, gracias a esto, actuar de tal manera que la influencia negativa sea la menor posible. Pues bien, se ponen en marcha códigos internos, medidas de conciliación, se redactan memorias, etc.
Antes he dicho que esto podría ayudar, pero en muchos casos está siendo utilizada para otros fines, especialmente para la promoción pura y dura de las actividades de la empresa, sin importar mucho si es verdad o no. De ahí es de donde deriva la falta de confianza que hay entre empresas y consumidores/as, o entre empresas y trabajadores/as y usuarios/as. Como ejemplo, las preferentes, las eléctricas, las compañías telefónicas, etc.
De camino al día central del RSEncuentro estuve hablando con mi acompañante de viaje sobre la necesidad de la ética (¡por eso estoy en el máster en el que estoy!) especialmente en el mundo empresarial, aunque estábamos de acuerdo en que la ética en la política tampoco estaba muy presente (o olvidada, directamente). Hoy voy a hablar, a partir de esta conversación, de los/as llamados empresarios/as, aunque podría hablar casi en masculino todo el tiempo por la cantidad de hombres que hay en los puestos directivos. Mi interlocutora me decía que hay empresarios y hay sinvergüenzas, con la gran tristeza que los segundos, parece ser, son los que mayoritariamente están presentes en los medios de comunicación y en las asociaciones con más fuerza social o política o económica (añadir una "y" a todo lo anterior). Y eso no lo sigo yo, lo dicen sus propias palabras: la última que los/as trabajadores/as en paro son parásitos. Bueno, yo estoy en el paro, y no cobrando. Lo mejor es que me estoy formando, aunque, sinceramente, creo que no habrá nadie que quiera contratarme, por mucho que esté dentro de los grupos "bonificables" en la nueva Ley Laboral. No me voy a centrar en mí sino en sus declaraciones: gracias a su discurso se ha establecido una barrera entre "ellos/as" y un "nosotros/as" (depende de cómo se vea), entre "empresarios/as" y "trabajadores/as". Es sorprendente darse cuenta que las categorías que pensabas olvidadas vuelvan a aparecer con una crisis económica. Me centro otra vez: abaratamiento del despido, crítica al hecho de ser fijos en un trabajo, contratos en b mientras se paga el paro, EREs masivos, salarios muy por encima de cualquier margen para ciertos/as directivos/as y despido o reducción de los de los/as trabajadores/as.
No sé quién lleva la comunicación de estas asociaciones patronales, pero considero que van a conseguir que se vean a sus asociados/as como monstruos, per se, independientemente de que después realicen más o menos prácticas no aceptables, no legales, y/o no morales. No voy a entrar en todas las medidas demandadas, porque considero que ver a una persona, un/a potencial candidato/a a trabajar a tu lado (abajo, en el despacho de al lado, en otro departamento) y tratarlo/a como si fuera un desecho humano desde el principio te garantiza que, primero no quiera entrar en tu empresa (con la crisis y la desesperación sí), y si entran que trabajen sin ganas. Muchas veces nos sorprendemos con la atención que nos brindan en tiendas de ropa, o comercios, o compañías telefónicas, etc. Pero, no pensamos en qué tipo de contrato o qué tratamiento tiene la persona del otro lado: ¿será que le han ofrecido un contrato por objetivos y no puede bajar de x contratos/prendas vendidas, etc? ¿será que está presionada o si no le echan del trabajo...?
Ojo, no estoy diciendo que todas las empresas sean así, gracias a empresarios/as con conciencia. Y, me imagino que tienen más interiorizados la RSE e incluso otras teorías, tal que la EBC o la economía cooperativa. Las de verdad, digo. Gracias a la obra de Domingo García-Marzá (es la Feria del Libro, ¡hay que aprovechar y hacerse con uno sobre ética empresarial!), se conoce la importancia de la confianza dentro y fuera de la empresa para realizar cambios y mejoras en este mundo que parece tan alejado de la autorrealización personal (incluso de la motivación). Y, entre esas medidas estaría bien disponer dentro de las empresas de una cultura corporativa que fomente el compañerismo y valores positivos, tal que la democracia interna, la horizontalidad (en la medida de lo posible), la igualdad de condiciones laborales, la dignidad y el respeto hacia tus compañeros/as. Pensemos que los/as llamados/as "trabajadores/as" no tienen por qué estar considerados por debajo de tí (hablo con las personas que dicen que somos parásitos, o que no se tiene la formación indicada...), sino que están a tu lado. Con empleados/as descontentos/as, las empresas no funcionan bien. Puede que económicamente, pero no socialmente y tampoco internamente.
¿Qué hacer ante estos/as mal llamados/as empresarios/as? Especialmente, boicot económico, que es el que duele a este tipo de negocios. En un banco: retirada de dinero y de cuentas; en una tienda de ropa: no comprar directamente; en un supermercado: cambiarse a otro o comprar en el mercado central (por ejemplo); buscar cooperativas (mirar en FEVECTA la lista, por ejemplo), empresas EBC...
Por supuesto, medidas políticas para evitar que haya una explotación o un desprecio hacia ciertos grupos de personas, y también formación, no sólo por parte de las Administraciones Públicas, sino también de las empresas.
A los/as buenos/as empresarios/as, los de verdad, no los representados en su mayoría ni por la CEOE ni por otras agrupaciones empresariales, gracias por poner algo de cordura en este mundo loco y deprimente. Y gracias por tener valores, aún. Eso sí, haceros oír de una vez, que parece que sólo haya mala gente por el mundo...
Me voy a centrar hoy en estos dos conceptos que, en momentos navideños como los actuales son muy utilizados, incluso sobre-utilizados. Y todo esto empezó, como no podía ser de otra manera, en un programa que ha levantado polémica desde el primer día: Entre todos. Desde que ha surgido este programa, no se para de decir que los españoles somos muy solidarios. En primer lugar, veamos qué significa ser solidario y qué significa, por otro lado, ser piadosos, concepto religioso donde los haya. Acudamos, como siempre, a la RAE:
- solidaridad: adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.
