domingo, 26 de abril de 2015

"La fallera calavera" o cómo escapar con ayuda del humor

La fallera calavera fue en un principio conocida por el juego de cartas, cofinanciado en la página de crowdfunding Verkami (que recomiendo, además). Pero, además de este juego, repleto de personajes y elementos de la historia y de la cultura valenciana (la delicà de Gandía, la Moma, les Monleonetes, etc.), hace poco se publicó el libro con el mismo nombre, escrito por Enric Aguilar, el "promotor" del juego de cartas. Editado por Sembra llibres, una editorial especializada en la literatura en valenciano, es un libro muy recomendable para comprar o regalar en la Fira del Llibre de Viveros. 

¿Por qué comprarlo? En primer lugar, porque e fácil de leer. Habla de una fallera que muere en extrañas circunstancias en la hiper-mascletà, un evento pensado para contentar al público de este evento. Al poco, resucita en forma de zombi y busca venganza. Y se encuentra por el camino con otros personajes ilustres, como Jaume I, o la delicà de Gandia (personalmente, el personaje que más risa me dio), entre otros que ya estaban presentes en el juego de cartas.
 
Pero, esta historia sin mucho sentido e incluso extremadamente simple, no va solo de eso. Con cierto disimulo, se habla de mucho de los problemas de la sociedad valenciana: su pasotismo por los hechos trágicos, la aceptación de la situación de decadencia de la ciudad y de su alcaldesa... Todo gracias a que la ciudad está limpia y bien cuidada. Argumento que, por otro lado, suele salir en muchas conversaciones sobre el estado de la ciudad. Es una crítica desde el humor, claro, pero da con todos los puntos que he tratado en este blog, seguramente con un mejor resultado. 
Resultado de imagen de la fallera calavera
Una de las cartas-crítica de la fallera calavera
El humor siempre ha sido una manera de escapar de situaciones que nos sobrepasan y nos inquietan, y esta es otra opción: riámonos de la muerte, del mundo fallero, incluso de la supuesta perfección de la paella valenciana, del gusto por las mascletáes... para criticar la dejadez y la aceptación de políticos y políticas que dejan mucho que desear. Eso sí, todo disimulado tras unos personajes que te hacen reír y reflexionar al mismo tiempo: 

- una fallera con dos carreras y máster con mucho carácter y fanática de la paella "auténtica";
- la delicà de Gandía, adicta al diazepam y que se cree asmática;
- un Jaume I conquistador en varios sentidos y afectado por la situación de las tierras que conquistó en su momento;
- una vellea del foc independentista (no catalana ni vasca) y afectada por los cánones de belleza en este tipo de tradiciones, etc. 

Lo que nos explica es, más que nada, que por mucho que haya muertos vivientes que han vuelto por culpa de una luna monstruosa, no son para nada diferentes (ni mucho menos más peligrosas) a aquellas personas que están muertos en vida y aceptan cualquier situación a cambio de circo (en este caso, mascletàes y un fartó gigante), cierta perfección en la belleza (que no en los valores) de sus damas en las fiestas populares, y, claro, que no critican la decadencia de su ciudad y de su Comunitat porque es más fácil sonreír y ser educados/as con el/la vecino/a.

Referencia a Xavi Castillo ;)
En definitiva, invito a investigar el libro y a adivinar todas las críticas que se esconden tras el humor del libro, y, claro, del juego de cartas. Hay muchas fáciles, y otras que están un poco menos claras.

viernes, 6 de febrero de 2015

La Marcha del #31E en primera persona

Como no podía ser de otra manera, en cuanto supe que iba a haber una manifestación el 31 de enero en Madrid, por el cambio, me dije: "¡Yo tengo que estar ahí!". Y no exactamente porque comulgue con las ideas de Podemos, al menos no con todas, sino por curiosidad. Hace mucho que perdí la esperanza, aunque me dedique en este blog a ilusionarme y a tener esperanzar respecto a la política y a los/as políticos/as. Soy una optimista, seguramente.

Pues bien, yo fui a la manifestación en autobús, desde Valencia, mi ciudad natal. Salí en un autobús desde la Facultad de Medicina, un autobús que era del grupo de Medicina y también de los restos de Zaidía. Digo de los restos porque otro bus del círculo de Zaidía. Esto es, los/as "organizados/as" dentro de círculos tenían más oportunidades de estar en un autobús único. Independientemente de eso, salimos a las 5 de la mañana. Y, aún así, la gente estaba animada desde el primer momento. Yo más bien durmiendo, dado que no conocía a nadie, y eran las horas que eran. 
Total: cinco horas de autobús, parando en una zona de descanso en la que no te ponían ni un plato para el cruasán, todo directamente en la bandeja. Y, sin embargo, seguían los ánimos por los aires, todos/as felices, aunque hiciera un frío... Después de la parada, se empezó a hablar. De la Transición, de las élites políticas, de poesía, un poco de todo. Era interesante escuchar a toda esa gente, cada una de un lugar, con una opinión diferente, pero felices de estar en el mismo autobús. 
Llegamos a Menéndez Pelayo sobre las 10, y entramos en el Retiro. Estuvimos haciéndonos fotos durante un buen rato, esperando a todos los buses de Valencia ciudad. Ya en ese momento éramos bastantes. Todos/as ilusionados/as de estar, por fin, en Madrid. He de decir que yo estaba ya muerta: sueño, dolor de espalda. Pero, llegar a Madrid fue como morirse de ganas, una recarga de energía. No me preguntéis por qué, simplemente era así. Lo siguiente fue avanzar por el Retiro. Ahí ya vino la siguiente fase: incomprensión en muchas caras, curiosidad, incluso miedo. Y nosotros/as cantábamos y gritábamos, como se suele hacer en estos casos. Creo que salí en unas cientos de fotos de turistas que se quedaban bastante sorprendidos de que hubiera manifestaciones por el Retiro. 
Al cabo de poco, llegamos a la puerta de Alcalá. Si ante estábamos ya como ilusionados/as y festivos/as, llegar ahí fue lo más de lo más. Yo misma que, ya os aviso, no suelo emocionarme demasiado, en ese momento fue como una liberación. Mucha gente, muchísima, llenaba las calles de alrededor. Y, al llegar a Cibeles... eso ya fue lo mejor. No puedo explicar bien el sentimiento, pero imagino que se acerca bastante al de un partido de fútbol o de otro deporte colectivo, cuando te sientes unido/a a la gente que comparte espacio contigo, dado que tenéis en común muchas cosas. Era como: "Somos muchos/as, más de los que creíamos, esto es genial". "Esto es... ¡emocionante!", me decía a mí misma. Creo que ni siquiera con el 15-M me sentía tan feliz.

