lunes, 15 de abril de 2013

Los escraches y participación política no convencional

Escraches. Esa palabra que muchos no sabíamos ni que existía. Sin embargo, se ha puesto de moda, llegando a portadas de periódicos y a la opinión pública. Buscando en el diccionario de la RAE, aparece "Escrachar (Argentina y Uruguay): 1. romper, destruir, aplastar". Muchas personas y periodistas se han centrado en la parte violenta (véase aplastar, destruir), otros en la inconveniencia de realizarlo. Pero, ¿las personas que hacen los escraches son unos "nazis", "tienen relación con ETA", etc. o estamos ante unos "demócratas insatisfechos" (H. Pitkin) que hacen uso de una participación política no convencional?

- ¿Qué es la participación política no convencional?
Pues bien, la participación política se puede dividir en convencional o no convencional. La primera es, como su nombre indica, la que se centra en los cauces institucionales. Esto es: afiliarse a un partido político, asociación cívica, acudir a manifestaciones, realizar una huelga, ponerse en contacto con los representantes, acudir a un mitin, votar (sí, es una participación política, aunque muchos lo consideren secundario). A menudo se suele relacionar esto con un perfil "político" (de participación, no de actividad profesional) bajo o medio, dependiendo de la cantidad de acciones que se realice. 
Por otro lado, tenemos el centro de este artículo. La participación política no convencional (o comportamiento no convencional) son todos los métodos, actuaciones, mecanismos, etc. que no están dentro de los canales establecidos. Eso no quiere decir que sean ilegales, o amorales, simplemente que no están incorporadas en la lista de actividades políticas "básicas". Entre ellos, están el boicot a un producto, las sentadas en vías de comunicación, la participación virtual, el "guerrilla marketing" (hablaré de ello en otro momento), el intentar evitar los deshaucios... y, por supuesto, los escraches. 

- Escraches: ¿por qué ahora? 
Desde este blog he estado hablando desde su inicio de la desafección política de los españoles, de la muerte de la Política, de la crisis de la Justicia y de las instituciones, todos temas muy esperanzadores. En este contexto surgen los escraches. Sabiendo que en multitudinarias manifestaciones no se consigue modificar o influir en la toma de decisiones nacional o autonómica, y que las huelgas no tienen efecto, porque hay muchas personas que tienen miedo a perder el trabajo, se ha considerado que éste era otro tipo de "presión" o de visualización de los problemas de la ciudadanía. 
Grupos de personas, implicadas en una asociación o no, acuden al domicilio de un/a político/a y se dedican a proclamar lemas, gritar a las personalidades y familiares (normalmente solo se reúnen en el portal, por lo que yo sé) y a llenar los portales de sus mensajes en pegatinas: "Sí se puede", en alusión a la ILP en el Congreso sobre los deshaucios. Esta actitud ha sido interpretada, como he escrito antes, como un ataque directo a la democracia. Ya se dijo en su momento cuando se acudió en masa al domicilio de la Delegada del Gobierno, quejándose sobre la actuación de la policía en una manifestación anterior. También se ha de decir que ese primer acto fue más bien un "ataque" (o respuesta a un ataque, también puede ser) que un acto de participación política como tal. Ahora, y siempre según lo que he leído (no estoy en el terreno como querría), las concentraciones se realizan en los portales, se grita, se concentran durante un tiempo considerable, pero no ha habido agresiones. Sí insultos. 

Algunos dirán que son acciones cercanas al terrorismo o anti-democráticas, por lo menos. Otros, entre los que me incluyo, piensan que ante la no respuesta de los/as políticos/as o la respuesta no acertada ante todos los problemas de la gente de a pie ha provocado que estos busquen otros medios de hacerse oír. 

- Escraches y su legitimidad: críticas varias y necesidad o no
Los contra este nuevo sistema de demanda social afirman que es un ataque directo al principio de representación política. Que se está ejerciendo una coacción, además directa, a los que son nuestros representantes, pudiendo modificar su actuación. En parte, tienen razón. Sí, se pretende hacer cambiar de posición a unos/as políticos/as que no los han escuchado antes, sobre un asunto de interés general. Muchas veces, hemos asistido a coacciones o compras de voluntades de representantes públicos sin que por ello se hayan escandalizado de la misma manera. Independientemente de eso, he de decir que, con tal de que no se llegue a una agresión física o algo por el estilo, es una buena manera de soltar la frustración que todos sentimos. Por supuesto, no es del gusto de todos, ni puede ser visto con buenos ojos por los representantes políticos, que se ven interpelados por unos ciudadanos/as que no están para nada contentos con su gestión, especialmente en tiempos de crisis. Pero, sinceramente, se está empezando a hablar de cómo puede derivar esta frustración, sino es gracias a la práctica no convencional. De la desilusión a la rebelión hay un paso. 