- piedad: 1. Virtud que inspira (...) el amor al prójimo, actos de amor y compasión; 3. Lástima, misericordia.
La Red de Solidaridad Popular es un ejemplo
Dejando de lado un momento los conceptos, da la sensación que utilizamos el hecho de donar alimentos, ayudar en Navidades a personas que lo necesitan para sentirnos mejor con nosotros mismos. Por supuesto, la acción tiene una respuesta casi inmediata: la comida llega al comedor social o a las familias que lo necesitan, por ejemplo. Y, mucho me temo, utilizamos estas acciones para limpiarnos la conciencia comunitaria: sí, estaremos en una situación penible; sí, hay pobreza infantil, familias en la calle; miles de parados, cambios en los convenios colectivos; desafección política, falta de demanda de responsabilidades (al menos de manera visible y clara); seguimos pensando en los bienes físicos, no se piensa en cambiar de sistema; ni siquiera se piensa en penalizar en las urnas a los partidos más corruptos, sino que nos abstenemos de votar... Pero, oye, ¡¡nadie nos puede decir que no seamos solidarios/as!!
Volviendo al concepto de solidaridad, es una adhesión no obligatoria, por lo tanto, que depende de nosotros, pero no tiene nada que ver con la lástima hacia la situación de otras personas, ni mucho menos la compasión. ¿Hasta qué punto podemos afirmar que todo lo que hemos donado, dado a otros u ofrecido no ha sido fruto de una simple misericordia? "Pobres, mira, en la calle y sin trabajo". Lo triste no es que demos dinero, tiempo, bienes de consumo a personas que lo necesitan. yo no estoy en contra. lo triste es que pensemos que con esto estamos siendo buenas personas, incluso buenos/as ciudadanos/as. Porque, claro, con lo que estamos dando, la gente tendrá para comer un mes, puede que dos, ¿y después qué? Continuará subiendo el número de personas deshauciadas, el número de parados/as, la pobreza infantil, la pobreza energética, etc.
Analizando el programa "Entre todos", se puede comprobar que muchas de las personas que llaman pidiendo ayuda, necesitaban de un Estado Social: de trabajadores sociales, de ayudas a la dependencia, de centros para tratar enfermedades raras, de ayudas económicas por encontrarse en situación de riesgo, etc. Y mi mente maligna piensa: ¿no será que este programa está hecho para que pensemos que con ayuda entre nosotros, más bien piedad, se puede paliar el desmantelamiento de estos servicios? Y el Gobierno, ¿se siente orgulloso al ver las consecuencias de haber recortado en todas las partidas que tenían que ver con estas personas en riesgo? No, claro. "Pero, mira, si se ayudan entre ellos, y además piensan que son buena gente. No sé cómo no se nos había ocurrido antes".
La solidaridad, centro de la lucha obrera
Creo que nos dejamos engañar muy rápido y fácilmente. A ver, si toda esa gente que ha dado dinero, libros, material escolar, bonos de gimnasio y de tratamientos para recuperación física, etc se hubieran planteado por un momento por qué esas personas estaban en esa situación, tendríamos otro contexto. "Oye, quiero ayudar, pero... ¿a esta chica no le tendrían que estar ayudando los servicios sociales? ¿Qué está pasando en mi Ayuntamiento (o en el Ayuntamiento x) para que no los tenga? Oye, ¿pero esto no era una promesa de mi alcalde/esa, o del partido x/y? ¿Por qué no lo han cumplido?". Creo que muchas personas esto ni se lo han planteado. Sólo han ayudado. Y ya está. Ya hemos hecho la buena acción de la semana, del mes, del año. Perfecto.
Si no nos guiáramos tanto por la piedad y más por la solidaridad (entendida como ayuda al otro, sí, pero guiados por la convicción, no por la pena), creo que muchos de los recortes no habrían quedado impunes. La situación es muy triste, estoy de acuerdo, y hay que ayudarse, por supuesto. Pero, no por ello hay que olvidar que también tenemos derechos, que no deberían ser cubiertos por otras personas, sino por el Estado, que para algo está. Y para algo ha habido miles de personas que dieron su vida por tener estos derechos y servicios. Si cada vez que viéramos una persona con un cartel diciendo que ha sido deshauciada, fuéramos a la PAH, por ejemplo, a participar activamente para que no se repitiese, puede que nos fuera mejor. Si cada vez que escuchásemos a una persona en silla de ruedas, ciego/a, con alguna discapacidad tocando música o haciendo lo posible para ganar dinero en la calle, fuéramos a una manifestación en contra de la retirada de las ayudas a la dependencia, o firmáramos peticiones de las asociaciones relacionadas, otra cosa sería. Si cada vez que viéramos el programa "Entre todos", llamáramos y nos quejáramos como el trabajador social que llamó hace un mes, más o menos, estas ideas serían multiplicadas. También podríamos enviar quejas al programa, al director de RTVE, elevar nuestras quejas al/ a la diputado/a que nos correspondiera por circunscripción e ideología. Pero no.
Y, para que no parezca que estoy haciendo exactamente lo mismo que cuenta la viñeta (que expresa todas las dudas y todos los puntos donde tendríamos que actuar),decir que, aunque parezca que no estamos haciendo nada, ni escribiendo, ni actuando localmente en manifestaciones, asociaciones de solidaridad (que no de piedad), etc. es mucho mejor hacer pequeños actos, que irán aumentando poco a poco, que no hacer nada más que dar dinero. Y, claro, se puede dar dinero, donar bienes, etc. pero sin perder la perspectiva: ¿esto no tendría que hacerlo el Estado? ¿Esto no es un derecho que nos han arrebatado? ¿No podré estar en la misma situación si no hago algo por cambiarlo desde su origen? ¿No será mejor centrarse en el causante del problema y no sólo en sus consecuencias?
