Viendo los telediarios, donde se ven grandes masacres, matanzas entre vecinos, maltratos de diversos tipo... me sorprendió ver cómo unos mineros chilenos, encerrados bajo tierra desde hacía ya 17 días continuaban con vida, y tenían hasta organización, estaban animados.
Me sorprende que no estuvieran inconscientes, o incluso desesperados, dado el porcentaje de humedad del túnel en el que están metidos (y seguirán hasta Navidad, más o menos), esto es un 90%, el relativo poco espacio de que disponen (¡qué claustrofobia!), y los problemas que, al menos yo creía que iba a haber, se darían con la convivencia de personas con poco espacio.
Muchos pensarán que están acostumbrados a estar dentro de la tierra, es su trabajo. Pero, no creo que a nadie le guste quedar encerrado en su lugar de trabajo, aunque fuese un jardín del Edén.
Otro aspecto que me llamó la atención fue que, y esto me parece casi lo más sorprendente de todo, siguieran coreando el himno chileno, y dando gritos de apoyo a su país. No sé las condiciones de trabajo de los mineros chilenos, ni si el derrumbamiento se produjo por culpa de algún fallo en la seguridad del túnel de excavación, pero lo normal sería que pidieran que los sacaran de ahí lo más pronto posible... no sé.
Me alegro de sorprenderme aún de los seres humanos, en serio. Aunque parezca mentira, los mismos seres que se matan entre ellos ("por un puñao de tierra", como decía Violeta Parra) son capaces de mantener la calma y pensar en todos sus compatriotas, en su país, (en sus compadres, po'weón) por encima de las grandes dificultades.
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