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jueves, 1 de octubre de 2015

Gladiadores políticos

Celebrando la entrada 120 de este blog, presento un pequeño proyecto que llevaba pensando hacía mucho. Las ilustraciones están hechas por mí y están disponibles en Behance, aquí. 
Si es para explicar el concepto de gladiadores/as políticos, desarrollado por Milbrath y Goel en su libro Participatory Politics, se pueden descargar, con tal de que se me nombre. La idea de las imágenes es romper también con ciertos estereotipos y mostrar que cualquiera puede estar en cualquiera de los tres tipos de personas, según se relacione con la política. Según Milbrath y Goel, había tres tipos de personas según su manera de participar en política. Para ambos, la participación política se podría escenificar como una arena política. Se puede estar en tres lugares diferentes: o en la arena (gladiadores), en las gradas (espectadores) o fuera del Coliseo (apáticos). Además, según ellos tendría que haber unos pocos gladiadores, unos cuantos más espectadores y muchos más apáticos para que el sistema siguiera funcionando y no hubiera errores o recargas del Coliseo político. De manera muy resumida, esta es su idea. 
El resultado final es el siguiente:



  A partir de la relación entre todos ellos, surgen las propuestas políticas, especcialmente las defendidas por gladiadores y apoyadas por espectadores. Los apáticos tienen la función de no llenar (y sobrecargar) el sistema de participación, con lo que también son importantes. El problema de esta teoría es que aceptan el desapego o la no participación de gran parte de la población como algo positivo. A mi modo de ver las cosas, serían necesarios más espectadores y gladiadores, siempre se pueden ampliar las gradas. Además, no considero positivo que gran parte de la población se desentienda de la participación política. Pero, quitando este tema, la verdad es que es interesante la historia que hay detrás, y ver a las personas comprometidas como gladiadores, luchadores.

P.D:
Y ya puestos, añado una actualización con mi participación en el Ignite VLC #11 (por cierto, ¡están llamando a nuevos/as oradores/as! Os lo recomiendo, está muy bien), donde hablo de esto mismo, aunque es más de divulgación que de explicación de la teoría como tal. La charla es rápida, así que ¡espero que la disfrutéis!

jueves, 11 de junio de 2015

No al TTIP

Esta semana se ha hablado mucho de la suspensión de la votación sobre el Tratado Transatlántico de Inversiones y Comercio (TTIP en inglés). Lo cierto es que no se habla mucho del mismo, hecho que sorprende por las consecuencias que puede llegar a tener en nuestra vida cotidiana, así como todos los derechos que los/as consumidores/as disponemos por estar en Europa. Ni siquiera hoy mismo, en los Desayunos de TVE conectando desde el Parlamento Europeo se ha explicado exactamete qué se supone que es eso.
La explicación del TTIP por Equo Sevilla

Dependiendo del representante que hablase, este Tratado era o una manera de mejorar estratégicamente la posición de europa en el mundo (todo positivo, vamos), o la mejor manera de esquivar las legislaciones nacionales y mejorar, así, la posición de las multinacionales frente a los Gobiernos o supra-obiernos, como la Unión Europea. Ni siquiera el vicepresidente de la Eurocámara dijo nada sobre le tema. Algo especial, sin duda. (No he podido incrustar el vídeo (parece que hay un error de código), pero podéis mirarlo aquí)


Pues bien, el TTIP es un tratado que pretende facilitar los intercambios comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea. ¿Cómo se haría? Pues igualando las condiciones tanto laborales como de producción a los dos lados del Atlántico. Así, los transgénicos serían permitidos, sin necesidad de señalizarlo en las etiquetas, se podría comercializar pollo u otras carnes lavadas con cloro (algo muy común en EEUU), estas carnes pueden ser tratadas con anabolizantes y otras sustancias, etc. Sobre lo último, ya se trata a nuestro alimento con estas pastillas, sin embargo, sí que está más regulado. No sólo en temas de alimentación, sino también en regulación ambiental, de ruido, e, incluso, las condiciones y derechos laborales. Siempre a la baja, claro.
Pero, lo que más alarmas ha casuado un organismo que realiza la mediación entre empresas y Estados. Creado en principio para garantizar los derechos de propiedad para las empresas con actividad en países donde no se garantiza la seguridad jurídica, estos sistemas internacionales de mediación hacen que estos dos actores solucionen sus disputas cara a cara frente a decisiones de un Estado respecto a la actuación de esta empresa. Pero, no funciona en el sentido opuesto. Si un Estado tiene algo que decir seguirá su normativa nacional o, llegando el caso, a Tribunales Internacionales, pero no a este tribunal especial. En realidad, se ha utilizado "contra" Estados con tan pocas garantías democráticas como Canadá, por poner un ejemplo. Estoy hablando con ironía, claro.
Lo peor de todo no es esto, que también, sino la manera en que se ha llevado a cabo su negociación. Ha sido secreto, revelado en un principio no sé muy bien por quién, sinceramente. Durante mucho tiempo, los/as eurodiputados/as sólo pudieron acceder a los documentos firmando una cláusula de confidencialidad, sin poder entrar ningún tipo de cámara, entre otras muchas cosas. ¿Por qué hacerlo todo secreto si no hay nada malo dentro del mismo? Puede que sí que haya puntos oscuros, entonces. no digo que únicamete por hacerlo secreto sea malo, sino porque sus defensores/as se han centrado en todo lo bueno que traerá consigo, lo perfecto que es. Y, para ello, se tiene que lograr sin cumplir con la publicidad necesaria en cualquier norma o tratado.
Pero, ¿cuál ha sido la posición de cada uno de los grupos políticos? Pues bien, por ahora están y han votado a favor el partido conservador, el socialista y los liberales. Sin embargo, quedan fuera el grupo de izquierda de los pueblos y los Verdes (y con razón). Sin embargo, a última hora y frente a la presión social vía firmas, iniciativa legislativa europea, etc. los socialistas han cambiado su postura actual. ¿No les costaría rédito electoral estar a favor de un documento que genera tanto rechazo (aunque nunca el suficiente)? Lo cierto es que, según parece, esto es lo que ha provocado que se suspendiera la votación. Unos dicen que fue la presión ciudadana, otros que los socialistas les entró la fidelidad democrática de repente y otros afirman que es un movimiento contra las negociaciones que se han desarrollado hasta ahora y que, según afirman, iban en la dirección de reducir los beneficios de las multinacionales.
Lo único que sé es que el TTIP no es un tratado al uso, sino todo lo contrario. Se pretende que sea la recuperación económica de Europa y que ésta vuelva a estar en el centro del sistema económico mundial. No ha sido así con otros tratados entre Estados Unidos y otros países, por ejemplo, Canadá y México. Es triste que no se haya abierto la discusión a más ámbitos y que ahora se pretenda que es lo mejor para todos cuando todo se ha tratado en secreto, a espaldas de la ciudadanía.

Como siempre, la presión de la ciudadanía ha hecho que, por lo menos, se piense en cambiar la postura de algunos grupos políticos. ¿Será esto suficiente para que no se firme? No lo creo, aunque lo espero.