Ayudémonos, sí, pero a tener un mejor sistema en un futuro, no a desarrollar la piedad. Tengamos todos/as un mejor año 2014, lleno de solidaridad (verdadera) y compromiso público. Gracias por haberme leído.
Ante todos los problemas actuales (diré problemas porque lo son, aunque no se debe decir esto en principio), causados tanto por la deriva del sistema económico, así como la falta de voluntad política, he estado buscando alternativas. Y esto porque no veía que diera ninguna en mis post, siendo únicamente una crítica, sin más. Además, para escuchar críticas, podemos entrar en cualquier blog, prensa, etc.
De ahí que acudiera a un curso sobre Economía del Bien Común, idea que sólo había escuchado en algunas charlas bastante alternativas, pero que al mismo tiempo me atraía. Todo está resumido en la presentación prezi, aquí arriba. La idea es de cambiar los valores que priman en la economía (competencia, lucha...), por otros que no tienen que ir en contra de la misma, pero que son más cercanos a la supervivencia humana (cooperación, ayuda mutua...). Para ello, se establecen una serie de ayudas o de prioridades políticas para que las empresas que sean más cercanas al bien común (esto es, menos contaminantes, con respeto de los derechos laborales, el producto sea necesario, etc.), tengan una posición de fuerza o de prioridad frente al resto. Y esto porque son mejores para el conjunto de la sociedad, y por ello vale la pena ayudarlas.
El modelo se centra en tres pilares básicos, a partir de los cuales continúa y se desarrolla. El primero es el de las empresas, originarias de este movimiento y con deseos de sobrepasar la simple responsabilidad social corporativa. Por otro lado están los municipios, fomentadores de estas empresas, así como de valores de participación directa. Finalmente, está el medio ambiente (ecología) y la esfera individual, en relación los unos con los otros como un único conjunto. La idea es que los tres ámbitos están conectados y, como tal, han de ser tratados en su conjunto. Además, la influencia está presente: si los ciudadanos demandan la EBC, el municipio realizará el primer paso, incorporando a las empresas en su camino.
¿Cómo saber si sigues los principio de la EBC? Existe el Balance del Bien Común, que indica la puntuación posible que una empresa x tendría si cumple uno, varios o todos los componentes del Bien Común, esto es, valor social del producto, relación con los clientes, con los proveedores, etc. (aquí) Para los municipios aún no está disponible una matriz, ya que está en marcha (las variables políticas son menos cuantificables). Hay en marcha un Balance individual, para ser consciente de la cercanía con el modelo, aunque no con medidas claras como el de empresa... (aquí)
Pero, lo cierto es que si no se demanda, no será aplicable, y para ello es necesario saber de qué se trata...
Para más prezis, mirad aquí.
Y, para más info, entrad en la página de la asociación por el Bien Común, aquí. Incluso, podéis mirar este vídeo-resumen:
Masterclass: "El bien común", por Christian Felber
Escraches. Esa palabra que muchos no sabíamos ni que existía. Sin embargo, se ha puesto de moda, llegando a portadas de periódicos y a la opinión pública. Buscando en el diccionario de la RAE, aparece "Escrachar (Argentina y Uruguay): 1. romper, destruir, aplastar". Muchas personas y periodistas se han centrado en la parte violenta (véase aplastar, destruir), otros en la inconveniencia de realizarlo. Pero, ¿las personas que hacen los escraches son unos "nazis", "tienen relación con ETA", etc. o estamos ante unos "demócratas insatisfechos" (H. Pitkin) que hacen uso de una participación política no convencional?
- ¿Qué es la participación política no convencional?
Pues bien, la participación política se puede dividir en convencional o no convencional. La primera es, como su nombre indica, la que se centra en los cauces institucionales. Esto es: afiliarse a un partido político, asociación cívica, acudir a manifestaciones, realizar una huelga, ponerse en contacto con los representantes, acudir a un mitin, votar (sí, es una participación política, aunque muchos lo consideren secundario). A menudo se suele relacionar esto con un perfil "político" (de participación, no de actividad profesional) bajo o medio, dependiendo de la cantidad de acciones que se realice.
Por otro lado, tenemos el centro de este artículo. La participación política no convencional (o comportamiento no convencional) son todos los métodos, actuaciones, mecanismos, etc. que no están dentro de los canales establecidos. Eso no quiere decir que sean ilegales, o amorales, simplemente que no están incorporadas en la lista de actividades políticas "básicas". Entre ellos, están el boicot a un producto, las sentadas en vías de comunicación, la participación virtual, el "guerrilla marketing" (hablaré de ello en otro momento), el intentar evitar los deshaucios... y, por supuesto, los escraches.
- Escraches: ¿por qué ahora?
Desde este blog he estado hablando desde su inicio de la desafección política de los españoles, de la muerte de la Política, de la crisis de la Justicia y de las instituciones, todos temas muy esperanzadores. En este contexto surgen los escraches. Sabiendo que en multitudinarias manifestaciones no se consigue modificar o influir en la toma de decisiones nacional o autonómica, y que las huelgas no tienen efecto, porque hay muchas personas que tienen miedo a perder el trabajo, se ha considerado que éste era otro tipo de "presión" o de visualización de los problemas de la ciudadanía.