Permanecimos en Cibeles durante mucho tiempo, creo que hasta una hora entera, esperando nuestro momento para acercarnos a Sol. Pero, nada no había manera. Mientras esperábamos, cantamos, imitamos el grito de los espartanos en 300 (¡au! ¡au! ¡au!), bailábamos al ritmo de varias bandas y batucadas... Pero, eso sí, no coordinábamos los gritos ni a la de tres, tristemente. Al poco, decidimos de ir por nuestra cuenta, dado que los de organización ya habían dicho que Sol estaba hasta arriba. Entre charangas, familias, perros, colectivos, y vallas, muchas vallas, casi qu llegamos a Sol en el momento del gran discurso final. Tristemente, no llegamos a escuchar nada de nada, por muchos altavoces que hubiera. Una pena y cierta desilusión para mí, que iba a hacer un super análisis del discurso por este canal. Igualmente, no soy una experta, con lo que no habría aportado mucho. 
Eso sí, la esperanza, el cambio, etc. son unos elementos muy fuertes en momentos como los actuales, capaces de aglutinar a mucha gente que, como yo, estamos desilusionados/as con la política. Y creo que mucha gente que fue era de Podemos (o estaba muy próximo/a), pero otra mucha estaba simplemente cansada de todo, y veía en este momento una forma de quejarse conjuntamente, como en el 15M. Ya en ese momento escribí sobre ello, y me quejé mucho de que no hubiera habido algo organizado para canalizar la rabia hacia algo constructivo, y puede que ahora sea el momento. 
Soy consciente que falta mucho por hacer y que hay muchas cosas que son turbias, pero el hecho de generar esperanza es algo que hay que agradecerles. Esa marcha era, más que nada, una fiesta. O eso es lo que yo sentí.
Después de comer, mal y mal atendidos/as (sí, daba la sensación que los bares de alrededor de Sol eran todos contrarios a Podemos), volví a Sol, y miré todos los carteles que había, como en el 15-M, enganchados en las verjas, en la parada de metro patrocinada. Era como volver a ese momento: demandas, quejas, críticas a los chorizos/as del país. Y siempre con humor. Es sorprendente, parece que no queramos quitarnos el humor de encima nunca. Es como una vía de escape.
Al volver a Ciudad Universitaria, donde tenían que salir los buses, nos encontramos con todo el grupo de personas que, como nosotros/as, volvían de comer. Al vernos llegar empezaron todos/as a gritar: "¡Sí se puede!". Era tan extraño y al mismo tiempo tan bonito, que no sé cómo explicarlo... Eso sí, durante todo el trayecto había más seguridad privada que policía en Sol en toda la manifestación. Y, lo mejor, no hubo heridos/as, excepto algún desmayo, torceduras de tobillos, etc. Lo que más me gustó del metro de Madrid fue la parada de Moncloa, tuneada con graffitis. Creo que estuve mucho tiempo haciendo fotos, pero no puedo hacer mucho con mi móvil, con lo que las fotos serían las siguientes:


Me gustaría que en Valencia hicieran algo parecido. Me enamoré de la parada...

Y estas son las únicas fotos que tomé, primero porque no podía hacer fotos con los guantes, y segundo porque estaba tan emocionada que no podía hacer nada, salvo disfrutar del momento. Y del frío, claro. Por suerte, un buen amigo, Jorge Mafé hizo varias fotos. Comparto unas pocas, con su permiso: 
El paso de la Marcha del 31E por el Retiro, de Jorge Mafé
Pancarta del #31E en la puerta del Retiro de Jorge Mafé
Me encantó formar parte de esta marcha, y seguro que me acordaré cuando eche la vista atrás. No por Podemos, sino por la esperanza que se respiraba, aún el frío, la sed, el sueño y las malas noticias y desánimo.