Más información:
http://noalttip.blogspot.com.es/p/manifiesto.html


domingo, 11 de enero de 2015

#JeSuisCharlie y su trasfondo




A estas horas en París y en otras muchas ciudades europeas se suceden los actos de repulsa contra el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, en París. También de la policía municipal que fue asesinada el mismo día, y de los cuatro rehenes asesinados en un supermercado judío. 
Ilustración de Jennifer Farley.
Desde este humilde blog, condenar todo tipo de violencia, especialmente contra un medio de comunicación. Y más contra uno humorístico, que se burlaba de los extremistas y no de una religión en particular. No eran objeto de sus viñetas únicamente el Islam, sino también el resto de religiones. Aunque no creo que fuera eso lo que buscaran, sino más bien burlarse de cómo se utiliza la Religión y se pervierte.  
No es culpa de los musulmanes, y menos del Islam, sino de las personas que utilizan este instrumento humano de calma ante el miedo a la muerte. Personas que, en muchos casos, utilizan los miedos y necesidades de otros/as en peligro de exclusión si no en la extrema pobreza. Y, hay que recordar que algunas de las motivaciones que guían los grupos terroristas tienen mucha legitimidad. Quiero que se me entienda: no estoy de acuerdo con la violencia, con ningún tipo de la misma. Pero, oyendo a uno de los responsables del secuestro, que no merece ser nombrado, escuché algunos puntos que tendrían que hacernos reflexionar, especialmente para que no vuelva a pasar: 
    - "Los occidentales realizáis matanzas indiscriminadas ante civiles indefensos": totalmente de acuerdo. Nosotros/as, como ciudadanos/as, no realizamos estas matanzas, pero con nuestro silencio aceptamos que casos y guerras como las de Irak, la no intervención en Siria, los bombardeos sobre Palestina, y sobre otros países se realicen sin ningún tipo de miramiento por parte de muchos de nuestros ejércitos.
      - "¿Y nos atacáis porque aplicamos la Sharia?". Incorrecto. En muchos casos se interviene porque existen criterios económicos en los países donde, en parte por la lucha por esos recursos naturales, se desarrollan los extremismos para controlarlos y disponer de financiación. Y se disimula ante nosotros/as, ciudadanía del primer mundo, con la lucha al terrorismo. 
Es muy triste e indignante que se intervenga en aquellos lugares en los que se pueda sacar partido económico y en otros, como en Siria o Palestina, se bajen los brazos, como si no sucediera nada. 
Cómic de investigación "Notas a pie de Gaza", de Joe Sacco
Y hemos de tener en cuenta que las primeras víctimas son las poblaciones de los países asediados por esto grupos. En Nigeria, hoy mismo, una niña de diez año ha sido utilizada como bomba humana. Hace poco, secuestraron a cientos de niñas para utilizarlas como esclavas sexuales o bombas humanas. En otros países, se cortan manos, se decapitan a opositores/as, se cuelga al diferente. Y, tristemente, su situación no cambiará con ataques e intervenciones al uso como hasta ahora, sino mejorando las condiciones de vida de estas regiones y países, para que no haya la necesidad de morir para disponer de algo de honor, de sostener a su familia o de ayudar a proteger a su Religión, como les hacen creer. 
Por ejemplo, este es uno de los básicos debates sobre la immigración
Y no únicamente en los países más conflictivos, sino también en los occidentales. Muchos/as de los/as nuevos/as aspirantes a terroristas son occidentales, que buscan acción, auto-desarrollo, defensa de sus valores y muchos/as caen en el discurso del otro como enemigo y causante de todos sus males. Si seguimos centrados en dejar fuera a más y más gente, reduciendo el gasto en programas de integración y de formación, cada vez habrá más personas con más y más posibilidades de abrazar este tipo de organizaciones.  
Con todo este discurso no quiero decir que acepte ni que justifique este tipo de acciones, simplemente que, para evitarlas, buscaría otra manera de relacionarse y de tratar a los/as otros/as. No son sólo unos/as terroristas, sino toda una sociedad que está afectada por sus acciones. No es que atenten contra la libertad de expresión, sino contra toda la carta de Derechos Humanos. Como algunos Gobiernos occidentales y democráticos en ciertas ocasiones. 
Sin más, mis condolencias a los familiares y compañeros/as de las personas asesinadas y espero que tomemos medidas, no centradas en el ámbito militar. O no sólo. 
Portada de Charlie Hebdo: Mahoma: "Es duro ser amado por estúpidos"

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Por un 2015 lleno de compromiso político

Vuelvo a escribir, después de dos meses (saltándome todas las recomendaciones de todo tipo que se dan para tener un buen blog), para desear un buen año. Esto es muy común en todas las páginas, blogs y demás medios. Pero, le añadiré el compromiso político como objetivo. 
Desde la última vez que escribí, en octubre, han pasado tantas cosas, y yo he estado tan ocupada, que ni siquiera he podido entrar en este blog. Por un lado, el aspecto positivo, hay más gente demandando cada vez más transparencia, responsabilidad y buenas prácticas en la política, hecho que no se daba con anterioridad. A recordar: la cultura política de los/as españoles/as es apática y desconfiada
Esto ha traído consigo también que Podemos y sus versiones municipales, como Ganemos, Guanyem, etc. vayan cogiendo fuerza. Una buena noticia, porque, en muchos casos, se trata de ciudadanos/as que antes no habían participado en política, pero que, visto el panorama, pensaron que era mejor hacer ellos/as mismos/as lo que sus representantes no podían. Yo sólo espero que esto traiga un cambio en la manera de ver la política y, por qué no, también en la cultura política española. 

Específicamente sobre Podemos, tengo que retractarme en lo que dije (y me encanta, por cierto): el 15-M sí que ha tenido consecuencias en la política. Muchas. Y eso me hace bailar de alegría, y llenarme de esperanza. Independientemente del programa electoral, de si estamos más o menos de acuerdo con sus postulados, o de si creemos que se pueda llevar a cabo, lo cierto es que  ha traído algo nuevo. Algo que necesitábamos: esperanza y movilización política en personas que ya no confiaban en nada. Ha tenido que venir un grupo externo a "regenerar" el sistema, a base de competencia política. Por un lado triste por los partidos "convencionales", pero por otro un alivio para muchas personas que hemos estado machacando con lo mismo todo este tiempo. 

Por ello, y sin querer enrollarme como siempre (¡propósito de año nuevo!), os deseo un 2015 lleno de movilización y compromiso político. Ojalá se multiplicaran los/as gladiadores/as políticos/as. Porque la política, aunque no lo creamos, forma parte de nosotros, como seres sociales y con derechos y obligaciones. Política eres tú. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Gobierno del Bien Común y responsabilidad civil empresarial: buscando alternativas

Después del largo periodo en el que no he escrito nada de nada (las obligaciones académicas son lo que son), empiezo con varias alternativas que se han analizado con anterioridad, o que puede que haya nombrado. Dentro de nada son las elecciones municipales, con lo que hay que ir pensando en alternativas, aunque sea para demandarlas a los diferentes partidos.
Gobierno del Bien Común: lo que se busca en este modelo es, por un lado, mayor participación, para descubrir entre todos/as aquello que se puede considerar bien común, junto con una nueva gestión de los bienes comunes y relacionales –la propia Asamblea ciudadana, junto con el “control” de los Presupuestos–. La idea es dar respuesta a todos aquellos movimientos que han surgido entre 2011 a 2013 –aunque Christian Felber recoge demandas de movimientos altermundistas y la tendencia de la agrupación de economistas Attac1, anterior a estos movimientos– que tienen una “aspiración a resignificar la democracia y avanzar hacia nuevas formas de lo común2.