Grupos de personas, implicadas en una asociación o no, acuden al domicilio de un/a político/a y se dedican a proclamar lemas, gritar a las personalidades y familiares (normalmente solo se reúnen en el portal, por lo que yo sé) y a llenar los portales de sus mensajes en pegatinas: "Sí se puede", en alusión a la ILP en el Congreso sobre los deshaucios. Esta actitud ha sido interpretada, como he escrito antes, como un ataque directo a la democracia. Ya se dijo en su momento cuando se acudió en masa al domicilio de la Delegada del Gobierno, quejándose sobre la actuación de la policía en una manifestación anterior. También se ha de decir que ese primer acto fue más bien un "ataque" (o respuesta a un ataque, también puede ser) que un acto de participación política como tal. Ahora, y siempre según lo que he leído (no estoy en el terreno como querría), las concentraciones se realizan en los portales, se grita, se concentran durante un tiempo considerable, pero no ha habido agresiones. Sí insultos.
Algunos dirán que son acciones cercanas al terrorismo o anti-democráticas, por lo menos. Otros, entre los que me incluyo, piensan que ante la no respuesta de los/as políticos/as o la respuesta no acertada ante todos los problemas de la gente de a pie ha provocado que estos busquen otros medios de hacerse oír.
- Escraches y su legitimidad: críticas varias y necesidad o no
Los contra este nuevo sistema de demanda social afirman que es un ataque directo al principio de representación política. Que se está ejerciendo una coacción, además directa, a los que son nuestros representantes, pudiendo modificar su actuación. En parte, tienen razón. Sí, se pretende hacer cambiar de posición a unos/as políticos/as que no los han escuchado antes, sobre un asunto de interés general. Muchas veces, hemos asistido a coacciones o compras de voluntades de representantes públicos sin que por ello se hayan escandalizado de la misma manera. Independientemente de eso, he de decir que, con tal de que no se llegue a una agresión física o algo por el estilo, es una buena manera de soltar la frustración que todos sentimos. Por supuesto, no es del gusto de todos, ni puede ser visto con buenos ojos por los representantes políticos, que se ven interpelados por unos ciudadanos/as que no están para nada contentos con su gestión, especialmente en tiempos de crisis. Pero, sinceramente, se está empezando a hablar de cómo puede derivar esta frustración, sino es gracias a la práctica no convencional. De la desilusión a la rebelión hay un paso.
Otras personas dicen que realizando esto lo que está pasando es que se está deslegitiminando su causa, que está en marcha en el Parlamento (aunque no tiene muchas esperanzas de seguir la tramitación). Están de acuerdo con el mensaje, pero no con el método de hacerlo pasar. Pues bien, no sabría decir si esto tiene que ver con mi amor a Maquiavelo, pero el mensaje pasa, y ha llegado a todas partes. ¿Será positivo para el "movimiento" que se relacione con los escraches? Bueno, sí y no, como siempre. Siempre habrá alguien que haga mala prensa de una acción que, en principio, no está haciendo más que soltar la depresión y el malestar de parte de la ciudadanía (cada vez más mayoritaria), que además no pretende (estoy segura de ello) desprestigiar la democracia y pasar por encima del principio de representación, sino justamente recordar en qué consiste la representación política.
- ¿La participación política no convencional como salida?
Pues bien, teniendo en cuenta todo lo que he defendido hasta ahora, podemos decir que los escraches son un método bastante o demasiado directo si se quiere de participación política. Teniendo en cuenta los niveles de participación política de España, no está mal que haya movimiento (es normal que lo haya, sino sí que tendríamos que preocuparnos en serio). Y está mucho mejor que si nos diera por asaltar el poder o hacer protestas violentas como en Grecia. Recordemos que durante la historia, hemos sido más de golpes de Estado que de participación convencional.
Por supuesto, no estoy diciendo que sea la única manera de implicarse. Y, también he de decir que no hay que demonizar a alguien que está siendo valiente y luchando por algo justo, tanto para él como para muchas personas, que no se movilizan, pero que lo sienten por igual. Ante la imposibilidad o el desagrado hacia lo institucional, se buscan otros medios para llegar al fin. Estas personas son más comprometidas políticamente que los que los critican. Como había introducido, son los ciudadanos críticos, o demócratas insatisfechos, concepto de Hannah Pitkin (para hablar de aquellas personas que eran políticamente comprometidos, que participaban gracias a las formas no convencionales, y que se movilizan para mejorar la democracia, no para minarla) los que harán que el contexto cambie.
Y, esto después de ser criticados por los inactivos o los pasivos... O por los que temen lo que pueda surgir de ahí, tanto positivo como negativo.
Hace unos pocos días fue el aniversario de la actual Constitución española (de 1979). La celebración fue empañada por la situación económica, el malestar de los/as ciudadanos/as con los/as políticos, con los recortes, con los casos de injusticias y demás preocupaciones. Y, como en casi todos los aniversarios de la Constitución que recuerdo (tampoco son muchos), se ha pedido una nueva, más democrática, más justa, más social en definitiva. De golpe, todos (o al menos muchos) hemos recordado el pasado de la Constitución, su escritura más cerrada, fruto de las circunstancias de la Transición (con amenazas de golpe de Estado incluidas). Muchas opiniones se resumían en esto:
Pues bien, el hecho de modificar la Constitución es una buena idea, además de necesaria para solucionar todos los agujeros de ésta e intentar acercarla a un modelo más ideal. Pero, ¿sería bien acogida una reforma de la Constitución en estos meses? ¿En la situación actual los/as ciudadanos/as estarían contentos de reformarla? En muchos casos sí, claro. Pero, el problema es que muchos estarían en contra, "promocionados" por medios de comunicación que insistirían en la necesidad de terminar con la crisis antes que dedicarse a una "cuestión menor" (ya veo los titulares). En una clima como el actual, puede que la Constitución se transformara en algo peor de lo que es en la actualidad. Con esto no quiero decir que no se cambie la Constitución. Es necesaria otra, mejor, que trate el tema territorial, los derechos ciudadanos y ya de paso la corrupción y el blanqueo de capitales (sí, debería estar por Ley, pero mejor en la Constitución, aunque nunca se vaya a plantear). Pero, cabría la posibilidad de que tuviéramos una asamblea constituyente más bien continuista (por no decir conservadora).
