sábado, 12 de diciembre de 2009

Pon un agricultor/ apicultor en tu vida


Empezaré mi blog hablando sobre algo tan importante como es nuestra laimentación. Ahora, con la crisis mundial que estamos sufriendo, se piensa mucho en comprar alimentos sanos, más caros en general, cambiándolos por verdura ocngelada, mermeladas artificiales...
¿No podríamos crear nuestro propio huerto? ¿No podríamos hacer una cooperativa, por ejemplo, de los vecinos de una manzana y asociarnos con un agricultor? Así, seguro, haríamos un doble bien: nos ahorraríamos los intermediarios, y con ellos bastante dinero. Además, el agricultor o apicultor se sentiría bien al asociarse con gente que le permite ganarse la vida dignamente, o al menos más dignamente que vendiendo sus productos a los mayoristas.
Me explico. Últimamente, vemos muchas manifestaciones de agricultores y ganaderos que afirman que no ganan lo suficiente para vivir, y es cierto, los productos se pagan el kilo a menos de un euro, y normalmente, menos de 50 céntimos de euro. Pero, nosotros los compramos, a un euro alto, o incluso a dos en las grandes superfícies, en los mercados...
Yo propongo, dentro de nuestras posibilidades, intentar comprar donde sepamos que hay menos intermediarios, o directamente a los agricultores, que también tienen tiendas en los mercados. O, como ya he dicho antes, si tenemos un pequeño terreno en nuestro chalet, poner un pequeño huerto con los productos típicos de la zona. Veréis como saben más sabrosos, diferentes. Lo mismo se puede decir de los apicultores. Nadie sabe ni que existen, pero sí están ahí, y pueden endulzarnos la vida con miel, quitarnos el resfriado con el propóleo, mejorar cuestro rendimiento con jalea...
Si no hay tierra donde cultivar, bueno, se puede intentar comprar por Internet productos venidos directamente de la Huerta, como naranjas o verduras, con el transporte incluido; hablar con un agricultor próximo (seguro que encontráis alguno en Agroterra.com, por ejemplo); asociarse un grupo de vecinos e ir a una cooperativa a comprar los productos...
Yo tengo la gran suerte de tener a un padre apicultor y a un amigo agricultor, pero no todo el mundo tiene esa oportunidad.

El título de este pequeño artículo y la idea de escribirlo, lo saqué de el programa de El Follonero, donde estaban hablando los agricultores de El Ejido, un pueblo anteriormente muy rico gracias a estos productos.
Así, no soy yo la que se ha inventado la frase inicial. Yo solo he querido darle la razón a ese agricultor tan encantador que le regaló una caja de productos a El Follonero, e intentar ayudar al colectivo del sector primario, perjudicado desde hace mucho tiempo por el precio demasiado bajo de sus productos.
Siento desde aquí no haber hablado de los ganaderos y de los pescadores, también son sufridores de este mismo problema, pero es que no tengo tanto conocimiento del problema.
Un besito a todos, y lo dicho: PON UN AGRICULTOR EN TU VIDA!

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