Para resumirlo, en este modelo se habla del municipio como un conjunto: población, bienes y representantes políticos. En la gestión diaria, se debe contar con la opinión de todos/as los/as que vivan en el municipio del que se trate, e intentar llegar a un acuerdo entre política y sociedad sobre los objetivos y los medios para conseguirlo. De ahí que exista el Balance aplicado a municipios –una modificación del Balance dedicado a empresas– que recoja todos o muchos de los puntos de la vida en común: la participación en política, la gestión compartida de los bienes municipales, el tratamiento a los/as trabajadores/as municipales –igualdad de trato, escucha de las demandas, etc.–, el pago y trato a proveedores, la elección de los mismos por criterios sociales y/o ecológicos – especialmente fomento de los negocios locales–, etc.3 Aunque no se diga directamente, está implícito la recuperación de los bienes comunales y/o la consideración como tales de los servicios municipales. Una demanda común con las reivindicaciones de los movimientos y protestas globales, que, en general, tienen una “(...) aspiración a una reapropiación del espacio urbano, una reivindicación del derecho a la ciudad, y una denuncia de la degradación de la calidad de vida y de la preponderancia de los intereses privados por encima de los comunes4.
Y es aquí donde entran los bienes relacionales y el hecho de incorporar la deliberación como uno de ellos. Este concepto puede ayudar a fundamentar también nuevos proyectos o nuevas formas de gestión compartida entre Ayuntamientos y vecinos/as o sólo de estos segundos con una legislación sobre su uso. Para el buen funcionamiento de las comunidades humanas, es básico que haya una utilización óptima de los recursos, no pensando exactamente en términos del comunitarismo –aunque también–, sino buscando una buena gestión, compartida, dialogada, de los recursos, en tiempos de sobreexplotación y limitación de los mismos.
Esta teoría considera que la participación en el municipio es importante, al igual que lo es también en la empresa, dado que ésta es uno de los principios y objetivos de la Economía del Bien Común –la EBC, o teoría que reúne los Municipios y las Empresas del Bien Común–, junto con la Transparencia, la Dignidad humana, la Solidaridad, la Sostenibilidad ecológica y la Justicia Social5, valores que podrían ser un mínimo común sin mucha discusión al respecto. La no inclusión de las personas que forman parte de una empresa, municipio o agrupación determinada es, también, un criterio negativo que resta puntos a la puntuación del Bien Común, hecho que otros sistemas de puntuación, como el de la Responsabilidad Social, no incorporan como elemento que resta, quiero decir6. También, porque tiene en cuenta la confianza como un elemento vertebrador del sistema tanto político como económico, más allá que otros indicadores, como el crecimiento económico, el nivel de pobreza, etc. Y también la felicidad. Por ello, la idea es que la participación llegue al máximo de ámbitos posibles, para que el ideal de bien común esté más cerca que si no existe una serie de preguntas sobre lo que se considera el objetivo compartido.
Lo cierto es que la deliberación no es el centro de esta teoría, pero sirve para alcanzar la meta, el Bien Común, formado por los valores que ya se han indicado como objetivos en los Balances. Pero, siguiendo con la idea de Habermas, el poder político no puede saber por sí mismo qué tipo de demandas existen, con lo que tendría que preguntar o escuchar a su ciudadanía7, representada por agrupaciones diversas o de manera individual. Teniendo claro el objetivo, después se puede discutir sobre los medios para alcanzarlo: Balances, Índices del Bien Común, Asambleas Democráticas, ayudas económicas a aquellas organizaciones que tengan mejor puntuación en los Balances, la incorporación de estos en las etiquetas para facilitar su compra por los/as consumidores/as, etc. Y, entre estos medios también está la educación, que tendría que estar más centrada en el autoconocimiento, autoestima y las habilidades de expresión de sentimientos y opiniones. Para resumir: educación emocional, ética, comunicacional, para la democracia, contacto con la naturaleza y conocimiento del cuerpo8.
Lo que se presenta es un cambio en la manera de entender la vida en común, hecho que lo une a ciertos autores comunitaristas, aunque añadiendo el aspecto económico de no competencia sino colaboración entre empresas, municipios, personas... Esto lleva a la segunda teoría, de Stefano Zamagni, sobre la responsabilidad civil de la empresa.
Responsabilidad Civil de la Empresa y el cambio de paradigma: esta teoría tiene en cuenta a la empresa como un elemento más dentro de la sociedad. Las empresas pueden modificar la manera en que se pueden relacionar con las otras y con la propia sociedad, consiguiendo una modificación de los valores que imperan en estas relaciones y, así, llegar a cambiar de forma más amplia los valores que rigen las interacciones entre la sociedad y la economía. No es suficiente que las empresas busquen la responsabilidad social, sino también la civil, como un elemento que va más allá en la conexión entre empresa y su entorno, especialmente social. Esto no significa que se haya de olvidar los aspectos recogidos en la RSE –Responsabilidad Social–, sino que hay que ir un paso más adelante.
Esta actitud de la empresa es civil dado que es “civilizadora del mercado, por ser propia de la ciudad en su conjunto y porque la sociedad civil es su clave última9. Tiene en común con la EBC, por lo tanto, el comportamiento relacional de los actores económicos, con las empresas en su centro. Si existe este tipo de bienes, que todos necesitamos y utilizamos, es necesario un papel central de la reciprocidad en la actividad de las Administraciones Públicas y de la propia sociedad civil –incorpora también el mercado como “civil”–. Es más, realizando una actuación conjunta entre estos dos ámbitos, se llegará lejos, dado que la colaboración entre estos –el linking– consigue realizar actuaciones que, por ellos/as solos no se conseguirían10. Independientemente de esto, en muchos casos este tipo de diálogos no llegan a suceder, o permanecen en un estado inicial, sin alcanzar un objetivo claro.
Por ello, la deliberación es central: sin la misma no disponemos de mecanismos –dentro del sistema representativo– para defender las instituciones económicas de las que dependemos11. Y, si finalmente elegimos la deliberación, con ella tendrían que venir otros cambios institucionales, por ejemplo, la cooperación entre todos los sectores sociales y una administración y sociedad de tipo red, no jerarquizada12. Junto con estos cambios, además de toda una serie de habilidades de diálogo ya indicadas, vendría una modificación en la idea de las funciones del mercado, incorporando los bienes gratuitos –entre ellos los relacionales– y dando una mayor importancia al capital social. Este capital consigue que se amplíe la confianza, tanto entre personas que se conocen –bonding–, como entre grupos diversos –bridging–, creando de esta manera desarrollo económico13 bien entendido. Un desarrollo que va más allá de una mejora de las cifras macroeconómicas. Va enlazado con la idea de felicidad, que une la dimensión adquisitiva –compras y ventas– y la expresiva –relacionada con la identidad, conectada con el reconocimiento de otros/as–14. No podemos vivir fuera de la sociedad, por ello, tendríamos que estar más centrados en aquello que nos une, para intentar mejorarlo en la medida de lo posible. De ahí la responsabilidad civil de la empresa, con la necesidad de centrarse en conexiones éticas y con una Economía con objetivos de satisfacción de necesidades, y no sólo económicas.
En resumen, ambas teorías afirman que la deliberación no impide el buen desarrollo económico, ni mucho menos la dificultad o el alargamiento de las decisiones políticas. Al mismo tiempo, establecen los bienes comunes y relacionales como una nueva base sobre la que construir la convivencia de los grupos sociales. Apelan, también, al carácter social de las personas, insistiendo en que exista la posibilidad de expresar las opiniones y valoraciones dentro de un ámbito político y/o económico, dado que en estas teorías la Economía está también en el ámbito comunicativo, como una proveedora de bienes y valores a la sociedad. Este nuevo espacio económico puede entender las transacciones como relaciones de reciprocidad y entre iguales, otra de las bases de un diálogo justo.
En este mismo momento, sonará como unas utopías, una detrás de otra, pero lo cierto es que la primera posición ya se está empezando a aplicar en algunos municipios de España. Respecto a Zamagni, aunque no comparta su trasfondo religioso, lo cierto es que es interesante ver a las empresas como algo más que simples transformadoras de bienes y que dan satisfacción a ciertas necesidades. Ambas son interesantes por los cambios que podemos observar en las relaciones humanas y también en las económicas, centradas normalmente en valores de racionalidad económica y de competición. 

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1Página web del colectivo en España: http://www.attac.es/
2MATEOS, O., “¿Una red global de movimientos sociales? Una aproximación al ciclo de protestas 2011-2013”, en Educación Social. Revista de Intervención Socioeducativa, nº 55, 2013, p. 22.
3Para ver el Balance, acudir aquí: http://yosoytu.com/wp-content/uploads/2014/07/Matriz-EBC-municipios.pdf o mirar en los anexos.
4MATEOS, O., p. 28.
5FELBER, C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013, p. 53.
6Para más información, está el trabajo comparativo entre RSE y EBC realizado en el presente máster, disponible libremente en: http://es.scribd.com/doc/203625576/La-Economia-del-Bien-Comun-en-perspectiva-etica-la-Asociacion-por-el-Bien-Comun-a-examen?in_collection=4415710
7HABERMAS, J., Facticidad y validez, Trotta, Madrid, 1998, p. 448.
8FELBER, C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013, pp. 154 y ss.
9CORTINA, A., “Prólogo”, en ZAMAGNI, S., La economía del bien común, Ciudad Nueva, Madrid, 2012.
10ZAMAGNI, S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la acción político-económica”, en Revista Cultura económica, nº 70, dic 2007, pp. 23-43.
11Ibid., p.31.
12ZAMAGNI, S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la acción político-económica”, en Revista Cultura económica, nº 70, dic 2007, p. 34.
13Ibid., p. 36

14 Ibid., “¿Es posible compaginar la competitividad de la empresa con la felicidad?”, en XVI Seminario Permanente de Ética Económica y Empresarial (2006-2007), 16 de enero de 2007, pp. 64-74   

domingo, 13 de julio de 2014

Consumo responsable: la Certificación social participativa (CSP)

Como ya indiqué con anterioridad, el consumo es una buena arma y un buen elemento de cambio frente a las consecuencias negativas del sistema económico actual. A lo largo de los artículos, iré hablando de varias experiencias que se han ido introduciendo que pretenden modificar las reglas de juego, o que, por lo menos, no continúan las mismas de manera fija. 
La primera de ellas es la Certificación Social Participativa, una forma de certificación que pretende ir más allá de los criterios de las certificaciones tradicionales. Los autores de este sistema, por ejemplo, hablan de los inconvenientes de las segundas como un acuerdo de mínimos, con una única comprobación personal, así como más un desembolso económico que un beneficio real. Frente a éste, está la participación de los/as consumidores/as dentro de la comprobación de todos los aspectos que ellos consideran importantes, desde el propio campo.
  
- ¿Qué es?
Pues bien, la CSP por ahora se ha aplicado en el ámbito de la agricultura, donde un grupo de productores/as se reúnen y ponen en común sus saberes, sus semillas y este sistema. Además, unas normas básicas de qué se espera de su producción, sus productos, su forma de venderlos (venta directa, venta por cajas, etc), y los precios de los mismos. Estos temas vienen por acuerdo, sin ser una imposición para nadie en el grupo. Este grupo se llama ecollaures (eco agricultores).  