Pensemos en un segundo en los pasos a seguir: primero, disolución de las cortes y nuevas elecciones. De una parte, el actual gobierno no dejará "ir" su mayoría tan fácilmente, ya que esta le permite llevar a cabo sus "reformas". Por otro lado, nuestro otro Gobierno, el europeo (o el de los mercados, más bien) presionaría para que no fuera así. Y,en las nuevas elecciones, ¿qué saldría? O, mejor dicho, ¿qué pesaría más? ¿El descontento por las medidas de ahorro y con la clase política en general? ¿O las ganas de renovar la vida política, cambiarlo todo desde su fundamento (al menos teóricamente)? No sabría decirlo. En España solo hemos tenido una elección de cortes constituyentes y tuvo mucha participación, pero era la primera de la democracia. ¿Se repetiría otra vez esto? Me encantaría pensar que sí. Y, posiblemente pasaría. Pero, con una abstención tan alta como en el resto de elecciones, saldrían unas Cortes constituyentes mayoritarias.
Después, la escritura de la Constitución. No me imagino que se eligiera un método participativo para la misma, del tipo votar (al menos algunos artículos) por cada uno de los artículos y después continuar con la escritura de la Carta Magna. Por una parte, porque tendría inconvenientes, como que tuvieran mayoría de votos dos artículos contradictorios. Y, después, porque habría problemas de comprehensión de la manera de votar (o no), y para solucionarlo se tendría que dedicar más dinero a la información de los/as votantes. Además, está el tema de la estructura territorial: ¿cuánto tiempo se tardaría en solucionar este tema? ¿Habría voluntad de cambiar el actual sistema para mejorarlo (y no convertirlo en uno centralista o en una copia con parches)? Depende de los resultados, claro. Finalmente, los derechos y libertades, ¿saldrían reforzados o a causa de la crisis se "recortarían" sutilmente? Las Constituciones son fruto de su tiempo, y este sería un problema.
Bien, ¿cuánto tiempo estaríamos escribiendo el texto constitucional? Bastante (mínimo un año). Y esto no sería negativo (al menos en principio), si después tuviéramos una Constitución digna y completa, sin puntos sombríos, con un consenso grande sobre los puntos fundamentales de la organización del Estado y de los derechos y libertades. Pero, claro, ¿y las presiones exteriores? ¿Y mientras tanto qué pasaría con la deuda, etc.? Personalmente, la perdonaría y haría que el Banco Central Europeo fuera de verdad un Banco Central y no una factoría de reproducción de tiburones financieros. Pero, eso es otro tema. Mientras hubiera una Asamblea constituyente, tendríamos un Gobierno provisional, que, en principio, no debería intervenir ni influenciar al otro poder. Pero, teniendo en cuenta cómo estamos en la actualidad, habría influencias, y muchas. Entre ellas, con la deuda soberana.
Esto no significa que se tuviera que ceder. Ojalá fuera un poder constituyente con valor, lo suficientemente nuevo e independiente para dejarse influenciar. Pero, ¿en la actualidad tenemos la posibilidad de tener ese poder? Viendo los partidos mayoritarios (excepto muchas excepciones, pero no las suficientes), por ahora no.
Con todas estas dudas no quiero dejar cerrada la puerta a una reforma, totalmente necesaria, sino a una mejora y una gran reflexión sobre lo que significaría. Además, se necesitarían otros cambios antes o simultáneamente. Por ahora vamos por el buen camino: la ciudadanía está movilizada como nunca (siempre se puede estar más), las asociaciones de reivindicación de derechos tienen una nueva fuerza y legitimidad (hablo de Stop deshacios, por ejemplo), nuevos partidos cogen fuerza, otros se renuevan o pretenden hacerlo. La nueva Constitución llegará (cada vez más gente lo demanda, hay que escucharla solo), espero que sea pronto, eso sí. Pero, sin prisas, sin presiones (uno de los problemas de la actual) y con un papel importante de la ciudadanía. Si no se cumplen estos requisitos, mejor no empezar con una mala modificación. Pero, los requisitos se cumplen gracias a nosotros/as, así que no hay que esperar que se mejoren solos...
Este año estoy de estudiante Erasmus en Lyon. Con esto quiero avisar: no voy a actualizar mi página demasiado (siguiendo con mi mala habitud), pero esta vez será por una causa mayor. En este artículo quiero compartir mis primeras impresiones, viendo las diferencias que veo y también los puntos en común con Valencia, o en todo caso con España.
En primer lugar, la limpieza. Lyon está a todas horas (excepto las noches de botellón (sí, también lo hay)) limpio. En parte porque la gente en general no tira nada al suelo, y en gran medida porque hay cientos de personas encargadas de la limpieza. Es algo que me ha sorprendido: hay limpieza del suelo del metro, de las cabinas del metro, de las papeleras y asientos de los mismos, de los parques, incluso de las farolas. Sí, tienen más dinero para financiar esta limpieza, ya que se recauda más con los impuestos, también porque el salario mínimo y los salarios en general son más altos que en España. Gracias a toda esta serie de trabajos, hechos normalmente por franceses de origen norte de África (muchas veces se disfraza esto con planes de integración y de ayuda de estos grupos), hay una sensación de limpieza general.
En segundo lugar, los transportes. Cuesta el viaje sencillo (te sirve para hacer enlaces entre metro, tranvía y bus durante una hora) 1'60, con reducción del bono de 10 (a 14 euros) y también para los estudiantes (los 10 viajes a 12). El metro es rápido y silencioso y, como no, limpio. Muchos de los metros están sin conductor, van solos, con energía eléctrica. Junto con el servicio de limpieza, el metro cuenta con un cuerpo de revisores, apoyo a los viajeros (también para organizar la salida y entrada de los vagones), y personal de seguridad. Muchos de estos trabajos son hechos por la misma persona, no hay demasiada especialización, pero, de nuevo, son trabajos de un horario reducido y muchas veces relacionados con la integración social. Además de esto, está los taxis (mucho más caros que en España) y en la parte turística los bici-taxis (os lo juro), los barcos turísticos, y los autobuses.
