viernes, 26 de noviembre de 2010

La fábula de los burros


Me dio mucha gracia cuando me lo comentaron, en la clase de Introducción al Derecho de las relaciones laborales. Este cuento vino a partir de la explicación de la reducción de derechos laborales con el tema de la crisis. El profesor nos comentó que se decía mucho por los círculos de los funcionarios:

"Llegó a un pueblo un señor que quería burros. Los tres primeros los compró a 100 €. Al día siguiente volvió y compró otros burros por 200. Al día siguiente vino y dijo que le gustaban mucho y compró otros tantos a 300€. Con esto, los que le habían vendido los burros al principio emezaban a estar cabreados.
Pero, al siguiente día, llegó y dijo que compraba los burros a 600€. Todos salieron corriendo a buscar burros para vendérselo al señor de traje. Con esto, se habían terminado los burros en el pueblo, y fueron a otros pueblos y los compraron a 400, y así ganaban 200.
Muchos de los vendedores, viendo la rentabilidad de la actividad, se endeudaron al intentar comprar el máximo de burros posible, con lo que pidieron dinero, préstamos, hipotecaron su casa... Pero, al llegar al pueblo se dieron cuenta de que el comprador había desaparecido. Con esto, se quedaron sin dinero, endeudados a más no poder y con cientos de burros, que no necesitaban.
La población, en pánico se fue directamente al ayuntamiento, así como los Bancos, que veían cómo la gente no pagaba sus deudas.
Lo que ninguno de ellos sabía es que el señor de traje, con los mismos burros que había comprado, al día siguiente los vendía, con lo que se quedó él con todo el beneficio de esas transacciones.
Volvamos al pueblo: la gente acudió al ayuntamiento en masa y ¿qué hizo esta institución? Le bajó el sueldo a los funcionarios para poder pagar las deudas de los vecinos"

Es una buena forma de decir cómo unos ganan siempre y otros pagan por lo que ellos no a¡han cometido...

2 comentarios:

  1. Hola Laura:
    A mi también me hace gracia esta situación. Y esta muy bien que lo enseñen en una clase de Derecho Laboral.
    Pero eso no debería sorprender a una "politóloga" en ciernes. Ya que en eso se basa la política.
    En engañar a los incautos que, por desgracia, somos la mayoría.
    Todo se basa en el sistema que nos han impuesto, en el sistema de "los mercados". En ese sistema en el que prima la "oferta y la demanda".
    ¿Pero que ocurre cuando la demanda es ficticia", que ocurre cuando ese fulano del traje, ese que ha sembrado la sensación de demanda de burros desaparece.
    Pues ocurre lo que nos ha ocurrido en este pais. Que una persona, por pensar que tenía una vivienda (burro), se creia mas rico porque su valor aumentaba, y todo porque lo decía un tio con traje.
    Así resulta que un monton de peña se halla endeudada hasta las cejas por pensar que era mas rica por tener una vivienda (burro), y con el valor que le ofrecía esa vivienda iba ampliando su hipoteca para permitirse ir al Caribe, comprarse un coche, etc. Y ahora resulta que esos viajes y esos coches los tendrá que pagar durante los proximo 30 años.
    Y entonces viene la gran pregunta... ¿que hará cuando tenga necesidad de verdad de comprarse un coche al cabo de 10 años?.
    No necesito clases para explicarte esto. Porque esto solo le puede pasar a un pueblo imbecil e inculto como el nuestro.
    Si de verdad eres una futura politóloga, solo falta que aportes a esta profesión un poco de dignidad, un poco de coherencia.
    En ese momento tendrás mi total admiración y reconocimiento.
    Pero no lo tienes fácil, porque vivimos en una generación que es capaz de comprar unas cosechas de cereales para la demanda (política) de biocombustibles, a costa de que una población (real) pase hambre. Vivimos en una generación en la que el éxito se considera un valor, pero que, tal como esta montado el tema, tu éxito significa el fracaso de otro.
    Vivimos una generación frívola, autocomplaciente y destructiva.
    Nos estamos cargando todos los valores que tenemos, estamos hipotecando nuestro futuro por unos "burros" que no podremos comernos, ni nos darán calor, ni luz.
    Sinceramente, Laura, pienso que estamos acabados.
    Mi única esperanza reside en que una nueva generación, como la tuya, sea capaz de enderezar esto.
    En caso contrario, en caso de que esa nueva generación se subordine a lo actual, a los mandatos del "mercado", a lo que hay... no tendremos remedio.
    Confio en tí Laura. Si de verdad eres una futura "politóloga"..., por favor, no me defraudes.
    Un abrazo. Carlos.

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  2. Muchísimas gracias por tu comentario y por haber leído el artículo.
    En realidad, es lo que pretendo: cambiar aunque sea un poco el mundo. Porque, aunque parezca que no hacemos nada, granito a granito se hace un desierto.
    Yo y muchos de mis compañeros intentamos cambiar la concepción que tiene todo el mundo de los políticos, pero especialmente de los politólogos, que somos desconocidos.
    Tengo la obligación de hacer algo por la sociedad que me está pagando la carrera. Es lo mínimo que puedo hacer. ;)
    No te preocupes, haré lo posible por cambiar lo que pueda (y lo que no también). Que no se diga que no lo he intentado con todas mis fuerzas. Gracias por confiar en mi, de verdad.

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