A partir de este momento, cada uno/a dispone de su propia producción y sus propios canales de venta, pero se puede llegar a negociar y estar todos en el mismo mercado o espacio. La idea es centrar la producción en la venta directa, para conseguir unos precios justos tanto para el productor/a como para el consumidor/a. Estos/as productores/as irán marcados con una etiqueta especial, el sello, que hace las veces de certificación "oficial". Funciona así: las siglas de la CSP y las siglas de cada uno de los productores, y después el número del año. La Certificación se renueva todos los años, coincidiendo con las visitas de los/as clientes a los campos. Éstos pueden llegar a quitar esta certificación si consideran que los criterios que creían la base de su acuerdo no se cumplen.

- ¿Por qué elegirla? 
En las visitas que he indicado con anterioridad, cada uno de los/as productores es visitado no sólo por sus consumidores potenciales (grupos de consumo, por ejemplo), sino también con todos/as los/as interesados/as por este mismo campo. Además, acude otro/a productor/a para dar su punto de vista técnico y ayudar a los/as consumidores/as a elegir y a entender conceptos que no puedan ser tan simples para alguien que no tiene mucha idea del cultivo de las verduras. Es una manera de acercarse a los campos, a la producción y a la problemática de vivir del campo en estos momentos. Y, sinceramente, después de haber acudido a una de las reuniones, sabes mucho más de lo que estás comiendo que con otra certificación que te dice que es ecológico, pero no de dónde viene, si ha utilizado transgénicos (aceptados en ciertos sellos), o si en su producción se ha utilizado mano esclava.

- Conclusiones:
Hay muchas maneras de consumir, pero las mejores son las conscientes y las críticas, donde se puede demostrar que otro tipo de economía es posible, donde te puedas informar directamente en el lugar de producción. Y donde puedas hacer preguntas y te respondan, un hecho que parece un lujo en tiempos como los actuales. 

- Para más info:
Lista de productores de la Certificación: aquí

viernes, 25 de abril de 2014

¿Empresarios/as?

Acercándonos a las europeas (escribiré uno de mis típicos artículos de "por qué votar en las europeas"), hablaré de la posición, otra vez contrapuesta entre trabajadores/as y empresarios/as. Un tema que parecía que se había terminado ya hace tiempo, allí por el momento del Estado de Bienestar ahora en crisis, o reconstrucción o como se quiera decir.
En el RSEncuentro, que recomiendo a todos/as mis lectores/as (ya hablo como si tuviera importancia :)), se habló de la responsabilidad social de las empresas. Ésta, la RS, si se "utilizara" bien sería un gran punto y/o apoyo para un cambio en la idea de que las empresas sólo piensan en beneficios, dejando de lado competidores/as, trabajadores/as, medio ambiente, etc. Pero, ¿qué es exactamente la RS? Pues, esta disciplina se utiliza para analizar la influencia que puede tener la empresa en sus grupos de interés o stakeholders y, gracias a esto, actuar de tal manera que la influencia negativa sea la menor posible. Pues bien, se ponen en marcha códigos internos, medidas de conciliación, se redactan memorias, etc. 
Antes he dicho que esto podría ayudar, pero en muchos casos está siendo utilizada para otros fines, especialmente para la promoción pura y dura de las actividades de la empresa, sin importar mucho si es verdad o no. De ahí es de donde deriva la falta de confianza que hay entre empresas y consumidores/as, o entre empresas y trabajadores/as y usuarios/as. Como ejemplo, las preferentes, las eléctricas, las compañías telefónicas, etc. 
De camino al día central del RSEncuentro estuve hablando con mi acompañante de viaje sobre la necesidad de la ética (¡por eso estoy en el máster en el que estoy!) especialmente en el mundo empresarial, aunque estábamos de acuerdo en que la ética en la política tampoco estaba muy presente (o olvidada, directamente). Hoy voy a hablar, a partir de esta conversación, de los/as llamados empresarios/as, aunque podría hablar casi en masculino todo el tiempo por la cantidad de hombres que hay en los puestos directivos. Mi interlocutora me decía que hay empresarios y hay sinvergüenzas, con la gran tristeza que los segundos, parece ser, son los que mayoritariamente están presentes en los medios de comunicación y en las asociaciones con más fuerza social o política o económica (añadir una "y" a todo lo anterior). Y eso no lo sigo yo, lo dicen sus propias palabras: la última que los/as trabajadores/as en paro son parásitos. Bueno, yo estoy en el paro, y no cobrando. Lo mejor es que me estoy formando, aunque, sinceramente, creo que no habrá nadie que quiera contratarme, por mucho que esté dentro de los grupos "bonificables" en la nueva Ley Laboral. No me voy a centrar en mí sino en sus declaraciones: gracias a su discurso se ha establecido una barrera entre "ellos/as" y un "nosotros/as" (depende de cómo se vea), entre "empresarios/as" y "trabajadores/as". Es sorprendente darse cuenta que las categorías que pensabas olvidadas vuelvan a aparecer con una crisis económica. Me centro otra vez: abaratamiento del despido, crítica al hecho de ser fijos en un trabajo, contratos en b mientras se paga el paro, EREs masivos, salarios muy por encima de cualquier margen para ciertos/as directivos/as y despido o reducción de los de los/as trabajadores/as. 
No sé quién lleva la comunicación de estas asociaciones patronales, pero considero que van a conseguir que se vean a sus asociados/as como monstruos, per se, independientemente de que después realicen más o menos prácticas no aceptables, no legales, y/o no morales. No voy a entrar en todas las medidas demandadas, porque considero que ver a una persona, un/a potencial candidato/a a trabajar a tu lado (abajo, en el despacho de al lado, en otro departamento) y tratarlo/a como si fuera un desecho humano desde el principio te garantiza que, primero no quiera entrar en tu empresa (con la crisis y la desesperación sí), y si entran que trabajen sin ganas. Muchas veces nos sorprendemos con la atención que nos brindan en tiendas de ropa, o comercios, o compañías telefónicas, etc. Pero, no pensamos en qué tipo de contrato o qué tratamiento tiene la persona del otro lado: ¿será que le han ofrecido un contrato por objetivos y no puede bajar de x contratos/prendas vendidas, etc? ¿será que está presionada o si no le echan del trabajo...?
Ojo, no estoy diciendo que todas las empresas sean así, gracias a empresarios/as con conciencia. Y, me imagino que tienen más interiorizados la RSE e incluso otras teorías, tal que la EBC o la economía cooperativa. Las de verdad, digo. Gracias a la obra de Domingo García-Marzá (es la Feria del Libro, ¡hay que aprovechar y hacerse con uno sobre ética empresarial!), se conoce la importancia de la confianza dentro y fuera de la empresa para realizar cambios y mejoras en este mundo que parece tan alejado de la autorrealización personal (incluso de la motivación). Y, entre esas medidas estaría bien disponer dentro de las empresas de una cultura corporativa que fomente el compañerismo y valores positivos, tal que la democracia interna, la horizontalidad (en la medida de lo posible), la igualdad de condiciones laborales, la dignidad y el respeto hacia tus compañeros/as. Pensemos que los/as llamados/as "trabajadores/as" no tienen por qué estar considerados por debajo de tí (hablo con las personas que dicen que somos parásitos, o que no se tiene la formación indicada...), sino que están a tu lado. Con empleados/as descontentos/as, las empresas no funcionan bien. Puede que económicamente, pero no socialmente y tampoco internamente. 
¿Qué hacer ante estos/as mal llamados/as empresarios/as? Especialmente, boicot económico, que es el que duele a este tipo de negocios. En un banco: retirada de dinero y de cuentas; en una tienda de ropa: no comprar directamente; en un supermercado: cambiarse a otro o comprar en el mercado central (por ejemplo); buscar cooperativas (mirar en FEVECTA la lista, por ejemplo), empresas EBC... 
Por supuesto, medidas políticas para evitar que haya una explotación o un desprecio hacia ciertos grupos de personas, y también formación, no sólo por parte de las Administraciones Públicas, sino también de las empresas. 
A los/as buenos/as empresarios/as, los de verdad, no los representados en su mayoría ni por la CEOE ni por otras agrupaciones empresariales, gracias por poner algo de cordura en este mundo loco y deprimente. Y gracias por tener valores, aún. Eso sí, haceros oír de una vez, que parece que sólo haya mala gente por el mundo...

martes, 31 de diciembre de 2013

Piedad no es solidaridad

Me voy a centrar hoy en estos dos conceptos que, en momentos navideños como los actuales son muy utilizados, incluso sobre-utilizados. Y todo esto empezó, como no podía ser de otra manera, en un programa que ha levantado polémica desde el primer día: Entre todos. Desde que ha surgido este programa, no se para de decir que los españoles somos muy solidarios. En primer lugar, veamos qué significa ser solidario y qué significa, por otro lado, ser piadosos, concepto religioso donde los haya. Acudamos, como siempre, a la RAE: 

- solidaridad: adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros.
- piedad: 1. Virtud que inspira (...) el amor al prójimo, actos de amor y compasión; 3. Lástima, misericordia.