Respecto al turismo. Tienen muchos servicios, también financiados por el impuesto de estancia (taxe de séjour) de 1'75 euros por persona y noche. Las oficinas de turismo, los baños públicos de Grand Lyon (que es la agrupación de Lyon y su "aglomeration", encargada de la limpieza, los transportes, los parques...), las rutas turísticas, las tiendas de souvenirs (las hay por todas partes, pero de gestión pública (no he investigado sobre su propiedad))...
La restauración y la comida... Bueno, da la sensación de que los franceses comen poco. El menú de un plato con café y pan suele rondar los 8-10 euros. Y está siempre lleno... Después, siempre están los lugares de comida para llevar, aquí muy de moda, sobretodo los de pasta y wok para llevar. En los bistrot o incluso en los cafés, sobre las once y media de la mañana se transforma la terraza en un restaurante, para mí casi de lujo, con su mantel, su cubertería bien colocada, las servilletas con forma de flor, las copas en cruz... Buscan mucho la "belleza" y, claro, las apariencias. Respecto a los supermercados. De normal tienen más productos que los nuestros, incluso con secciones de comida preparada relativamente bien de precio (para el nivel francés, quiero decir). Lo que más me sorprendió fue la sección de comida de Francia, y sus regiones: todos los supermercados tienen una. Los franceses tienen un fuerte sentimiento nacional, y esto les hace preferir los productos "Origen Francia" que los otros, aunque cuesten bastante más. También los de las antiguas colonias, del tipo Túnez y Argelia. Por un lado, siento bastante envidia, porque es una prioridad absoluta. Y, por otro lado, le pagan poco a los agricultores, aunque mucho más que a los españoles. Esto se une al hecho de que los productos de otros países (al menos los más o menos elaborados) están muy caros. Por ejemplo, una tortilla de patatas (con o sin cebolla) cuesta no menos de 2'50. Del jamón serrano ya ni hablamos, cerca de cuatro euros los 150 gramos. Sin contar con el hecho de que, además, casi que solo hay jamón de bellota, curación 24 meses, con lo que ¡imaginad!
Por otro lado, los coches van mucho más rápido y hacen maniobras cada dos por tres. Y, por supuesto, no paran en los pasos de peatones. Es más, si te ven pasar, muchas veces aceleran. ¿Buena educación francesa? Solo en los comercios, sitios turísticos y en ciertas administraciones. La gente se cuela cuando tú entras en el metro (como en España también), se choca contigo en la calle y no dice nada, se da cuenta de que no eres francés/a y o no te habla o se queja de tu acento (del tipo "e o eu") o no te indica bien la calle que estás buscando. Esto no todos, por supuesto. Pero es más fuerte en las personas adultas. Los jóvenes (universitarios, eso sí) ya están bastante acostumbrados a los Erasmus y a los estudiantes internacionales y nos tratan muy bien, muchísimo mejor que nosotros tratamos a los Erasmus.
En general, l@s franceses/as visten muy bien, bien combinados, a la moda, divinos siempre. Los niños pequeños especialmente (parecen sacados de un catálogo de Benetton). Eso sí, están juzgando siempre la tenue (esto es, el aspecto, la ropa) de todo el mundo, y van con el mentón levantado, como diciendo: "Soy francés, soy mejor que tú...", aunque esto es solo una suposición. De ahí que haya toda una serie de prensa y de programas, revistas, incluso libros, de moda. Sí, en España también los hay, pero no es lo mismo. Sobre Hollande, en su momento, casi que se fijaron más en el trío amoroso que en sus propuestas. Y eso es mucho decir.
En las administraciones no hay manera de entenderse. Tampoco te lo ponen fácil. Hay que entregar muchos papeles para todo. Para abrir una cuenta, para inscribirse en la universidad, para tener un teléfono móvil... Y eso que el programa Erasmus ha mejorado mucho las cosas, porque los estudiantes no comunitarios lo tienen mucho más complicado. Para terminar, decir que con el horario francés de comidas (7h el desayuno, 12 horas la comida y 19h la cena) se tiene tiempo para hacer de todo por las tardes. Es más, se hace eterno, al menos mientras no tienes clase o trabajo. Pero, está pensado sobretodo para el trabajo o para tener más horas de clase, no para que la población se sienta mejor o tenga mejor digestión.
Durante mucho tiempo, he estado leyendo en blogs de otros compañeros, en algunas opiniones de periodistas, y en algunas editoriales nacionales e internacionales (aunque muy por encima), cómo es posible que, teniendo en cuenta todas las medidas que se han llevado a cabo y que se llevarán (no hay duda) en materia económica, la gente, l@s ciudadan@s, las masas (dependiendo de cuál sea tu preferencia) no se hayan rebelado respecto al Gobierno, al sistema, a la union Europea (ídem anterior).
En principio, iba a hablar de los incendios y de la prevención de los mismos, cuando aún había unos pocos ocurridos, y muchos apagados. Pero, el título del artículo lo dice todo. Si no me equivoco, los incendios se han repetido por todas las comunidades autónomas, incluso han llegado a Canarias. Junto con ellos, se han llevado vegetación, turismo, fauna, actividad económica idiosincrática (colmenares, extracción de resina, alquiler para caza, biomasa, turismo rural). Muchos de estos incendios se han dado por una falta de prevención de los mismos, con un abandono de los montes. Esto, unido a que cada vez hay menos ovejas y/o animales transhumantes que se coman los matorrales, y en algunas comunidades hay legislaciones que no permiten que se "limpie" de estos, se ha generado un polvorín. Por si no faltara poco, también ha ayudado las altas temperaturas y la poca humedad y lluvias de este año. Esta situación se repetirá, porque ante menos árboles, menos humedad, más calor, menos lluvias...