domingo, 11 de enero de 2015

#JeSuisCharlie y su trasfondo




A estas horas en París y en otras muchas ciudades europeas se suceden los actos de repulsa contra el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, en París. También de la policía municipal que fue asesinada el mismo día, y de los cuatro rehenes asesinados en un supermercado judío. 
Ilustración de Jennifer Farley.
Desde este humilde blog, condenar todo tipo de violencia, especialmente contra un medio de comunicación. Y más contra uno humorístico, que se burlaba de los extremistas y no de una religión en particular. No eran objeto de sus viñetas únicamente el Islam, sino también el resto de religiones. Aunque no creo que fuera eso lo que buscaran, sino más bien burlarse de cómo se utiliza la Religión y se pervierte.  
No es culpa de los musulmanes, y menos del Islam, sino de las personas que utilizan este instrumento humano de calma ante el miedo a la muerte. Personas que, en muchos casos, utilizan los miedos y necesidades de otros/as en peligro de exclusión si no en la extrema pobreza. Y, hay que recordar que algunas de las motivaciones que guían los grupos terroristas tienen mucha legitimidad. Quiero que se me entienda: no estoy de acuerdo con la violencia, con ningún tipo de la misma. Pero, oyendo a uno de los responsables del secuestro, que no merece ser nombrado, escuché algunos puntos que tendrían que hacernos reflexionar, especialmente para que no vuelva a pasar: 
    - "Los occidentales realizáis matanzas indiscriminadas ante civiles indefensos": totalmente de acuerdo. Nosotros/as, como ciudadanos/as, no realizamos estas matanzas, pero con nuestro silencio aceptamos que casos y guerras como las de Irak, la no intervención en Siria, los bombardeos sobre Palestina, y sobre otros países se realicen sin ningún tipo de miramiento por parte de muchos de nuestros ejércitos.
      - "¿Y nos atacáis porque aplicamos la Sharia?". Incorrecto. En muchos casos se interviene porque existen criterios económicos en los países donde, en parte por la lucha por esos recursos naturales, se desarrollan los extremismos para controlarlos y disponer de financiación. Y se disimula ante nosotros/as, ciudadanía del primer mundo, con la lucha al terrorismo. 
Es muy triste e indignante que se intervenga en aquellos lugares en los que se pueda sacar partido económico y en otros, como en Siria o Palestina, se bajen los brazos, como si no sucediera nada. 
Cómic de investigación "Notas a pie de Gaza", de Joe Sacco
Y hemos de tener en cuenta que las primeras víctimas son las poblaciones de los países asediados por esto grupos. En Nigeria, hoy mismo, una niña de diez año ha sido utilizada como bomba humana. Hace poco, secuestraron a cientos de niñas para utilizarlas como esclavas sexuales o bombas humanas. En otros países, se cortan manos, se decapitan a opositores/as, se cuelga al diferente. Y, tristemente, su situación no cambiará con ataques e intervenciones al uso como hasta ahora, sino mejorando las condiciones de vida de estas regiones y países, para que no haya la necesidad de morir para disponer de algo de honor, de sostener a su familia o de ayudar a proteger a su Religión, como les hacen creer. 
Por ejemplo, este es uno de los básicos debates sobre la immigración
Y no únicamente en los países más conflictivos, sino también en los occidentales. Muchos/as de los/as nuevos/as aspirantes a terroristas son occidentales, que buscan acción, auto-desarrollo, defensa de sus valores y muchos/as caen en el discurso del otro como enemigo y causante de todos sus males. Si seguimos centrados en dejar fuera a más y más gente, reduciendo el gasto en programas de integración y de formación, cada vez habrá más personas con más y más posibilidades de abrazar este tipo de organizaciones.  
Con todo este discurso no quiero decir que acepte ni que justifique este tipo de acciones, simplemente que, para evitarlas, buscaría otra manera de relacionarse y de tratar a los/as otros/as. No son sólo unos/as terroristas, sino toda una sociedad que está afectada por sus acciones. No es que atenten contra la libertad de expresión, sino contra toda la carta de Derechos Humanos. Como algunos Gobiernos occidentales y democráticos en ciertas ocasiones. 
Sin más, mis condolencias a los familiares y compañeros/as de las personas asesinadas y espero que tomemos medidas, no centradas en el ámbito militar. O no sólo. 
Portada de Charlie Hebdo: Mahoma: "Es duro ser amado por estúpidos"

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Por un 2015 lleno de compromiso político

Vuelvo a escribir, después de dos meses (saltándome todas las recomendaciones de todo tipo que se dan para tener un buen blog), para desear un buen año. Esto es muy común en todas las páginas, blogs y demás medios. Pero, le añadiré el compromiso político como objetivo. 
Desde la última vez que escribí, en octubre, han pasado tantas cosas, y yo he estado tan ocupada, que ni siquiera he podido entrar en este blog. Por un lado, el aspecto positivo, hay más gente demandando cada vez más transparencia, responsabilidad y buenas prácticas en la política, hecho que no se daba con anterioridad. A recordar: la cultura política de los/as españoles/as es apática y desconfiada
Esto ha traído consigo también que Podemos y sus versiones municipales, como Ganemos, Guanyem, etc. vayan cogiendo fuerza. Una buena noticia, porque, en muchos casos, se trata de ciudadanos/as que antes no habían participado en política, pero que, visto el panorama, pensaron que era mejor hacer ellos/as mismos/as lo que sus representantes no podían. Yo sólo espero que esto traiga un cambio en la manera de ver la política y, por qué no, también en la cultura política española. 

Específicamente sobre Podemos, tengo que retractarme en lo que dije (y me encanta, por cierto): el 15-M sí que ha tenido consecuencias en la política. Muchas. Y eso me hace bailar de alegría, y llenarme de esperanza. Independientemente del programa electoral, de si estamos más o menos de acuerdo con sus postulados, o de si creemos que se pueda llevar a cabo, lo cierto es que  ha traído algo nuevo. Algo que necesitábamos: esperanza y movilización política en personas que ya no confiaban en nada. Ha tenido que venir un grupo externo a "regenerar" el sistema, a base de competencia política. Por un lado triste por los partidos "convencionales", pero por otro un alivio para muchas personas que hemos estado machacando con lo mismo todo este tiempo. 

Por ello, y sin querer enrollarme como siempre (¡propósito de año nuevo!), os deseo un 2015 lleno de movilización y compromiso político. Ojalá se multiplicaran los/as gladiadores/as políticos/as. Porque la política, aunque no lo creamos, forma parte de nosotros, como seres sociales y con derechos y obligaciones. Política eres tú. 

