Viendo los telediarios, leyendo en los periódicos, escuchando a la gente en la calle, sólo se habla de una cosa: la Economía... La ciencia de la escasez o del intercambio (depende de los autores) de bienes y servicios limitados por unidades monetarias o por otros bienes está por todas partes, allí donde mires.
Y lo más triste es que medios que, personalmente, pensaba que eran exclusivamente económicos (The financial Times, The Economist...) ahora, de repente, hacen juicios de valor sobre la Política y los políticos de países europeos y, como no podía ser de otra manera, del nuestro.
Como estudiante de ciencias políticas, me asusto. Parece que la economía puede incorporarse a cualquier sitio, a cualquier nivel, materia o asunto mundial o regional. Y yo me pregunto: ¿yo me meto en la economía? Sí, la verdad, estoy bastante indignada. Pero, como estudiante de políticas, porque nosotros también tenemos algo de idea de esa ciencia desprestigiada últimamente, aunque muy útil cuando se piensa en beneficios colectivos (u óptimos sociales) y no individuales. Lo cierto es que nuestro profesor de Ciencia Política siempre nos ha dicho que la Política y la Economía están unidas, que en Inglaterra se estudia la economía política, no la Economía y la Política por separado. De ahí vendrá, me imagino, las editoriales de The Economist que comentó la personalidad del líder de la oposición (no dejándolo muy bien, aunque con el actual presidente tampoco se esmeró mucho...).
Pues bien, ¿cómo se le queda la cara a un/a sociólog@, a un/ antropólog@, a un/a politólog@ cuando llega un economista y habla de los sistemas políticos, sociales o los problemas de la población? Yo, con cara de sorprendida (por lo menos). Sé que no soy la mejor valorada y preparada para hablar de esto, eso se lo dejo a la Asociación Española de Ciencia Política, por ejemplo. Pero, no me gusta que en lo poco que puedo hablar (podré hablar, mejor dicho) con cierta autoridad sea utilizado por otras carreras. Bueno, es el problema que tienen las ciencias sociales, me imagino. A un médico no se le ocurriría hablar de física cuántica (al menos, no como experto) y viceversa. En cambio, en ciencias sociales están las fronteras poco claras, por lo que se ve.
A ver, no es que tenga poca simpatía por los economistas (dejémoslo así): son necesarios, útiles (cuando estamos en crecimiento, eso sí) y unos buenos socios de Gobierno, claro. Pero, podría decir lo mismo con los sociólogos (estoy hablando con el masculino general, incluyo a las sociólogas) que, me parece, no hablan del sistema político en sí.
Es más, desde este simple blog pediría a los politólog@s que nos quejáramos y, ya de paso, hablásemos también de economía. He perdido la cuenta de la cantidad de asignaturas sobre y relacionadas con la Economía que he estudiado. Y, me temo, que los economistas no han estudiado tanto a los sistemas políticos (sí la gestión pública, las políticas públicas, los presupuestos...). Se puede defender la postura econo-crática (suena muy mal, soy consciente), ya que la economía está en todas partes: todo es intercambio, todo es escasez, todo es racionalidad económica (incluso las elecciones a representantes y la participación ciudadana). Pero, por esa regla, todo es Poder. Y es el poder lo que estudia la Ciencia Política (ahora me siento poderosa/interesante y todo ;)). La economía es poder, la política es poder, la sociedad es poder, las relaciones internacionales son poder, la familia es poder, el territorio es poder, la población es poder, la industria es poder...
Recordemos que poder es la capacidad de una persona, institución... de conseguir que otra (B) haga lo que la primera quiera, sin que B se dé cuenta, mediante coacción o amenaza... (no sabéis lo que me acuerdo de mi profesor de Política de primero de carrera...) Y, es esto lo que está pasando por toda Europa: con Grecia, con Portugal, con nosotros, en Islandia (aunque dándole la vuelta)... Así que, somos l@s politólog@s los que tendríamos que hablar de todo, ¿no?
Aunque le dé toda la fuerza que quiera a este artículo, los economistas seguirán hablando de política y los politólogos de lo mismo.
Que ningún/a economista se sienta mal con este artículo, os tengo en consideración, sobre todo los alternativos, así como los de Atac. NO han sido los economistas los que nos han metido en la crisis, lo hemos hecho todos. Pero, os pediría que no intervinierais en los ámbitos de estudio de otras personas. Vosotr@s tenéis salidas profesionales de sobra, somos nosotros los que no disponemos de tanta aceptación o (re)conocimiento social y empresarial. Sé que aplicando la economía a otros ámbitos, mejoramos, pero una cosa es una aplicación y otra es una inmersión profunda.
Yo, mientras tanto, seguiré hablando de economía. Como reivindicación de una politóloga (yo) demasiado economista para mi gusto, y como queja ante unos economistas que se meten en mi materia y en la de muchos compañeros de ciencias sociales.
Señores, señoras: todo es poder, no todo es economía...
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