Y esto, ¿qué tiene que ver con el inicio del artículo? Pues bien, es justamente las medidas llevadas a cabo por el actual Gobierno (aunque iniciadas en parte por el anterior), ya sea en materia forestal (como el ejemplo), como en lo que respecta a todas las políticas públicas relacionadas con el (casi desaparecido) Estado de Bienestar. El Estado del Bienestar fue creado para que la población de los países occidentales, ante los beneficios del sistema comunista (igualdad real (en la práctica, en la pobreza), servicios varios), no intentara rebelarse en contra del sistema capitalista buscando algo parecido a lo que se hacía a unos pocos kilómetros de distancia. Es por este tema (al fin del Estado del bienestar) por lo que la población debería rebelarse contra el sistema.
¿Cuál es la realidad? Por ahora algunos conatos de toma de tierras baldías o de señoríos, mucha indignación (clamada por el hecho deque muchos (o no tantos) están de vacaciones), un posible "golpe de Estado" o reivindicación de la fuerza política de una ciudadanía que siente que la ha perdido del todo (otra vez, según las versiones). Según un curso que dí sobre este mismo tema: el por qué no se rebela la población, mezclaban una serie de causas: los medios de comunicación que han manipulado las informaciones; la propia población, que no busca soluciones de grupo (entre otras cosas porque no hay mucho sentimiento de grupo); los partidos o los grupos de interés que fuerzan a que grupos sociales se crean enemigos unos de los otros...
Lo cierto es que mientras yo estoy escribiendo este blog, hay gente que está siendo deshauciada, o pasando hambre. Y, esta situación no puede continuar así durante mucho tiempo, la "gente" no lo va a soportar. Hay una frase que dice una familiar que podría resumirlo todo: "Los españoles (hombres y mujeres, se entiende) somos muy pacíficos y mansos, pero cuando se nos toca lo de comer, ¡que tiemble el Gobierno!". Respecto a la "toma" del Congreso, puede tomarse como algo positivo o como algo negativo. positivo puede serlo ya que la ciudadanía quiere recobrar protagonismo político (hay desconfianza, pero también esperanza). Negativo porque se puede convertir en un golpe de Estado ante un Gobierno que ha sido elegido democráticamente (aunque después haya modificado su oferta de Gobierno). Personalmente, prefiero quedarme con lo positivo.
Ante esta situación, ¿qué queda? Seguir insistiendo en los derechos de participación política. Con medios convencionales (cambiar votos, recoger firmas para iniciativas legislativas populares, manifestaciones, formando parte de asociaciones de consumidores, de defensa de la participación...), y no convencionales que serán los más numerosos, me temo. Es normal, ya que muchos de los medios convencionales no son del todo eficientes. La "toma del congreso" es una respuesta como cualquier otra, ante la falta de respuestas del sistema político. me sorprende que no se haya planteado desde el propio sistema un cambio en este aspecto (por lo menos), aunque sea por intentar solucionar una posible revolución en su contra, o un cambio en los valores de la gente que, desencantada con la democracia vira hacia otras opciones, desde el comunismo hasta los fascismos (recordemos los neonazis griegos).
Hay maneras de hacerlo, de cambiar el sistema, pero no si no se tiene algún incentivo. Como su mejora, el hecho de que se vuelva a tener en cuenta la Política (que no los/as políticos/as), que haya de alguna forma un viraje hacia los ciudadanos europeos y no hacia sus capitales. Y, esto lo digo tanto del sistema político español como del europeo, del que dependemos.
Viendo las noticias sobre el Presidente del Consejo general del Poder Judicial y sobre la conveniencia o no de que las facturas de unos viajes no demasiado justificables hayan salido a la luz por medio de un "inferior" han despertado algunas preguntas y muchas críticas. ¿Es positivo que estos hechos se sepan sin intermediación del propio órgano del que surgen? ¿Es una deslealtad hablar sobre este tema por parte de los "inferiores" en el cargo? ¿Qué afecta más a la institución: que se sepan estos hechos o que se escondan y surjan de golpe después? ¿Qué es "lo" democrático? ¿Informar u obedecer?
Lo cierto es que el tema tiene cierto transfondo ético. El CGPJ es un órgano del Estado que tiene por función principal organizar y controlar a los jueces/juezas: sus ascensos, la cantidad de trabajo por sala, control de su actividad, solucionar los posibles problemas entre varias salas... Es un órgano de organización interna, y al mismo tiempo es también un órgano del Estado, ya que el poder judicial es una parte importante de la organización política. De ahí que surja la pregunta: ¿los órganos del Estado deben ser transparentes en la parte presupuestaria?
Con la nueva Ley de Transparencia y Buen Gobierno debería ser entendida como obligatoria. Pero, como en muchas ocasiones esta Ley no está del todo desarrollada y no hay un listado de (todos) los órganos con obligación o prioridad de transparencia.
Otra pregunta es: ¿valía la pena conocer estos datos o son una cuestión interna? Personalmente, y creo que es la idea de muchas otras personas, cualquier órgano del Estado o de las Comunidades Autónomas y corporaciones locales debe ser transparente y dejar ver de dónde provienen los ingresos y cuáles son los gastos, así como los salarios de sus miembros y demás partidas (contrataciones, gastos de oficina...). Esto tendría que ser incluso más prioritario si tenemos en cuenta que sus ingresos provienen del Estado, esto es, todos los ciudadanos españoles que pagan impuestos. Solo por este "detalle" las cuentas tendrían que ser públicas, no con voluntad de "fastidiar" a los miembros del mismo o de control, sino simplemente como una faceta más de la responsabilidad de los poderes públicos y de la "accountability" (o rendición de cuentas). Esta es una demanda que muchos grupos sociales han estado demandando, y como sucede en estos casos, si no se hace caso de la reivindicación, la institución cae en su valoración (ya que el conocimiento de la misma es bastante reducido), empeorando la valoración general del sistema y causando desafección hacia la política en su conjunto.