viernes, 10 de octubre de 2014

"El dinero: de fin a medio", de Christian Felber

La semana pasada acudí a la presentación del libro de Christian Felber, autor conocido por "La Economía del Bien Común", llamado, a forma de resumen: "El dinero:de fin a medio". Si ya habéis leído artículos dentro de este blog, ya sabréis lo interesada que estoy  en la EBC. Y, el presente libro, se centra en desarrollar la parte económica de esta teoría, muchas veces criticada por su ingenuidad o, en algunos casos, por intentar disimular los errores del capitalismo con una teoría menos ideológica que otras opciones, como el comunismo. 
Pues bien, centrándome en lo poco que se llegó a hablar sobre el tema del dinero (introdujo mucho la EBC, cosa que ya he tratado en otros artículos de este blog, invito a que miréis la etiqueta "EBC" y en "alternativas"), he de decir que, como siempre, me sorprendió. Felber, en este libro, desarrolla los conceptos de Banco del Bien Común, así como la Bolsa del Bien Común. El primero sería una modificación de los bancos tradicionales, esto es, los encargados de prestar y mantener seguro el dinero. Pero, en este caso, además de la rentabilidad o de las posibilidades de pagar un préstamos determinado, también se tendría en cuenta si el proyecto dispone de un valor mayor por sus objetivos, valoración dentro del Balance del Bien Común, consecuencias positivas en su entorno por innovación social, ecológica, etc. 
De esta manera, se conseguiría también primar a aquellos proyectos que no buscaran únicamente la rentabilidad económica como centro de su actividad, sino como un medio para realizar un servicio apto para una sociedad determinada. Aunque no lo dijera en la presentación, imagino que incorporaría también (gracias a la lectura del libro "Economía por el Bien Común") límites o modificaciones respecto a las inversiones de este banco: ni armas, ni deuda pública (con fines especulativos), ni mucho menos otras entidades con poca ética y/o que vayan en contra de los mínimos de la legislación internacional: respecto a las condiciones de trabajo, a la contaminación ambiental, a las posiciones de monopolio, etc.
Respecto al tema de la deuda pública, también habló de la importancia de preguntar a los europeos qué modelo de Banco Central queremos o preferimos: algo parecido a la Reserva Federal Americana, un nuevo modelo que compre deuda para evitar la especulación con los títulos, o incluso el actual. Lo ideal sería que se abriera el debate sobre esta institución, para que fuera aceptado y legitimado por las personas que forman parte de la Unión. 
Yendo hacia el segundo punto, la Bolsa del Bien Común, sinceramente, no lo entendí del todo bien, y por ello pido perdón a los/as lectores/as. Creo que era el complemento al Banco del Bien Común, y se aceptaban también las inversiones de capital riesgo, entendidas no tanto como aquellas que buscan la recuperación rápida de la aportación de dinero a cambio de, en muchos casos, realizar acciones por lo menos reprobables moralmente, como EREs masivos, cierre de plantas, cambio de titularidad, reducción drástica de salarios, etc. La Bolsa, según lo he entendido, es parecida a la Bolsa normal, pero reduciendo la especulación, y todo lo negativo que tiene esta institución. Se tiene como objetivo, pues, disponer de un lugar para financiar a las empresas, pero sin por ello llegar a pasar por encima de cualquiera de los otros valores o principios que la EBC dispone, esto es: participación, solidaridad, democracia, igualdad, ecología. 
Algo muy alejado de casos como el de Bankia y sus tarjetas black, entre otros muchos casos de financiación a la industria armamentística, la compra masiva de deuda pública de terceros Estados, etc. No es un hecho menor, ni mucho menos. La idea es, pues, que el dinero sea utilizado para generar valor en la sociedad, y no únicamente un valor monetario. Esto es, ser un medio para "vivir bien", como en la imagen, y no un fin por sí mismo. Gracias a este "pequeño" cambio, por lo tanto, habría una verdadera modificación de todo el sistema. 
Por supuesto, este modelo está muy bien por parte de la ciudadanía, que tendría más voz y más posibilidades de ser financiada, pero, al mismo tiempo, dispondría de mucha oposición por parte de los bancos tradicionales, perjudicados por este nuevo modelo. Como siempre, hacer una indicación: nosotros/as decidimos qué modelo queremos. Y con gestos muy simples: una compra en un comercio que acepta la esclavitud de sus trabajadores/as (mirar, por ejemplo, la lista de contratistas de los talleres de Bangladesh), que contamina como principio, que es un monopolio u oligopolio (el caso de las empresas eléctricas, e incluso de los bancos en la actualidad), etc. En el caso de los bancos: con nuestros ahorros, nóminas, pagos con tarjetas... 
Si no nos gusta su modelo, ¿por qué apoyarlos con éstos? ¿No es mejor buscar otro tipo de banca: cooperativa, ética, solidaria...? Todas éstas están incorporadas en la propuesta de Felber de la banca del Bien Común. ¿Podemos ayudar a llevar a cabo esta idea?     

lunes, 15 de septiembre de 2014

Gobierno del Bien Común y responsabilidad civil empresarial: buscando alternativas

Después del largo periodo en el que no he escrito nada de nada (las obligaciones académicas son lo que son), empiezo con varias alternativas que se han analizado con anterioridad, o que puede que haya nombrado. Dentro de nada son las elecciones municipales, con lo que hay que ir pensando en alternativas, aunque sea para demandarlas a los diferentes partidos.
Gobierno del Bien Común: lo que se busca en este modelo es, por un lado, mayor participación, para descubrir entre todos/as aquello que se puede considerar bien común, junto con una nueva gestión de los bienes comunes y relacionales –la propia Asamblea ciudadana, junto con el “control” de los Presupuestos–. La idea es dar respuesta a todos aquellos movimientos que han surgido entre 2011 a 2013 –aunque Christian Felber recoge demandas de movimientos altermundistas y la tendencia de la agrupación de economistas Attac1, anterior a estos movimientos– que tienen una “aspiración a resignificar la democracia y avanzar hacia nuevas formas de lo común2.

