Cuatro mujeres muertas en una semana. Y esto casi sin pena ni gloria. Sin una repercusión mediática importante. Sin una reacción política immediata. Silencio. Además de las asociaciones de mujeres, así como las específicas de esta lacra social han realizado quejas públicas. Y esto en un año bastante negativo en este tipo de violencia, mal llamada doméstica, que viene detrás de otros muchos negros en este tipo de muertes.
Sin embargo, no está dentro de los primeros problemas de la ciudadanía, ni siquiera está en la agenda pública. Claro, la crisis, el 25% de parados (más y más, es por poner un número redondo), los recortes en servicios públicos, el hecho de que todos estemos enfadados y desencantados con la política, etc. Esto hace que los aspectos considerados "secundarios" queden en segunda plana o incluso abandonados por la prensa. Pero, ¿hasta qué punto este hecho es secundario? ¿No será que estas muertes están en relación tanto con los recortes como con la "decadencia" del sistema? ¿Por qué en España más que en otros países?
Por un lado, está el hecho de que la Justicia (ya de por sí saturada) no puede responder con rapidez a las denuncias por maltrato. Además, esto se une con el hecho de que en muchos casos no se denuncia por miedo a las consecuencias en su entorno familiar, junto con dificultades económicas o con temas emocionales, entre otros. Después del proceso, las medidas de mantenimiento de distancia con la víctima y familiares no son efectivos, y en muchos casos ha pasado que han sido agredidas nuevamente o, también, asesinadas por culpa de unos medios reducidos.
¿Por qué esta cantidad de casos de violencia de género en este país? Muchos hablan de la mentalidad, aún machista de cierta parte de los españoles y españolas (estos valores se pasan también en el seno de la fimilia y con las madres, también, no vamos a decir que sea todo culpa de los hombres, sin más). A esto hay que unir una política nula en relaciones sentimentales (menos aún en las sexuales) y en la idea de que el otro (en este caso, la otra) es una propiedad, una extensión de los bienes de uno y que, por lo tanto, está por encima y es dueño y señor de lo que hace el otro. Además del hecho de que casi todas las relaciones de pareja tienen algo de relaciones de poder (¡maquivelista!), y de intentar cambiar al otro/a para amoldarse al otro (no estoy diciendo que esté mal, solo como idea), el hecho de cambiar a la otra persona a un objeto genera este tipo de reacciones. Y, no, no creo que tenga que ver con el hecho de que familia esté perdiendo parte de su ser como tal y su rol social, etc; ni tiene que ver con la mayor "libertad" de la mujer en la actualidad. Más bien es una cuestión de educación. Nadie es propiedad de nadie, por mucho que se quiera. Y esa educación se la damos todos, desde su familia de pequeño, pasando por la escuela y los referentes culturales (películas, cuentos, juegos, etc). Y seguimos pensando que el hombre debe dominar con frases como "¿quién lleva los pantalones en esa casa?", entre otras.
Así, el hombre tiene que ser dominante (o por lo menos estar un poco por encima) y la mujer tiene que ser la sumisa (en comparación). Unamos esto al hecho de que en España las mujeres no se sienten un cuerpo unido, un solo grupo social o grupo político. Con lo que hay lazos de solidaridad, sí, pero no son todo lo fuertes que deberían ser. Juntamos todos estos factores y ¿qué tenemos? Las cifras de muertes tan altas. Y no se reducen, al contrario, siguen augmentando por culpa de los problemas económicos que obligan a quedarse en el mismo domicilio que la pareja, en algunos casos.
¿Por qué no se ha hecho nada al respecto? ¿No hay una preocupación seria sobre qué se supone que les está pasando por la cabeza a los hombres que golpean y desprecian a sus parejas? ¿Y en las mujeres que no denuncian o que no cortan la relación desde el principio (independientemente de los problemas económicos y demás)? Por supuesto, es muy fácil hablar desde mi posición, que nunca he estado en esa situación y que no ha vivido ninguna relación de sumisión.
Sin llegar a esta situación, los porcentajes de tareas domésticas realizadas por mujeres y hombres es también desigual. Y, también, los salarios son más bajos en el caso de las mujeres que en los hombres. ¿Qué tiene que ver todo esto con la violencia doméstica? Bien, todo está relacionado en esta vida. Y, en este caso, está la idea del capacidad natural y la habidad. Según he estudiado (pero muy por encima), tanto cuando educamos a los niños/as como en la sociedad se hace diferencias entre si una actividad tiene que ver con la capacidad, tiene un valor menor. Así, las mujeres tienen capacidad en los cuidados a familiares, así los trabajos como profesores de preescolar, enfermería, etc tendrán un salario menor y una opinión pública menos favorable. En cambio, si un hombre realiza una actividad que requiere capacidades dichas "femeninas", y si tiene que ver con el ámbito académico cobrará más y será mejor considerado socialmente. Nos pusieron un ejemplo con los médicos, donde los Colegios Profesionales tenían miedo de que el hecho de que hubiera tantas mujeres entrando en Medicina y cubriendo los puestos de cirugía y de dirección de centros de salud, tendría consecuencia en los sueldos de la profesión. No es una imaginación mía, entonces.
En el mundo en el que estoy más "habituada", la política, seguimos siendo minoría. Por mucho que haya más diputadas que en otros países europeos, y durante la legislatura de Zapatero hubo el mismo número de ministras que ministros (por no hablar de Chacón como Ministra de Defensa, que sorprendió a todos/as), sigue habiendo pocas mujeres en las direcciones de empresa, en los puestos de decisión de los partidos, en los think tank, etc. Otra vez, habilidad y capacidad. Y no estoy diciendo que las mujeres no estemos entrenadas ni predispuestas a la política (aunque hay reticiencias a entrar en política actívamente, no voy a negarlo), sino que simplemente, se prima a los hombres, por serlo sin más. Porque tienen "habilidad" política.
Volviendo al tema central, y no queriendo derivar de la manera en la que lo estoy haciendo (que ya he hecho, mejor dicho), si unimos todos los elementos (problemas en la Justicia, recortes en prestaciones para las mujeres víctimas, una falta de solidaridad más intensa, las tradiciones por las cuales la mujer tiene que ser menos (por decir algo), a lo que hay que unir la idea de que la mujer puede y debe vivir así, porque está preparada para ello) da como resultado negativo la violencia de género. Claro que no, con estos elementos separados no se consigue las cifras que vemos todos los días. Hay también una culpabilidad de las personas que realizan la violencia. No todo es el contexto, sino también los comportamientos individuales.
Pero, creo que tenemos que reflexionar de los motivos, porque no es ni normal ni justo que todas esas mujeres muertas no sean recordadas o no reflexionemos sobre por qué lo están, y si no se habría podido realizar algo por evitar su situación. Desde aquí, mis condolencias a sus familiares.
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