
Después de la revuelta/ revolución de los jazmines, donde los tunecinos pidieron una democracia y mayores derechos para la población, este movimiento ha pasado a Egipto. Pero, Egipto es diferente por muchas razones. Por el tamaño del territorio, por la composición socio-económica de la población, por las diferencias entre las regiones...
El actual presidente no desea salir del poder, utilizando a los Hermanos Musulmanes como arma arrojadiza. Pero, ¿por qué hace esto, sabiendo que fue el mismo régimen quien les dio manga ancha (por así decirlo) para tener una baza que jugar? Pues porque sabe que Occidente, ese conglomerado extraño de países que casi no nos ponemos de acuerdo en muchos aspectos, utilizó y ayudó al régimen de Mubarak para reducir el poder de los musulmanes radicales (no sé cómo expresarlo) en la zona del Norte de África. Para confirmarlo, ya hay noticias que informan que la policía francesa entrenó a los agentes de Mubarak... Imaginaos, nosotros (l@s europe@s), los grandes demócratas, defensores de las libertades y que "creamos" los derechos civiles, ayudando a un régimen que las coarta...
Para ahondar en el problema el Ayatolà Jomenéi ha afirmado que las revueltas en Egipto son el inicio de un despertar islámico... Que yo sepa, en mi gran ignorancia del tema, la población quiere una mejora en su situación económica y social, que haya libertades, que no se vean coartados por un régimen dictatorial. Acercarse a Europa, pero sin "occidentalizarlo". Volviendo a sus declaraciones, que no tienen sentido en mi opinión, sólo van a conseguir que un intento de cambio antes pacífico (a estas horas hay enfrentamientos en las calles de Egipto) sea visto por Occidente y, especialmente por Estados Unidos como un posible foco de infección de las ideas islamistas. Así, este país empieza a negociar un nuevo gobierno, pero con el número 2 de Mubarak, Omar Suleiman.
Temo que si no se deja una transición política en la que tengan aunque sea un poco de voz a los ciudadan@s, terminará por ser un régimen democrático de apariencia, ya que seguirá siendo algo dependiente, no será el régimen que pide la población.
Otra cosa, es lo que se dice de si se hiciesen las elecciones ahora mismo, en esta semana. Unas personas dicen que los únicos organizados a estas alturas son los Hermanos Musulmanes, que cuentan con el apoyo de la población pobre (como forma de tener la voz que no tienen de otra manera). Afirman que la revolución actual la llevan a cabo las clases medias, que desde Aristóteles se decía que eran necesarias para tener una sociedad homogénea, donde se pudiera pensar y actuar libremente (lo de los esclavos y las mujeres era otra cosa).
Ante el miedo a los grupos extremistas musulmanes (siento mucho si utilizo mal los términos, pero en el próximo artículo sabré cómo se dice exactamente), se coarta al posible nuevo régimen político que puede salir de esta revolución, que empieza a trasladarse a otros países, como Siria y Jordania, aunque no con tanta vehemencia.
Si lo que nos preocupa (digo, al mundo occidental) es el poder que presuntamente pueden llegar a tener los Hemanos Musulmanes, aunque hay politólogos egipcios que sólo les dan un 15 % de apoyo de la sociedad, ¿qué tal si se intenta reducir la pobreza, que es la que causa muchas veces la adhesión masiva a las tendencias extremistas de todo signo?
Aprendamos de las revoluciones liberales europeas: mientras una parte de la población consiguió sus derechos, mucha de la que no los consiguió se rebeló después, provocando los movimientos obreros e incluso el comunismo. Para evitar todo esto (pero, en versión religiosa), ¿por qué no se incluye a todo el mundo (sí, incluyendo a los pobres y a las mujeres (¡importante!)) desde un principio? Puede que así tengan la oportunidad de hacer su propia Ilustración y cambiar las cosas...
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