Para resumirlo, en este modelo se habla del municipio como un conjunto: población, bienes y representantes políticos. En la gestión diaria, se debe contar con la opinión de todos/as los/as que vivan en el municipio del que se trate, e intentar llegar a un acuerdo entre política y sociedad sobre los objetivos y los medios para conseguirlo. De ahí que exista el Balance aplicado a municipios –una modificación del Balance dedicado a empresas– que recoja todos o muchos de los puntos de la vida en común: la participación en política, la gestión compartida de los bienes municipales, el tratamiento a los/as trabajadores/as municipales –igualdad de trato, escucha de las demandas, etc.–, el pago y trato a proveedores, la elección de los mismos por criterios sociales y/o ecológicos – especialmente fomento de los negocios locales–, etc.3 Aunque no se diga directamente, está implícito la recuperación de los bienes comunales y/o la consideración como tales de los servicios municipales. Una demanda común con las reivindicaciones de los movimientos y protestas globales, que, en general, tienen una “(...) aspiración a una reapropiación del espacio urbano, una reivindicación del derecho a la ciudad, y una denuncia de la degradación de la calidad de vida y de la preponderancia de los intereses privados por encima de los comunes4.
Y es aquí donde entran los bienes relacionales y el hecho de incorporar la deliberación como uno de ellos. Este concepto puede ayudar a fundamentar también nuevos proyectos o nuevas formas de gestión compartida entre Ayuntamientos y vecinos/as o sólo de estos segundos con una legislación sobre su uso. Para el buen funcionamiento de las comunidades humanas, es básico que haya una utilización óptima de los recursos, no pensando exactamente en términos del comunitarismo –aunque también–, sino buscando una buena gestión, compartida, dialogada, de los recursos, en tiempos de sobreexplotación y limitación de los mismos.
Esta teoría considera que la participación en el municipio es importante, al igual que lo es también en la empresa, dado que ésta es uno de los principios y objetivos de la Economía del Bien Común –la EBC, o teoría que reúne los Municipios y las Empresas del Bien Común–, junto con la Transparencia, la Dignidad humana, la Solidaridad, la Sostenibilidad ecológica y la Justicia Social5, valores que podrían ser un mínimo común sin mucha discusión al respecto. La no inclusión de las personas que forman parte de una empresa, municipio o agrupación determinada es, también, un criterio negativo que resta puntos a la puntuación del Bien Común, hecho que otros sistemas de puntuación, como el de la Responsabilidad Social, no incorporan como elemento que resta, quiero decir6. También, porque tiene en cuenta la confianza como un elemento vertebrador del sistema tanto político como económico, más allá que otros indicadores, como el crecimiento económico, el nivel de pobreza, etc. Y también la felicidad. Por ello, la idea es que la participación llegue al máximo de ámbitos posibles, para que el ideal de bien común esté más cerca que si no existe una serie de preguntas sobre lo que se considera el objetivo compartido.
Lo cierto es que la deliberación no es el centro de esta teoría, pero sirve para alcanzar la meta, el Bien Común, formado por los valores que ya se han indicado como objetivos en los Balances. Pero, siguiendo con la idea de Habermas, el poder político no puede saber por sí mismo qué tipo de demandas existen, con lo que tendría que preguntar o escuchar a su ciudadanía7, representada por agrupaciones diversas o de manera individual. Teniendo claro el objetivo, después se puede discutir sobre los medios para alcanzarlo: Balances, Índices del Bien Común, Asambleas Democráticas, ayudas económicas a aquellas organizaciones que tengan mejor puntuación en los Balances, la incorporación de estos en las etiquetas para facilitar su compra por los/as consumidores/as, etc. Y, entre estos medios también está la educación, que tendría que estar más centrada en el autoconocimiento, autoestima y las habilidades de expresión de sentimientos y opiniones. Para resumir: educación emocional, ética, comunicacional, para la democracia, contacto con la naturaleza y conocimiento del cuerpo8.
Lo que se presenta es un cambio en la manera de entender la vida en común, hecho que lo une a ciertos autores comunitaristas, aunque añadiendo el aspecto económico de no competencia sino colaboración entre empresas, municipios, personas... Esto lleva a la segunda teoría, de Stefano Zamagni, sobre la responsabilidad civil de la empresa.
Responsabilidad Civil de la Empresa y el cambio de paradigma: esta teoría tiene en cuenta a la empresa como un elemento más dentro de la sociedad. Las empresas pueden modificar la manera en que se pueden relacionar con las otras y con la propia sociedad, consiguiendo una modificación de los valores que imperan en estas relaciones y, así, llegar a cambiar de forma más amplia los valores que rigen las interacciones entre la sociedad y la economía. No es suficiente que las empresas busquen la responsabilidad social, sino también la civil, como un elemento que va más allá en la conexión entre empresa y su entorno, especialmente social. Esto no significa que se haya de olvidar los aspectos recogidos en la RSE –Responsabilidad Social–, sino que hay que ir un paso más adelante.
Esta actitud de la empresa es civil dado que es “civilizadora del mercado, por ser propia de la ciudad en su conjunto y porque la sociedad civil es su clave última9. Tiene en común con la EBC, por lo tanto, el comportamiento relacional de los actores económicos, con las empresas en su centro. Si existe este tipo de bienes, que todos necesitamos y utilizamos, es necesario un papel central de la reciprocidad en la actividad de las Administraciones Públicas y de la propia sociedad civil –incorpora también el mercado como “civil”–. Es más, realizando una actuación conjunta entre estos dos ámbitos, se llegará lejos, dado que la colaboración entre estos –el linking– consigue realizar actuaciones que, por ellos/as solos no se conseguirían10. Independientemente de esto, en muchos casos este tipo de diálogos no llegan a suceder, o permanecen en un estado inicial, sin alcanzar un objetivo claro.
Por ello, la deliberación es central: sin la misma no disponemos de mecanismos –dentro del sistema representativo– para defender las instituciones económicas de las que dependemos11. Y, si finalmente elegimos la deliberación, con ella tendrían que venir otros cambios institucionales, por ejemplo, la cooperación entre todos los sectores sociales y una administración y sociedad de tipo red, no jerarquizada12. Junto con estos cambios, además de toda una serie de habilidades de diálogo ya indicadas, vendría una modificación en la idea de las funciones del mercado, incorporando los bienes gratuitos –entre ellos los relacionales– y dando una mayor importancia al capital social. Este capital consigue que se amplíe la confianza, tanto entre personas que se conocen –bonding–, como entre grupos diversos –bridging–, creando de esta manera desarrollo económico13 bien entendido. Un desarrollo que va más allá de una mejora de las cifras macroeconómicas. Va enlazado con la idea de felicidad, que une la dimensión adquisitiva –compras y ventas– y la expresiva –relacionada con la identidad, conectada con el reconocimiento de otros/as–14. No podemos vivir fuera de la sociedad, por ello, tendríamos que estar más centrados en aquello que nos une, para intentar mejorarlo en la medida de lo posible. De ahí la responsabilidad civil de la empresa, con la necesidad de centrarse en conexiones éticas y con una Economía con objetivos de satisfacción de necesidades, y no sólo económicas.
En resumen, ambas teorías afirman que la deliberación no impide el buen desarrollo económico, ni mucho menos la dificultad o el alargamiento de las decisiones políticas. Al mismo tiempo, establecen los bienes comunes y relacionales como una nueva base sobre la que construir la convivencia de los grupos sociales. Apelan, también, al carácter social de las personas, insistiendo en que exista la posibilidad de expresar las opiniones y valoraciones dentro de un ámbito político y/o económico, dado que en estas teorías la Economía está también en el ámbito comunicativo, como una proveedora de bienes y valores a la sociedad. Este nuevo espacio económico puede entender las transacciones como relaciones de reciprocidad y entre iguales, otra de las bases de un diálogo justo.
En este mismo momento, sonará como unas utopías, una detrás de otra, pero lo cierto es que la primera posición ya se está empezando a aplicar en algunos municipios de España. Respecto a Zamagni, aunque no comparta su trasfondo religioso, lo cierto es que es interesante ver a las empresas como algo más que simples transformadoras de bienes y que dan satisfacción a ciertas necesidades. Ambas son interesantes por los cambios que podemos observar en las relaciones humanas y también en las económicas, centradas normalmente en valores de racionalidad económica y de competición. 