La Red de Solidaridad Popular es un ejemplo
Dejando de lado un momento los conceptos, da la sensación que utilizamos el hecho de donar alimentos, ayudar en Navidades a personas que lo necesitan para sentirnos mejor con nosotros mismos. Por supuesto, la acción tiene una respuesta casi inmediata: la comida llega al comedor social o a las familias que lo necesitan, por ejemplo. Y, mucho me temo, utilizamos estas acciones para limpiarnos la conciencia comunitaria: sí, estaremos en una situación penible; sí, hay pobreza infantil, familias en la calle; miles de parados, cambios en los convenios colectivos; desafección política, falta de demanda de responsabilidades (al menos de manera visible y clara); seguimos pensando en los bienes físicos, no se piensa en cambiar de sistema; ni siquiera se piensa en penalizar en las urnas a los partidos más corruptos, sino que nos abstenemos de votar... Pero, oye, ¡¡nadie nos puede decir que no seamos solidarios/as!!
Volviendo al concepto de solidaridad, es una adhesión no obligatoria, por lo tanto, que depende de nosotros, pero no tiene nada que ver con la lástima hacia la situación de otras personas, ni mucho menos la compasión. ¿Hasta qué punto podemos afirmar que todo lo que hemos donado, dado a otros u ofrecido no ha sido fruto de una simple misericordia? "Pobres, mira, en la calle y sin trabajo". Lo triste no es que demos dinero, tiempo, bienes de consumo a personas que lo necesitan. yo no estoy en contra. lo triste es que pensemos que con esto estamos siendo buenas personas, incluso buenos/as ciudadanos/as. Porque, claro, con lo que estamos dando, la gente tendrá para comer un mes, puede que dos, ¿y después qué? Continuará subiendo el número de personas deshauciadas, el número de parados/as, la pobreza infantil, la pobreza energética, etc. 
Analizando el programa "Entre todos", se puede comprobar que muchas de las personas que llaman pidiendo ayuda, necesitaban de un Estado Social: de trabajadores sociales, de ayudas a la dependencia, de centros para tratar enfermedades raras, de ayudas económicas por encontrarse en situación de riesgo, etc. Y mi mente maligna piensa: ¿no será que este programa está hecho para que pensemos que con ayuda entre nosotros, más bien piedad, se puede paliar el desmantelamiento de estos servicios? Y el Gobierno, ¿se siente orgulloso al ver las consecuencias de haber recortado en todas las partidas que tenían que ver con estas personas en riesgo? No, claro. "Pero, mira, si se ayudan entre ellos, y además piensan que son buena gente. No sé cómo no se nos había ocurrido antes". 
La solidaridad, centro de la lucha obrera

Creo que nos dejamos engañar muy rápido y fácilmente. A ver, si toda esa gente que ha dado dinero, libros, material escolar, bonos de gimnasio y de tratamientos para recuperación física, etc se hubieran planteado por un momento por qué esas personas estaban en esa situación, tendríamos otro contexto. "Oye, quiero ayudar, pero... ¿a esta chica no le tendrían que estar ayudando los servicios sociales? ¿Qué está pasando en mi Ayuntamiento (o en el Ayuntamiento x) para que no los tenga? Oye, ¿pero esto no era una promesa de mi alcalde/esa, o del partido x/y? ¿Por qué no lo han cumplido?". Creo que muchas personas esto ni se lo han planteado. Sólo han ayudado. Y ya está. Ya hemos hecho la buena acción de la semana, del mes, del año. Perfecto. 

Si no nos guiáramos tanto por la piedad y más por la solidaridad (entendida como ayuda al otro, sí, pero guiados por la convicción, no por la pena), creo que muchos de los recortes no habrían quedado impunes. La situación es muy triste, estoy de acuerdo, y hay que ayudarse, por supuesto. Pero, no por ello hay que olvidar que también tenemos derechos, que no deberían ser cubiertos por otras personas, sino por el Estado, que para algo está. Y para algo ha habido miles de personas que dieron su vida por tener estos derechos y servicios. Si cada vez que viéramos una persona con un cartel diciendo que ha sido deshauciada, fuéramos a la PAH, por ejemplo, a participar activamente para que no se repitiese, puede que nos fuera mejor. Si cada vez que escuchásemos a una persona en silla de ruedas, ciego/a, con alguna discapacidad tocando música o haciendo lo posible para ganar dinero en la calle, fuéramos a una manifestación en contra de la retirada de las ayudas a la dependencia, o firmáramos peticiones de las asociaciones relacionadas, otra cosa sería. Si cada vez que viéramos el programa "Entre todos", llamáramos y nos quejáramos como el trabajador social que llamó hace un mes, más o menos, estas ideas serían multiplicadas. También podríamos enviar quejas al programa, al director de RTVE, elevar nuestras quejas al/ a la diputado/a que nos correspondiera por circunscripción e ideología. Pero no. 


Y, para que no parezca que estoy haciendo exactamente lo mismo que cuenta la viñeta (que expresa todas las dudas y todos los puntos donde tendríamos que actuar),decir que, aunque parezca que no estamos haciendo nada, ni escribiendo, ni actuando localmente en manifestaciones, asociaciones de solidaridad (que no de piedad), etc. es mucho mejor hacer pequeños actos, que irán aumentando poco a poco, que no hacer nada más que dar dinero. Y, claro, se puede dar dinero, donar bienes, etc. pero sin perder la perspectiva: ¿esto no tendría que hacerlo el Estado? ¿Esto no es un derecho que nos han arrebatado? ¿No podré estar en la misma situación si no hago algo por cambiarlo desde su origen? ¿No será mejor centrarse en el causante del problema y no sólo en sus consecuencias? 
Ayudémonos, sí, pero a tener un mejor sistema en un futuro, no a desarrollar la piedad. Tengamos todos/as un mejor año 2014, lleno de solidaridad (verdadera) y compromiso público. Gracias por haberme leído. 

sábado, 9 de noviembre de 2013

Violaciones de derechos lgtb en Rusia: ¿una política menor?

¿Por dónde empezar? Desde hace varios meses ya, llegó a la opinión pública los ataques que un grupo de neo nazis rusos, parece ser que respaldados por el Gobierno ruso (tanto económicamente como en las políticas), empezaron a atacar a jóvenes gays en su país. Además de las imágenes de extrema violencia que hemos visto todos (y que no voy a reproducir para no darles más visitas), están todas las que no se han visto, e incluso las que se están produciendo en este mismo momento. Muchos/as de nosotros/as podríamos decir y pensar: "¡Bah! eso sólo se lo hacen a los gays. Además, es en Rusia...". ¡Mal! Todos los eventos que pasan a nuestro alrededor tienen algo que ver con nosotros, aunque sea indirectamente. Y más si queremos considerarnos como ciudadanos/as del mundo.
En primer lugar, este tipo de actividades se da con el apoyo del Estado, que en principio, está ahí para garantizar una igualdad entre todos los habitantes, entre otras muchas cosas, como la integridad física de los mismos, y también el respeto de los derechos humanos. Esto, en teoría, claro, porque siempre estamos en lo mismo. Pero, ahora entramos en la práctica: Rusia puso en marcha una nueva ley que trataba la homosexualidad como un delito, un hecho del que apartar bajo todos los medios a los adolescentes y niños, pasando por encima de todas las cartas de Derechos Internacionales habidos y por haber. ¿Por qué ningún organismo internacional ha hecho o dicho nada significativo a este respecto? Es incluso peor en el caso de nuestra Unión Europea, cliente preferencial del gas ruso, entre otras cosas, cuando ya ha recibido (que yo sepa) una petición de actuación en contra de la falta de derechos de estos ciudadanos, firmada por 250.000 personas. Y esto en diciembre de 2011. Se conoce el delito, pero no se actúa.
Bien, continuemos con las características de los ataques (me está entrando un nudo en el vientre): muchas veces quedan con chicos haciéndose pasar por homosexuales, entran en su casa y, siempre en grupos de dos o más (para que se observe la valentía de estas "personas"), se dedican a degradarlos, mientras son grabados. Degradar, más golpear, más insultar, más amenazar, etc. Posteriormente, estas imágenes son subidas a la red, e incluso difundidas por los telediarios, dejando a sus agresores como héroes. Perfecto. ¿Por dónde empiezo? Quiebra de confianza, mentiras, vulneración de derechos humanos, delitos contra el honor e intimidad de esos jóvenes, por no hablar de desprotección del débil y publicidad PÚBLICA a las agresiones. ¿Alguien puede entender esto como una actividad legítima? ¿Qué daño han hecho esos jóvenes? ¿Ser diferentes? ¿Querer o sentir atracción por una persona del mismo sexo? Y son asesinados. Sin embargo, sus agresores ¿disponen de algún tipo de bondad moral o son necesarios en algún tipo de sociedad para realizar cualquier tarea? Yo diría que no: ni empatía, ni solidaridad, ni convivencia, mucho menos tolerancia, por no hablar del pacifismo. Estos, al contrario, son los héroes.

