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viernes, 4 de febrero de 2011

Ruptura de nuevos muros...


Después de la revuelta/ revolución de los jazmines, donde los tunecinos pidieron una democracia y mayores derechos para la población, este movimiento ha pasado a Egipto. Pero, Egipto es diferente por muchas razones. Por el tamaño del territorio, por la composición socio-económica de la población, por las diferencias entre las regiones...
El actual presidente no desea salir del poder, utilizando a los Hermanos Musulmanes como arma arrojadiza. Pero, ¿por qué hace esto, sabiendo que fue el mismo régimen quien les dio manga ancha (por así decirlo) para tener una baza que jugar? Pues porque sabe que Occidente, ese conglomerado extraño de países que casi no nos ponemos de acuerdo en muchos aspectos, utilizó y ayudó al régimen de Mubarak para reducir el poder de los musulmanes radicales (no sé cómo expresarlo) en la zona del Norte de África. Para confirmarlo, ya hay noticias que informan que la policía francesa entrenó a los agentes de Mubarak... Imaginaos, nosotros (l@s europe@s), los grandes demócratas, defensores de las libertades y que "creamos" los derechos civiles, ayudando a un régimen que las coarta...
Para ahondar en el problema el Ayatolà Jomenéi ha afirmado que las revueltas en Egipto son el inicio de un despertar islámico... Que yo sepa, en mi gran ignorancia del tema, la población quiere una mejora en su situación económica y social, que haya libertades, que no se vean coartados por un régimen dictatorial. Acercarse a Europa, pero sin "occidentalizarlo". Volviendo a sus declaraciones, que no tienen sentido en mi opinión, sólo van a conseguir que un intento de cambio antes pacífico (a estas horas hay enfrentamientos en las calles de Egipto) sea visto por Occidente y, especialmente por Estados Unidos como un posible foco de infección de las ideas islamistas. Así, este país empieza a negociar un nuevo gobierno, pero con el número 2 de Mubarak, Omar Suleiman.
Temo que si no se deja una transición política en la que tengan aunque sea un poco de voz a los ciudadan@s, terminará por ser un régimen democrático de apariencia, ya que seguirá siendo algo dependiente, no será el régimen que pide la población.
Otra cosa, es lo que se dice de si se hiciesen las elecciones ahora mismo, en esta semana. Unas personas dicen que los únicos organizados a estas alturas son los Hermanos Musulmanes, que cuentan con el apoyo de la población pobre (como forma de tener la voz que no tienen de otra manera). Afirman que la revolución actual la llevan a cabo las clases medias, que desde Aristóteles se decía que eran necesarias para tener una sociedad homogénea, donde se pudiera pensar y actuar libremente (lo de los esclavos y las mujeres era otra cosa).

Ante el miedo a los grupos extremistas musulmanes (siento mucho si utilizo mal los términos, pero en el próximo artículo sabré cómo se dice exactamente), se coarta al posible nuevo régimen político que puede salir de esta revolución, que empieza a trasladarse a otros países, como Siria y Jordania, aunque no con tanta vehemencia.
Si lo que nos preocupa (digo, al mundo occidental) es el poder que presuntamente pueden llegar a tener los Hemanos Musulmanes, aunque hay politólogos egipcios que sólo les dan un 15 % de apoyo de la sociedad, ¿qué tal si se intenta reducir la pobreza, que es la que causa muchas veces la adhesión masiva a las tendencias extremistas de todo signo?
Aprendamos de las revoluciones liberales europeas: mientras una parte de la población consiguió sus derechos, mucha de la que no los consiguió se rebeló después, provocando los movimientos obreros e incluso el comunismo. Para evitar todo esto (pero, en versión religiosa), ¿por qué no se incluye a todo el mundo (sí, incluyendo a los pobres y a las mujeres (¡importante!)) desde un principio? Puede que así tengan la oportunidad de hacer su propia Ilustración y cambiar las cosas...

martes, 9 de febrero de 2010

Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus


Leyendo un suplemento de Salud en general, llegué a este artículo, del mismo nombre.
Lo escribe la psicóloga Mª ángeles Morán Tamarit (experta en Pareja, Licenciada del Instituto Marte Venus para España). Lo voy a poner lo más literalmente que pueda:

"Dr. John Gray: Esta orientación de psicología se fundamenta en las diferencias psicológicas que existen entre los hombres y las mujeres. [...] Existen siete grandes diferencias:

Los hombres:
  1. Interrumpen para poner soluciones
  2. Hablan en marciano: lenguaje simple y práctico
  3. Necesitan aprender que escuchar es la mayoría de las veces lo único que les pide la mujer
  4. Sus manifestaciones del amor son diferentes
  5. Para sentirse mejor los hombres se meten en su cueva
  6. El hombre supone que si ella no pide más, es porque él le da lo suficiente.
  7. Por encima de todo lo demás, a los hombres les gusta que los reconozcan, los acepten y confíen en ellos.
Las mujeres:

  1. Ofrecen consejos útiles que nadie les pide
  2. Hablan venusino: lenguaje abundante en detalles y que difumina el objetivo
  3. Sus manifestaciones del amor son diferentes
  4. Para sentirse mejor las mujeres hablan
  5. Las mujeres no consideran romántico tener que pedir manifestaciones de amor y cariño
  6. Por encima de todo lo demás, a las mujeres les gusta que las respeten, las comprendan y las mimen.

El sentido del yo en el hombre se define por su capacidad de obtener resultados. Los hombres valoran el poder, la competencia, la eficacia y los logros. Muestran más interés por los objetos y las cosas que por las personas y los sentimientos. La mujer puede sentirse excluida porque cuando el hombre se centra en su trabajo, llega a la conclusión que no se preocupa por los sentimientos.
El sentido del yo en la mujer se define por sus sentimientos y por la calidad de sus relaciones. Las mujeres valoran el amor, la comunicación, la belleza y las relaciones. Dedican mucho tiempo a apoyarse, ayudarse y darse ánimos las unas a las otras. Las venusianas son muy intuitivas.

La queja más importante que hacen las mujeres de los hombres es que no escuchan. Y la queja de los hombres es que intentan cambiarlos. El hombre periódicamente necesita retirarse cuando ama a una mujer, y la mujer debería dejar que lo hiciera, para uqe luego regrese cargado de mayor entusiasmo, así cuando está replegado en la cueva, la mujer no debe intentar sacarlo de ella.

Las mujeres son como olas que suben y bajan. Cuando está baja la mujer lo que menos necesita es que alguien le explique los motivos por los que no debería estar triste. Lo que necesitan es alguien que la acompañe durante la bajada, que la escuche cuando expresa sus sentimientos y que tenga empatía con su sufrimiento.

El sexo es muy importante. Los hombres reciben y entienden a una mujer a través de la piel, del contacto físico. Y las mujeres necesitan amar y ser amadas para abrirse al sexo. Es decir, el hombre primero busca el contacto sexual para saber si puede mar a una mujer, y la mujer primero tiene que sentirse amada, para sentirse bien en una relación íntima sexual."

Dentro de la Guía de la Salud, número 92.

Espero que sirva de algo en las relaciones de pareja. Siempre vuestra.