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1Página web del colectivo en España: http://www.attac.es/
2MATEOS, O., “¿Una red global de movimientos sociales? Una aproximación al ciclo de protestas 2011-2013”, en Educación Social. Revista de Intervención Socioeducativa, nº 55, 2013, p. 22.
3Para ver el Balance, acudir aquí: http://yosoytu.com/wp-content/uploads/2014/07/Matriz-EBC-municipios.pdf o mirar en los anexos.
4MATEOS, O., p. 28.
5FELBER, C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013, p. 53.
6Para más información, está el trabajo comparativo entre RSE y EBC realizado en el presente máster, disponible libremente en: http://es.scribd.com/doc/203625576/La-Economia-del-Bien-Comun-en-perspectiva-etica-la-Asociacion-por-el-Bien-Comun-a-examen?in_collection=4415710
7HABERMAS, J., Facticidad y validez, Trotta, Madrid, 1998, p. 448.
8FELBER, C., La economía del bien común, Deusto, Barcelona, 2013, pp. 154 y ss.
9CORTINA, A., “Prólogo”, en ZAMAGNI, S., La economía del bien común, Ciudad Nueva, Madrid, 2012.
10ZAMAGNI, S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la acción político-económica”, en Revista Cultura económica, nº 70, dic 2007, pp. 23-43.
11Ibid., p.31.
12ZAMAGNI, S., “El bien común en la sociedad posmoderna: propuestas para la acción político-económica”, en Revista Cultura económica, nº 70, dic 2007, p. 34.
13Ibid., p. 36

14 Ibid., “¿Es posible compaginar la competitividad de la empresa con la felicidad?”, en XVI Seminario Permanente de Ética Económica y Empresarial (2006-2007), 16 de enero de 2007, pp. 64-74   

domingo, 13 de julio de 2014

Consumo responsable: la Certificación social participativa (CSP)

Como ya indiqué con anterioridad, el consumo es una buena arma y un buen elemento de cambio frente a las consecuencias negativas del sistema económico actual. A lo largo de los artículos, iré hablando de varias experiencias que se han ido introduciendo que pretenden modificar las reglas de juego, o que, por lo menos, no continúan las mismas de manera fija. 
La primera de ellas es la Certificación Social Participativa, una forma de certificación que pretende ir más allá de los criterios de las certificaciones tradicionales. Los autores de este sistema, por ejemplo, hablan de los inconvenientes de las segundas como un acuerdo de mínimos, con una única comprobación personal, así como más un desembolso económico que un beneficio real. Frente a éste, está la participación de los/as consumidores/as dentro de la comprobación de todos los aspectos que ellos consideran importantes, desde el propio campo.
  
- ¿Qué es?
Pues bien, la CSP por ahora se ha aplicado en el ámbito de la agricultura, donde un grupo de productores/as se reúnen y ponen en común sus saberes, sus semillas y este sistema. Además, unas normas básicas de qué se espera de su producción, sus productos, su forma de venderlos (venta directa, venta por cajas, etc), y los precios de los mismos. Estos temas vienen por acuerdo, sin ser una imposición para nadie en el grupo. Este grupo se llama ecollaures (eco agricultores).  

A partir de este momento, cada uno/a dispone de su propia producción y sus propios canales de venta, pero se puede llegar a negociar y estar todos en el mismo mercado o espacio. La idea es centrar la producción en la venta directa, para conseguir unos precios justos tanto para el productor/a como para el consumidor/a. Estos/as productores/as irán marcados con una etiqueta especial, el sello, que hace las veces de certificación "oficial". Funciona así: las siglas de la CSP y las siglas de cada uno de los productores, y después el número del año. La Certificación se renueva todos los años, coincidiendo con las visitas de los/as clientes a los campos. Éstos pueden llegar a quitar esta certificación si consideran que los criterios que creían la base de su acuerdo no se cumplen.

- ¿Por qué elegirla? 
En las visitas que he indicado con anterioridad, cada uno de los/as productores es visitado no sólo por sus consumidores potenciales (grupos de consumo, por ejemplo), sino también con todos/as los/as interesados/as por este mismo campo. Además, acude otro/a productor/a para dar su punto de vista técnico y ayudar a los/as consumidores/as a elegir y a entender conceptos que no puedan ser tan simples para alguien que no tiene mucha idea del cultivo de las verduras. Es una manera de acercarse a los campos, a la producción y a la problemática de vivir del campo en estos momentos. Y, sinceramente, después de haber acudido a una de las reuniones, sabes mucho más de lo que estás comiendo que con otra certificación que te dice que es ecológico, pero no de dónde viene, si ha utilizado transgénicos (aceptados en ciertos sellos), o si en su producción se ha utilizado mano esclava.

- Conclusiones:
Hay muchas maneras de consumir, pero las mejores son las conscientes y las críticas, donde se puede demostrar que otro tipo de economía es posible, donde te puedas informar directamente en el lugar de producción. Y donde puedas hacer preguntas y te respondan, un hecho que parece un lujo en tiempos como los actuales. 

- Para más info:
Lista de productores de la Certificación: aquí

lunes, 12 de mayo de 2014

¿Por qué votar en las elecciones europeas?