Perfecto. Continuamos: el resto de la opinión pública casi que ni se ha movido. Sí, algunos Gobiernos occidentales se quejaron de la vulneración de derechos. Muy bien. Pero, continuamos comprando los mismos productos, seguimos sentándonos e invitando a Rusia a los congresos Internacionales, sigue en pie el mundial de fútbol de 2018, etc. En primer lugar, ¿cómo es posible que sea elegida sede un país que no cumple tampoco con los "buenos tratos" hacia las minorías, que asesina a opositores (como en el caso de periodistas), etc? La FIFA creo que sólo tiene en cuenta criterios económicos, cosa que la deja en buen lugar frente a nosotros. Después, los clubes de fútbol que, viendo la situación ni siquiera se plantean amenazar con no ir. Bueno, sí, algunos jugadores negros afirmaban que podría haber un boicot africano contra ese mundial, en este caso por conflictos raciales en el fútbol. Y, puede que alguna selección menor, pero, ¿nuestra selección de fútbol lo hará? Me temo que no, y es otro motivo por el que no animarla o presionarla, por lo menos. Además, están los juegos de Sochi, de los qe puedo decir exactamente lo mismo. 
Puede que sigáis pensando que sigue siendo un país lejano, que no ocurre nada, como con otras vulneraciones en otros países, demasiado amplias como para no darse cuenta de las mismas. Pero, recordemos una cosa: ¿por quién empezaron los nazis a "probar" sus técnicas de muerte? Por los discapacitados mentales. Bien, hubo respuesta. ¿Cómo terminó todo? Con una matanza indiscriminada de miles de judíos y de oponentes al III Reich. En el Chile de Pinochet, por ejemplo, se empezó con los pro-Allende (estudiantes, sindicalistas activos) y se terminó con miles de personas hundidas en el Pacífico. Por no hablar de la España franquista. ¿Queremos que pase exactamente lo mismo en Rusia? Ya han empezado con las minorías étnicas, además, con los periodistas contrarios a Putin y herederos, ahora continúan con los homosexuales. ¿Quién será el siguiente? Por de pronto, los homosexuales de Ukraina, a los que van a hacer "visitas" nuestros valientes héroes. ¿Y después? Cualquiera que levante la voz contra Rusia o Putin, que podremos ser todos nosotros/as.

¿Vamos a dejar que esto esté pasando con total impunidad? Por supuesto, siempre se puede decir que la situación es peor en cualquier otro lugar, entre ellos África, pero desgraciadamente no tengo información veraz sobre África, y sí sobre Rusia gracias a las organizaciones pro-derechos LGTB en este ámbito. Y también podría haber escrito sobre otros muchos temas, entre otros nuestro Gobierno, pero me llamó la atención que se den estos casos, de los que ya conocemos las consecuencias, y no reaccionemos... 
¿Dejaremos que se repita la historia?

lunes, 9 de septiembre de 2013

Weelp, el buscador solidario

www.weelp.com
Viendo el otro día el telediario, me fijé en una notícia sobre dos amigos, informáticos y militares, que han creado un buscador diferente al resto: siendo usuario registrado en este buscador, con los ingresos generados con tus búsquedas, se darán éstos a la causa que tú elijas. Estas causas son variadas, entre otras medioambiente, derechos humanos y sociales, derechos políticos, etc.
Es una buena manera de transformar tus búsquedas en dinero para entidades que, con todos los recortes las necesitan más que nunca. Por ahora, no aparece en muchas categorías las ong, asociaciones a las que van dirigidas, pero poco a poco se va completando.
Por ahora no puedo decir más que apoyar la causa, y espeerar que llegue a más puntos. Las alternativas me gustan, y utilizan a google como motor de búsqueda, así que no está mal.

viernes, 21 de junio de 2013

¿Qué nos pasa?

He de decir que todos los casos de corrupción interminables, los recortes en pilares del Estado del Bienestar, como la Educación y la Sanidad, la bajada drástica de los presupuestos para cooperación al desarrollo (una de los pocos motivos para sentirse orgullosa de los Gobiernos de este país), el hecho de que nadie acepte responsabilidades, al mismo tiempo que desde patronal, organismos internacionales y demás continúan pidiendo más recortes, cuando en otros países están aumentando los gastos en educación, por ejemplo... están haciendo que me quede sin fuerzas para escribir. Y, más aún cuando en los post anteriores, aunque con gran crítica, siempre tenía cierta esperanza en que algo cambiase, simplemente por honor o dignidad. 
Pero, no, nada cambia, todos permanecen en sus puestos. Y, el FMI acepta que se equivocó con Grecia, pero nos continúa diciendo a los españoles qué hacer, en la misma línea. Y, por supuesto, ahora la situación no va a cambiar en Grecia, ni se va a devolver la deuda. En definitiva, me equivoco, y ya está. Hay consecuencias, pero a mí no me afectan, con lo que, da igual. Ya serán los otros los que carguen con mis errores, y yo pasaré a la empresa privada y punto, sin complicaciones.

Ante todo este panorama, me pregunto, ¿qué nos está pasando a los/as españoles/as? ¿Porqué no nos dedicamos a quemar contenedores, a realizar acciones de protesta acorde con los recortes impuestos? No estoy diciendo que tengamos que hacerlo, ni que sea positivo para un movimiento hacerlo directamente con esos medios. Pero, viendo los países vecinos, ha pasado eso, además de muchos suicidios de protesta, y, claro, el crecimiento de los extremos. En parte, me alegro mucho que no seamos como ellos, porque tendríamos todos los calabozos llenos de gente, gracias a la nueva legislación sobre orden público (familiares afirman que son cercanas a las de "Vagos y maleantes" del franquismo), y porque ninguna propuesta que saliera de un movimiento violento tendría nada que hacer frente a unas autoridades que se escudarían más en los desperfectos que en la legitimidad de las reivindicaciones. 
Y, al mismo tiempo, es como que aceptamos más o menos las imposiciones. Sí, como ya he dicho anteriormente, se multiplican las asociaciones, las plataformas de afectados, cada vez hay más manifestaciones y son más multitudinarias, el clima social es tenso. Sin embargo, poco está cambiando. Claro, frente a una mayoría absoluta en el Parlamento, no se puede reaccionar desde la calle. ¿O es que estamos acudiendo a un lugar que no lleva a ningún sitio en la práctica? Y otra pregunta más inquietante aún: ¿sabemos qué podemos hacer más allá de las reuniones en gran número en las calles?

Como aparece hoy publicado en eldiario.es, nadie nace siendo ciudadano/a, ni nadie sabe exactamente cómo funciona el sistema político (yo tampoco lo conocía, y eso que me consideraba alguien enterada en los temas políticos desde casi el comienzo del instituto). Y menos si no se dispone de una asignatura como educación para la ciudadanía, que introduzca estos temas en edades más o menos tempranas. Esto se multiplica en una sociedad en la que, además, no se considera que la política sea un tema prioritario que tratar, la famosa desafección política, y el desinterés de los que he hablado en varias ocasiones (ver el artículo de "La cultura política española", como base), tenemos como resultado una participación política que se centra en los movimientos en la calle, más que en las relaciones con el Parlamento. Esto es razonable, porque, por mucho que haya mecanismos para llegar hasta él (desde las preguntas a los/as diputados/as vía su correo institucional, hasta las famosas Iniciativas legislativas Populares), en muchos casos ni siquiera tienen una respuesta satisfactoria por parte de nuestros representantes.