Ante esta situación: ¿cómo reaccionó este órgano? Pues siete de los 20 miembros votaron a favor de que dimitiera el vocal que denunció la situación de "ilegalidad" y cinco apoyaron a este vocal y pidieron la dimisión del presidente. Pero, la balanza se inclina hacia que se castigue al "chivato", que no cumplió con los cauces adecuados para denunciar una situación que es negativa, sobretodo teniendo en cuenta que el CGPJ forma parte del Poder Judicial (encargado de hacer cumplir la consecuencia jurídica (castigo) ante un hecho punible). Que este poder sea uno de los que incumple, queda extraño a la vista de los ciudadanos... ¿No era mejor ponerse en el lugar del ciudadano/a? ¿Por qué se defiende a alguien que está al mando pero que no hace las cosas todo lo bien que debería? ¿Solo por ser superior se tiene que callar las irregularidades? Simplemente por el hecho de que este "hecho" ha tenido transcendencia, debería haber sido tratado con una mayor importancia y haber intentado que, al menos de cara al exterior, los vocales mostrasen su desacuerdo con una mala gestión, cosa que no es punible: simplemente buscan el bien y el buen nombre de la institución. Pero, es complicado colocarse en frente del superior, tanto en estos casos como en el profesional, por ejemplo.
Como todos sabéis, el sistema político o económico está formado por varios componentes. Y, como habréis comprobado, en la actualidad muchos de los esfuerzos son demandados a una parte de este sistema: los ciudadan@s que, por extensión, somos también consumidores, generamos servicios, somos demandantes de nuevas políticas o servicios, financistas con nuestros ahorros... También somos empresas, ya que la gran mayoría de la economía española está formada por pequeñas y medianas empresas.
En este artículo hablaré de la responsabilidad social corporativa, una idea que parece abandonada en la actualidad por otras como la eficiencia/eficacia, la salida de la crisis, el mantenimiento de la empresa (también muy importantes e interesantes)... Pues bien, la responsabilidad social corporativa (en adelante, RSC) intenta agregar valor añadido a una empresa gracias a elementos que no necesariamente son demandados por la sociedad o por el Gobierno del país en el que están afincadas, tienen sede, operan... La RSC se centra en el cumplimiento de las normas, claro, pero, además, se incluye otros elementos, como el fomento del asociacionismo o de la participación en su seno, los valores ambientales y/o éticos con el entorno de esta empresa... Es decir, una unión entre los elementos económicos y ambientales. Además, está el componente social, esto es, la serie de actuaciones que tienen por objetivo o fin mejorar la calidad tanto de sus trabajadores como de la comunidad donde están, esto es: fomento de la democracia, tareas de motivación a los/as trabajadores/as...
¿Cuándo surgió esta idea? Aunque siempre hubo intentos o acercamientos a alguno de los puntos de este concepto del tipo vales de comida y de diversión para los/as empleados/as, ayuda a la vivienda o facilitar la vivienda... se puede decir que se inició con todas sus características durante el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, con la idea del Estado Social. En Europa llegó más tarde, ya cercano el siglo XXI. En algunos países, la RSC aparece como norma, como Ley, como es en Brasil.
Pues bien, ¿se puede decir que en la actualidad existe empresas que cumplan con estos requisitos? Sí. No porque la situación sea tan negativa y haya tantas actuaciones y declaraciones empresariales en contra de los derechos laborales o de otros pilares de lo que se considera básico, se puede decir que haya desaparecido toda conciencia. Las empresas que están utilizando la RSC como un pilar básico de su actuación son las empresas de la Economia Social. Lo cierto es que no se observa muchas de estas características en las grandes empresas, pero, en muchos casos, si aceptásemos que multinacionales, por ejemplo, tuvieran más poder que el Estado en el que están, incluso en aspectos sociales, también serían criticadas, como un intento de colonización. Este hecho se llama dilema de Goodpaster y Mathews.
Volviendo a la Economía Social, decir que muchas veces se habla de esto cuando tenemos delante a asociaciones, ongs, cooperativas... Es decir, no empresas, sino entidades con características del llamado Tercer Sector, más cercanas al mundo del voluntariado. No debería ser así, ya que en muchos casos sería útil una RSC con entidad propia, para intentar mejorar la situación actual. no solo por mejorar la imagen corporativa, que es uno de los "fundamentos" de esta idea, sino simplemente, por cooperar y por estar en concordia con la sociedad. Simplemente, con intentar generar efectos externos positivos (aquellas efectos de la actividad empresarial que no son monetarios, pero que tienen incidencia en la sociedad, en este caso, positivo), el sistema mejoraría. Recordemos que, una de las ideas de la RSC es intentar una distribución equitativa de las rentas generadas. Pero, no hay que pensar que ésta sea algo negativo para la empresa, sino que también se incluye el Marketing, el mantenimiento de la empresa, su desarrollo...
Es necesario una buena combinación entre las buenas prácticas empresariales y el no intento de absorver poder, por otro lado. En momentos de crisis, surgió esta idea como un extra a la ayuda que pudieran prestar las ongs o las asociaciones de ayuda, y también el Estado. Y también se dieron cuenta de que, gracias a estas actuaciones, los empleados/as trabajaban más motivados, la empresa era mejor considerada por los/as consumidores/as...
¿Por qué se ha dejado de lado este aspecto? Y, si hay empresas que lo apliquen, ¿por qué no se hace publicidad del mismo? Si eres empresa, tienes ideas, ya la aplicas, te animo a dejar un comentario. Si eres un/a ciudadano/a con ideas, también puedes hacerlo.