Como viene siendo tradición en este blog, hablaré sobre las razones por las que se debería votar en las elecciones europeas. Soy consciente de que la abstención será elevada, dado que vemos a Europa como una institución que sólo ha hecho que recortar. Poco queda de la Europa de los/as ciudadanos/as, si es que alguna vez lo ha sido. No pretendo ser deprimente, porque ya está el tema bastante negro como para seguir en las críticas, así que intentaré hacerte cambiar de opinión, persona que no vota por abstención crítica o no crítica; persona que vota nulo / blanco. Vamos a hacerlo esquemático. HAY QUE VOTAR PORQUE:

-  El Parlamento Europeo es el único órgano europeo que es elegido DIRECTAMENTE por la ciudadanía europea;
- Estas elecciones eligen representantes mediante un sistema proporcional, hecho que se ha demandado con anterioridad. También, la circunscripción (el ámbito territorial donde se reparten los escaños) es única e todo el territorio español;
- si se reduce la participación, el efecto proporcional se verá reducido, llegando a ser no proporcional y perdiendo así todo lo positivo que dispone;
- la mejor manera de modificar la forma en la que se toman las decisiones es vía el voto: no sólo hay bi-partidismo, sino también grupos "alternativos", como pueden ser los verdes (primavera europea), la izquierda (la Europa de los pueblos), incluso los liberales si es tu tendencia;



- las decisiones del Parlamento Europeo nos afectan en el día a día. Casi el 80% de las normas sobre consumo vienen de esta institución. El Parlamento es de donde surgen las Leyes de protección de derechos fundamentales, y uno de los pocos lugares donde se puede frenar la potencia de los lobbies, también del TTIP (tratado transatlántico de inversiones). En nuestras manos está el elegir a eurodiputados/as con fuerza de voluntad y con buenas propuestas.
- por primera vez, también a partir del Parlamento Europeo se elegirá el Presidente de la Comisión (aunque indirectamente, claro). Y, esta sí, dirige la parte económica de la Unión Europea.

- se pueden tomar como una toma de contacto o una evaluación de la situación política española. Esto es, si se vota mayoritariamente al partido de Gobierno, por ejemplo, se puede tomar como una aprobación de las medidas de ajuste;
- los países que son más "euro-fans" (y no justamente por Eurovisión) disponen de mayor peso o de mayor importancia en las instituciones europeas. Aunque, también se ha dado en el caso contrario, pero deeso mejor no hablar;
- los vídeos del Parlamento para llamar a la participación, están genial. Esto por sí mismo no vale nada, es solo una promoción. Pero, por su parte, se hace notar que se pretende que haya votos. Por lo menos se sabe que el proceso de votación es importante;

- que no votes no va a hacer que las elecciones sean nulas. Esto es, LA ABSTENCIÓN NO SIRVE DE NADA EN LA PRÁCTICA. Sí que sirve para dar un toque de efecto, titulares en todos los periódicos sobre la baja participación, pero claro, los escaños se reparten igual. Voten 100 o voten 2. Sin embargo, las personas militantes y simpatizantes de los partidos tradicionales sí que lo harán. Total: otras personas elegirán por tí.
- es de las pocas posibilidades que tenemos de participar en la Unión Europea, con lo que es bastante poco acertado (por no decir algo más) ni siquiera dar la oportunidad de cambiar las cosas...

¿Suficientes razones para votar?

viernes, 25 de abril de 2014

¿Empresarios/as?

Acercándonos a las europeas (escribiré uno de mis típicos artículos de "por qué votar en las europeas"), hablaré de la posición, otra vez contrapuesta entre trabajadores/as y empresarios/as. Un tema que parecía que se había terminado ya hace tiempo, allí por el momento del Estado de Bienestar ahora en crisis, o reconstrucción o como se quiera decir.
En el RSEncuentro, que recomiendo a todos/as mis lectores/as (ya hablo como si tuviera importancia :)), se habló de la responsabilidad social de las empresas. Ésta, la RS, si se "utilizara" bien sería un gran punto y/o apoyo para un cambio en la idea de que las empresas sólo piensan en beneficios, dejando de lado competidores/as, trabajadores/as, medio ambiente, etc. Pero, ¿qué es exactamente la RS? Pues, esta disciplina se utiliza para analizar la influencia que puede tener la empresa en sus grupos de interés o stakeholders y, gracias a esto, actuar de tal manera que la influencia negativa sea la menor posible. Pues bien, se ponen en marcha códigos internos, medidas de conciliación, se redactan memorias, etc. 
Antes he dicho que esto podría ayudar, pero en muchos casos está siendo utilizada para otros fines, especialmente para la promoción pura y dura de las actividades de la empresa, sin importar mucho si es verdad o no. De ahí es de donde deriva la falta de confianza que hay entre empresas y consumidores/as, o entre empresas y trabajadores/as y usuarios/as. Como ejemplo, las preferentes, las eléctricas, las compañías telefónicas, etc. 
De camino al día central del RSEncuentro estuve hablando con mi acompañante de viaje sobre la necesidad de la ética (¡por eso estoy en el máster en el que estoy!) especialmente en el mundo empresarial, aunque estábamos de acuerdo en que la ética en la política tampoco estaba muy presente (o olvidada, directamente). Hoy voy a hablar, a partir de esta conversación, de los/as llamados empresarios/as, aunque podría hablar casi en masculino todo el tiempo por la cantidad de hombres que hay en los puestos directivos. Mi interlocutora me decía que hay empresarios y hay sinvergüenzas, con la gran tristeza que los segundos, parece ser, son los que mayoritariamente están presentes en los medios de comunicación y en las asociaciones con más fuerza social o política o económica (añadir una "y" a todo lo anterior). Y eso no lo sigo yo, lo dicen sus propias palabras: la última que los/as trabajadores/as en paro son parásitos. Bueno, yo estoy en el paro, y no cobrando. Lo mejor es que me estoy formando, aunque, sinceramente, creo que no habrá nadie que quiera contratarme, por mucho que esté dentro de los grupos "bonificables" en la nueva Ley Laboral. No me voy a centrar en mí sino en sus declaraciones: gracias a su discurso se ha establecido una barrera entre "ellos/as" y un "nosotros/as" (depende de cómo se vea), entre "empresarios/as" y "trabajadores/as". Es sorprendente darse cuenta que las categorías que pensabas olvidadas vuelvan a aparecer con una crisis económica. Me centro otra vez: abaratamiento del despido, crítica al hecho de ser fijos en un trabajo, contratos en b mientras se paga el paro, EREs masivos, salarios muy por encima de cualquier margen para ciertos/as directivos/as y despido o reducción de los de los/as trabajadores/as. 
No sé quién lleva la comunicación de estas asociaciones patronales, pero considero que van a conseguir que se vean a sus asociados/as como monstruos, per se, independientemente de que después realicen más o menos prácticas no aceptables, no legales, y/o no morales. No voy a entrar en todas las medidas demandadas, porque considero que ver a una persona, un/a potencial candidato/a a trabajar a tu lado (abajo, en el despacho de al lado, en otro departamento) y tratarlo/a como si fuera un desecho humano desde el principio te garantiza que, primero no quiera entrar en tu empresa (con la crisis y la desesperación sí), y si entran que trabajen sin ganas. Muchas veces nos sorprendemos con la atención que nos brindan en tiendas de ropa, o comercios, o compañías telefónicas, etc. Pero, no pensamos en qué tipo de contrato o qué tratamiento tiene la persona del otro lado: ¿será que le han ofrecido un contrato por objetivos y no puede bajar de x contratos/prendas vendidas, etc? ¿será que está presionada o si no le echan del trabajo...?
Ojo, no estoy diciendo que todas las empresas sean así, gracias a empresarios/as con conciencia. Y, me imagino que tienen más interiorizados la RSE e incluso otras teorías, tal que la EBC o la economía cooperativa. Las de verdad, digo. Gracias a la obra de Domingo García-Marzá (es la Feria del Libro, ¡hay que aprovechar y hacerse con uno sobre ética empresarial!), se conoce la importancia de la confianza dentro y fuera de la empresa para realizar cambios y mejoras en este mundo que parece tan alejado de la autorrealización personal (incluso de la motivación). Y, entre esas medidas estaría bien disponer dentro de las empresas de una cultura corporativa que fomente el compañerismo y valores positivos, tal que la democracia interna, la horizontalidad (en la medida de lo posible), la igualdad de condiciones laborales, la dignidad y el respeto hacia tus compañeros/as. Pensemos que los/as llamados/as "trabajadores/as" no tienen por qué estar considerados por debajo de tí (hablo con las personas que dicen que somos parásitos, o que no se tiene la formación indicada...), sino que están a tu lado. Con empleados/as descontentos/as, las empresas no funcionan bien. Puede que económicamente, pero no socialmente y tampoco internamente. 
¿Qué hacer ante estos/as mal llamados/as empresarios/as? Especialmente, boicot económico, que es el que duele a este tipo de negocios. En un banco: retirada de dinero y de cuentas; en una tienda de ropa: no comprar directamente; en un supermercado: cambiarse a otro o comprar en el mercado central (por ejemplo); buscar cooperativas (mirar en FEVECTA la lista, por ejemplo), empresas EBC... 
Por supuesto, medidas políticas para evitar que haya una explotación o un desprecio hacia ciertos grupos de personas, y también formación, no sólo por parte de las Administraciones Públicas, sino también de las empresas. 
A los/as buenos/as empresarios/as, los de verdad, no los representados en su mayoría ni por la CEOE ni por otras agrupaciones empresariales, gracias por poner algo de cordura en este mundo loco y deprimente. Y gracias por tener valores, aún. Eso sí, haceros oír de una vez, que parece que sólo haya mala gente por el mundo...