Y ahora nos preguntaremos ¿qué se puede hacer? Si la acción en la calle no cuenta, la acción vía el Parlamento tampoco, ¿dónde actuar? Pues, bien, vía los propios partidos. Es mejor cambiar algo desde dentro, como una bacteria (decir parásito no queda muy positivo, aunque esa es la idea), que intentar modificarlo desde fuera. Pero, claro, "ningún partido me gusta", "son todos lo mismo", "¿cómo voy a estar pagando a un partido al que odio?". Respuesta: apúntate al segundo que más te guste, y además, ya estás pagándoles vía salarios y gastos de representación, y no todos los partidos tienen tantos ingresos por esta vía. Para los/as que, igualmente, la idea de los partidos no es lo suyo, están las asociaciones. En este caso, cívicas. 
La lista es larga, desde Amnistía Internacional, que en sus informes anuales resalta las vulneraciones de derechos de los diferentes países y acude a organismos internacionales para realizar más presión a las autoridades nacionales; 
por otro lado, Democracia Real Ya, la "hija" (algunos dicen que es no deseada o bastarda) del movimiento 15-M, de la que no tengo opinión contrastada, únicamente lo que dicen el 15-M y las pocas acciones que ha hecho esta asociación. La cosa es que se separó de este movimiento porque eran "reformistas" y no "rupturistas", como los primeros (recordando los términos de la Transición), y se han centrado en recoger apoyos de varias tendencias ideológicas, cosa que puede ser respondido;
después, tenemos el Frente Cívico Somos Mayoría, con un gran punto positivo, que es la página web, llena de difusión, y un gran grupo a nivel nacional y también con sub secciones. Además, dispone de muchas alternativas y documentaciones varias de respuesta, y aglutina a varios movimientos.
Y, hay muchas más, claro. También Transparencia Internacional, y proyectos como "¿Qué hacen nuestros diputados?", ahora en fase de cofinanciación en goteo.org. Pero, claro, estamos en el mismo punto inicial: la actuación de estas asociaciones es amplia, llegando cada vez a más sitios, pero continuamos sin llegar a modificacciones reales de las políticas, por mucho esfuerzo que hagan (y hacen). ¿No será necesario unir todos estos esfuerzos en una única plataforma, una especie de lobby ciudadano (al estilo lobby financiero, que tan bien funciona) y ser capces desde ahí de presionar en condiciones? Pero, problema: cuando se intentan realizar este tipo de uniones, hay siempre algún problema: o no se quiere perder la personalidad propia dentro de un conjunto que no se sabe muy bien cómo funcionará, no surgen voluntarios para llevar a cabo la nueva organización "federal" (lo mismo pas a nivel estatal, no nos engañemos), no hay fondos económicos... Sin embargo, el hecho de que las páginas de firmas a favor, en contra de un proyecto determinado, como son avaaz.com (entre otras) tengan cada vez más difusión y que consigan metas relativamente difíciles a un nivel local o nacional, hacen que aún haya esperanzas o un camino de cómo actuar de otra manera, con alcance global.

Para terminar, hablaré de la desobediencia civil, o no cumplir con aquellas normas que se consideren injustas. Todo hay que decirlo, no es aplicable a reglas básicas de convivencia, sino esto sería un "Todos contra todos", sino en aquellos pagos de impuestos, de tasas, que se sientan contrarios a lo que es un ideal de justicia o de igualdad. No es únicamente con los pagos (aunque se llama más la atención atacando al punto débil, más en época de crisis), sino también con otras normas. Desobediencia civil es lo que están haciendo los médicos en ciertos hospitales: dar asistencia sanitaria a los pacientes que legalmente no pueden, por ejemplo.  Con este medio se consigue más audiencia mediática, algunas veces más reconocimiento desde la sociedad y la prensa, hecho que es de agradecer. Y, por supuesto, está también el bienestar personal al realizar la acción.

Para terminar, decir que no hay que perder esperanzas, y menos voluntad de cambiar las cosas. Puede que no se consiga con los medios que disponemos en la actualidad, pero no se podrá continuar así durante mucho tiempo, especialmente si nosotros/as ciudadanos/as hacemos lo  posible para conseguirlo. El miedo no puede dejarnos sin fuerzas ni sin ganas. Más que nada porque es eso lo que se pretende: dejarnos sin voz. 

lunes, 15 de abril de 2013

Los escraches y participación política no convencional

Escraches. Esa palabra que muchos no sabíamos ni que existía. Sin embargo, se ha puesto de moda, llegando a portadas de periódicos y a la opinión pública. Buscando en el diccionario de la RAE, aparece "Escrachar (Argentina y Uruguay): 1. romper, destruir, aplastar". Muchas personas y periodistas se han centrado en la parte violenta (véase aplastar, destruir), otros en la inconveniencia de realizarlo. Pero, ¿las personas que hacen los escraches son unos "nazis", "tienen relación con ETA", etc. o estamos ante unos "demócratas insatisfechos" (H. Pitkin) que hacen uso de una participación política no convencional?

- ¿Qué es la participación política no convencional?
Pues bien, la participación política se puede dividir en convencional o no convencional. La primera es, como su nombre indica, la que se centra en los cauces institucionales. Esto es: afiliarse a un partido político, asociación cívica, acudir a manifestaciones, realizar una huelga, ponerse en contacto con los representantes, acudir a un mitin, votar (sí, es una participación política, aunque muchos lo consideren secundario). A menudo se suele relacionar esto con un perfil "político" (de participación, no de actividad profesional) bajo o medio, dependiendo de la cantidad de acciones que se realice. 
Por otro lado, tenemos el centro de este artículo. La participación política no convencional (o comportamiento no convencional) son todos los métodos, actuaciones, mecanismos, etc. que no están dentro de los canales establecidos. Eso no quiere decir que sean ilegales, o amorales, simplemente que no están incorporadas en la lista de actividades políticas "básicas". Entre ellos, están el boicot a un producto, las sentadas en vías de comunicación, la participación virtual, el "guerrilla marketing" (hablaré de ello en otro momento), el intentar evitar los deshaucios... y, por supuesto, los escraches. 

- Escraches: ¿por qué ahora? 
Desde este blog he estado hablando desde su inicio de la desafección política de los españoles, de la muerte de la Política, de la crisis de la Justicia y de las instituciones, todos temas muy esperanzadores. En este contexto surgen los escraches. Sabiendo que en multitudinarias manifestaciones no se consigue modificar o influir en la toma de decisiones nacional o autonómica, y que las huelgas no tienen efecto, porque hay muchas personas que tienen miedo a perder el trabajo, se ha considerado que éste era otro tipo de "presión" o de visualización de los problemas de la ciudadanía. 
Grupos de personas, implicadas en una asociación o no, acuden al domicilio de un/a político/a y se dedican a proclamar lemas, gritar a las personalidades y familiares (normalmente solo se reúnen en el portal, por lo que yo sé) y a llenar los portales de sus mensajes en pegatinas: "Sí se puede", en alusión a la ILP en el Congreso sobre los deshaucios. Esta actitud ha sido interpretada, como he escrito antes, como un ataque directo a la democracia. Ya se dijo en su momento cuando se acudió en masa al domicilio de la Delegada del Gobierno, quejándose sobre la actuación de la policía en una manifestación anterior. También se ha de decir que ese primer acto fue más bien un "ataque" (o respuesta a un ataque, también puede ser) que un acto de participación política como tal. Ahora, y siempre según lo que he leído (no estoy en el terreno como querría), las concentraciones se realizan en los portales, se grita, se concentran durante un tiempo considerable, pero no ha habido agresiones. Sí insultos. 

Algunos dirán que son acciones cercanas al terrorismo o anti-democráticas, por lo menos. Otros, entre los que me incluyo, piensan que ante la no respuesta de los/as políticos/as o la respuesta no acertada ante todos los problemas de la gente de a pie ha provocado que estos busquen otros medios de hacerse oír. 

- Escraches y su legitimidad: críticas varias y necesidad o no
Los contra este nuevo sistema de demanda social afirman que es un ataque directo al principio de representación política. Que se está ejerciendo una coacción, además directa, a los que son nuestros representantes, pudiendo modificar su actuación. En parte, tienen razón. Sí, se pretende hacer cambiar de posición a unos/as políticos/as que no los han escuchado antes, sobre un asunto de interés general. Muchas veces, hemos asistido a coacciones o compras de voluntades de representantes públicos sin que por ello se hayan escandalizado de la misma manera. Independientemente de eso, he de decir que, con tal de que no se llegue a una agresión física o algo por el estilo, es una buena manera de soltar la frustración que todos sentimos. Por supuesto, no es del gusto de todos, ni puede ser visto con buenos ojos por los representantes políticos, que se ven interpelados por unos ciudadanos/as que no están para nada contentos con su gestión, especialmente en tiempos de crisis. Pero, sinceramente, se está empezando a hablar de cómo puede derivar esta frustración, sino es gracias a la práctica no convencional. De la desilusión a la rebelión hay un paso. 

Otras personas dicen que realizando esto lo que está pasando es que se está deslegitiminando su causa, que está en marcha en el Parlamento (aunque no tiene muchas esperanzas de seguir la tramitación). Están de acuerdo con el mensaje, pero no con el método de hacerlo pasar. Pues bien, no sabría decir si esto tiene que ver con mi amor a Maquiavelo, pero el mensaje pasa, y ha llegado a todas partes. ¿Será positivo para el "movimiento" que se relacione con los escraches? Bueno, sí y no, como siempre. Siempre habrá alguien que haga mala prensa de una acción que, en principio, no está haciendo más que soltar la depresión y el malestar de parte de la ciudadanía (cada vez más mayoritaria), que además no pretende (estoy segura de ello) desprestigiar la democracia y pasar por encima del principio de representación, sino justamente recordar en qué consiste la representación política. 