jueves, 6 de marzo de 2014

Soberanía Alimentaria (también en el "desarrollo")

Soberanía alimentaria, ese concepto que suena tan a demandas campesinas del (mal llamado) Tercer Mundo. Pues bien, hace poco estuve en unas jornadas sobre este tema que organizaba la plataforma con el mismo nombre (Sobirania Alimentària País Valencia). Y, mira tú por dónde, es un tema no exclusivo de los
países donde la agricultura sigue siendo el modo de vida de gran parte de la población y/o de los que las reivindicaciones campesinas están unidas a las demandas de mejoras de vida, de derechos, etc.
Pero, primero, ¿qué es la soberanía alimentaria? Este concepto significa que un país consiga ser auto-suficiente en su consumo de alimentos, sin interferencias de terceros Estados. La soberanía está unida también con las semillas y variedades locales, muchas veces relacionadas tanto con la subsistencia de la población como de la idiosincracia del país. En Estados donde la alimentación no está del todo garantizada, o donde las multinacionales disponen de la gran mayoría de la tierra, la soberanía alimentaria es central. Y esto también porque estas empresas olvidan, también, las variedades a partir de las que se han (nos hemos) alimentado desde hace siglos. 
En los países "en desarrollo" (si se puede decir desarrollo a la situación actual), la soberanía alimentaria se centra en garantizar buenas condiciones a los/as productores/as de los alimentos, junto con la sostenibilidad de la tierra como centro, así como la recuperación de las semillas locales. Recordemos que hace poco se aprobó una norma a nivel europeo que permitía a las multinacionales (o a una empresa cualquiera) patentar las variedades vegetales. Me temo que no hubo mucha reacción a esta norma, excepto algunas personas más preocupadas por el tema, como organizaciones de semillas, ecologistas, etc. 
Creo que no somos conscientes de lo que puede provocar esta política: estamos dejando que se lleven el beneficio y que patenten unos/as las variedades que hemos producido entre todos/as durante milenios. Es más, en muchos casos pasará que estarán "promocionadas" las variedades más comerciales (como en la actualidad, vamos), pero las tradicionales no. Pero, lo que es peor, ningún productor podrá producir las suyas propias, continuar con productos que sean más cercanos a sus necesidades, sin tener que pasar por una empresa. En definitiva, pasarse más de dos milenios tratando con la agricultura y sus variedades para que después llegue al final del proceso alguien con intereses económicos y se lleve el "mérito" (y el beneficio, claro). 
Es por ello que también hago extensible la soberanía alimentaria a los países desarrollados. En uno de los programas de tertulias, vi que un comentario de los que participaban era que España se tenía que hacer mirar lo que le pasa teniendo en cuenta el peso de la agricultura en la economía nacional. Yo a este
comentario sólo puedo decir que gracias que tenemos una agricultura y un campo al que volver cuando el resto de sectores fallan, porque sino, estaríamos incluso peor de lo que estamos. Además, la agricultura, ganadería y demás sector primario, si se produce bien (sin químicos, o con el mínimo posible, respetando ciertos ritmos naturales de recuperación de nutrientes, etc), puede ayudar a mantener tanto el paisaje mediterráneo como la naturaleza de zonas como las dehesas extremeñas protegidas. Dejemos de hablar del sector primario como el centro de todo lo antiguo y atrasado del país y démosle la importancia que se merece. La soberanía alimentaria está de actualidad, como lo es la agricultura.