- ¿La participación política no convencional como salida?
Pues bien, teniendo en cuenta todo lo que he defendido hasta ahora, podemos decir que los escraches son un método bastante o demasiado directo si se quiere de participación política. Teniendo en cuenta los niveles de participación política de España, no está mal que haya movimiento (es normal que lo haya, sino sí que tendríamos que preocuparnos en serio). Y está mucho mejor que si nos diera por asaltar el poder o hacer protestas violentas como en Grecia. Recordemos que durante la historia, hemos sido más de golpes de Estado que de participación convencional. 

Por supuesto, no estoy diciendo que sea la única manera de implicarse. Y, también he de decir que no hay que demonizar a alguien que está siendo valiente y luchando por algo justo, tanto para él como para muchas personas, que no se movilizan, pero que lo sienten por igual. Ante la imposibilidad o el desagrado hacia lo institucional, se buscan otros medios para llegar al fin. Estas personas son más comprometidas políticamente que los que los critican. Como había introducido, son los ciudadanos críticos, o demócratas insatisfechos, concepto de Hannah Pitkin (para hablar de aquellas personas que eran políticamente comprometidos, que participaban gracias a las formas no convencionales, y que se movilizan para mejorar la democracia, no para minarla) los que harán que el contexto cambie. 
Y, esto después de ser criticados por los inactivos o los pasivos... O por los que temen lo que pueda surgir de ahí, tanto positivo como negativo.    

viernes, 29 de marzo de 2013

A la búsqueda de la Política






Está perdida. O mejor dicho, está en busca y captura. La política, la de verdad, está escondida, o encerrada  por los/as políticos/as y por el poder. No sabría decir qué poder exactamente, si el financiero/ económico, el social, el político y /o el de cada uno de nosotros, ciudadanos/as. 
Como ya dije hace tiempo, en uno de los primeros artículos de este blog (del que llevo ¡97 artículos!) la política es (definición académica donde la haya) el proceso de toma de decisiones en entornos plurales y para la aplicación de la misma podrá ser utilizada una fuerza considerada legítima. Pues bien, muchos autores añaden que la política es poder (muy al estilo Maquiavelo), otros que la política es diálogo, otros más en que es la gestión de los objetivos y políticas comunes. Pues, bien, ¿dónde está ella? ¿Qué ha  pasado con la que tendría que ser el centro de todos los sistemas democráticos? Pues bien, está en peligro. Olvidada, escondida, ahogada podríamos decir. 
Todos se quejan de ella, o más bien de sus "seguidores" los/as políticos/as. "Todos son iguales". Cada vez que decimos esto, sabemos que estamos tirando encima suyo más tierra. Además, durante mucho tiempo hemos dejado (mayoritariamente por no hacer nada al respecto durante los años de la Transición y también durante los años de bonanza) que la política perdiera (en gran parte) esa energía y legitimidad inicial, cosa que ha ayudado a que en la actualidad no tengo suficiente arraigo y/o fuerza en el sistema. Por otro lado están los/as propios/as políticos/as, muchos de ellos/as más centrados en sacar provecho de su posición que en gestionar los bines comunes, o también generar las suficientes condiciones de diálogo y comunicación, tanto con los otros partidos como, sobretodo, con los/as ciudadanos/as. Parece que lo hagan a propósito, lo de buscar una mala prensa... Más adelante, y sobre todo ello, tenemos a la finanza, a los grupos de poder económico que influyen sobre las personas que forman parte de la política y del sistema. Para estos, no es positivo tener un buen espacio compartido de diálogo público, donde se escuchen las prioridades de los que pagan en gran parte el funcionamiento del Estado (recordemos que muchos d estos grupos no pagan impuestos, o pagan muy poco gracias a SICAVS y demás derivados y facturas en b). Es mucho mejor tener a clientes, o a subordinados que a ciudadanos delante, para estar a salvo de las acusaciones (justas) hacia ellos.  
Y, bien, hasta ahora solo he dicho lo mismo que escuchamos a todas horas de parte de muchas asociaciones y grupos ciudadanos. ¿Cómo se saca a la política de su tumba? Y, lo que es más importante, ¿cómo se saca a la luz además de manera relativamente íntegra? La respuesta es rápida, por la cultura política, esto es, por el conjunto de actitudes, prácticas y opiniones de los/as ciudadanos/as hacia la Política. Tal y como están las cosas en la actualidad, podríamos decir que no es problema de la base, sino más bien de la cúpula del sistema, que es la que mejor conoce los puntos débiles, para sacar partido de él. 


Justamente por ello, también se necesita un mejor conocimiento del sistema por parte de la base (de todos los ciudadanos). Al mismo tiempo, la partida en educación está siendo reducida, justificado por las obligaciones de déficit por parte de Europa, con lo que no todo el mundo tiene a su disposición todos los elementos para "defenderse", o al menos no de manera "oficial". Sin embargo, cada vez más asociaciones u organizaciones, recogiendo esta necesidad, incorporan ideas sobre el sistema electoral y sus efectos (el 15M con las elecciones), entre otras cosas. Gracias a esto, una parte está medio cubierta. Pero, claro, no todo el mundo escucha o cree en estas organizaciones. Con la educación, y a largo plazo (no hay que ser tampoco demasiado optimista), muchas cosas tendrían que cambiar. O, al menos, es eso lo que dicen en los libros. 

Como ya dije en uno de mis primeros artículos sobre la cultura política española, estamos mal acostumbrados, más bien cómodos en nuestra situación de pedir derechos sin querer tener obligaciones. Por supuesto, con la crisis nos estamos dando cuenta de muchas cosas que hasta ahora no reconocíamos, esto es: la importancia de lo público como garante de la igualdad y del Estado social (o incluso del Estado sin más), que haya una comunicación directa con el Parlamento y que se puedan hacer llegar a él proposiciones de ley (recordemos la de la dación en pago, un récord en firmas), que haya posibilidad de penalizar a un/a político/a por una mala gestión (en esto queda mucho camino por delante), disponer de los recursos y  de los medios suficientes para garantizar tanto la igualdad como el mínimo de subsistencia... Pero, todo esto surgió de muchos momentos de reivindicaciones y también de movimientos del poder para acomodarse a las nuevas situaciones. El Estado del Bienestar se desarrolló para calmar a una población que podía ver los regímenes comunistas como garantes de la igualdad y de la seguridad social. Igualmente, la gran mayoría de cambios surgieron de luchas, de reivindaciones, de ciudadanos/as. Como en la actualidad. 
Por supuesto, muchos/as leeréis esto y diréis: "Educación política, muy bien... Pero, hagamos lo que hagamos no nos escuchan. Por de pronto, nos toman por terroristas o como niños". Tenéis razón en esto, pero son las reivindaciones intensas o largas en el tiempo las que consiguen cambiar algo en el futuro. Y, claro, ante todos estas barreras que el sistema político impone para defenderse (es un poder, tiende hacia el status quo), han surgido las nuevas formas de participación política, de las que creo que ya he hablado anteriormente. Tomar plazas, hacer circular peticiones de cambio de políticas públicas, desobediencia civil (Stop deshaucios es un ejemplo: intentan no dejar que las autoridades hagan efectivas las órdenes de deshaucios), boicots comerciales (por ejemplo, a Mercadona por haber estado implicada (supuestamente) en los tráficos de influencias en el Partido Popular (conocido como "comprar influencias")), sentadas, boicoteos de páginas web (hablamos de Anonymous), no pagar ciertas tasas (en Cataluña, para empezar)... 
¿Qué es lo positivo de todo esto? No quiero quedarme con lo negativo, porque estaríamos todos llorando a todas horas. Además, siempre hay algo positivo. Pues bien, que hay mucha gente que antes era apática o pasiva políticamente, que ahora ha pasado al equipo de los gladiadores políticos o, al menos, al de los activos políticamente. Sí, sigue siendo en formas políticas "alternativas" o no oficiales. Pero, como el título de mi blog, política somos todos, en cada una de las acciones que hacemos en relación con cualquier parte del Estado. 
Poco a poco se está mejorando nuestra actitud ante el poder (no podremos estar encima, pero al menos sí al lado), y nuestra reivindicación hacia lo que tendría que ser la Política, la Idea platónica, el objetivo de toda sociedad que se precie. Me gustaría quedarme con una de las frases del 15M, muy reveladoras: "Hemos sido los hijos de la comodidad, pero no seremos los padres del conformismo". Eso ya es un cambio en la cultura política, solo se necesita que se continúe. Las crisis no tienen nada positivo. Nada salvo que nos damos cuenta de lo que importa y después somos más sensibles hacia ellas. No dejemos que la Política muera. Nos va mucho en ello.