Otras personas dicen que realizando esto lo que está pasando es que se está deslegitiminando su causa, que está en marcha en el Parlamento (aunque no tiene muchas esperanzas de seguir la tramitación). Están de acuerdo con el mensaje, pero no con el método de hacerlo pasar. Pues bien, no sabría decir si esto tiene que ver con mi amor a Maquiavelo, pero el mensaje pasa, y ha llegado a todas partes. ¿Será positivo para el "movimiento" que se relacione con los escraches? Bueno, sí y no, como siempre. Siempre habrá alguien que haga mala prensa de una acción que, en principio, no está haciendo más que soltar la depresión y el malestar de parte de la ciudadanía (cada vez más mayoritaria), que además no pretende (estoy segura de ello) desprestigiar la democracia y pasar por encima del principio de representación, sino justamente recordar en qué consiste la representación política. 

- ¿La participación política no convencional como salida?
Pues bien, teniendo en cuenta todo lo que he defendido hasta ahora, podemos decir que los escraches son un método bastante o demasiado directo si se quiere de participación política. Teniendo en cuenta los niveles de participación política de España, no está mal que haya movimiento (es normal que lo haya, sino sí que tendríamos que preocuparnos en serio). Y está mucho mejor que si nos diera por asaltar el poder o hacer protestas violentas como en Grecia. Recordemos que durante la historia, hemos sido más de golpes de Estado que de participación convencional. 

Por supuesto, no estoy diciendo que sea la única manera de implicarse. Y, también he de decir que no hay que demonizar a alguien que está siendo valiente y luchando por algo justo, tanto para él como para muchas personas, que no se movilizan, pero que lo sienten por igual. Ante la imposibilidad o el desagrado hacia lo institucional, se buscan otros medios para llegar al fin. Estas personas son más comprometidas políticamente que los que los critican. Como había introducido, son los ciudadanos críticos, o demócratas insatisfechos, concepto de Hannah Pitkin (para hablar de aquellas personas que eran políticamente comprometidos, que participaban gracias a las formas no convencionales, y que se movilizan para mejorar la democracia, no para minarla) los que harán que el contexto cambie. 
Y, esto después de ser criticados por los inactivos o los pasivos... O por los que temen lo que pueda surgir de ahí, tanto positivo como negativo.    

viernes, 29 de marzo de 2013

A la búsqueda de la Política






Está perdida. O mejor dicho, está en busca y captura. La política, la de verdad, está escondida, o encerrada  por los/as políticos/as y por el poder. No sabría decir qué poder exactamente, si el financiero/ económico, el social, el político y /o el de cada uno de nosotros, ciudadanos/as. 
Como ya dije hace tiempo, en uno de los primeros artículos de este blog (del que llevo ¡97 artículos!) la política es (definición académica donde la haya) el proceso de toma de decisiones en entornos plurales y para la aplicación de la misma podrá ser utilizada una fuerza considerada legítima. Pues bien, muchos autores añaden que la política es poder (muy al estilo Maquiavelo), otros que la política es diálogo, otros más en que es la gestión de los objetivos y políticas comunes. Pues, bien, ¿dónde está ella? ¿Qué ha  pasado con la que tendría que ser el centro de todos los sistemas democráticos? Pues bien, está en peligro. Olvidada, escondida, ahogada podríamos decir. 
Todos se quejan de ella, o más bien de sus "seguidores" los/as políticos/as. "Todos son iguales". Cada vez que decimos esto, sabemos que estamos tirando encima suyo más tierra. Además, durante mucho tiempo hemos dejado (mayoritariamente por no hacer nada al respecto durante los años de la Transición y también durante los años de bonanza) que la política perdiera (en gran parte) esa energía y legitimidad inicial, cosa que ha ayudado a que en la actualidad no tengo suficiente arraigo y/o fuerza en el sistema. Por otro lado están los/as propios/as políticos/as, muchos de ellos/as más centrados en sacar provecho de su posición que en gestionar los bines comunes, o también generar las suficientes condiciones de diálogo y comunicación, tanto con los otros partidos como, sobretodo, con los/as ciudadanos/as. Parece que lo hagan a propósito, lo de buscar una mala prensa... Más adelante, y sobre todo ello, tenemos a la finanza, a los grupos de poder económico que influyen sobre las personas que forman parte de la política y del sistema. Para estos, no es positivo tener un buen espacio compartido de diálogo público, donde se escuchen las prioridades de los que pagan en gran parte el funcionamiento del Estado (recordemos que muchos d estos grupos no pagan impuestos, o pagan muy poco gracias a SICAVS y demás derivados y facturas en b). Es mucho mejor tener a clientes, o a subordinados que a ciudadanos delante, para estar a salvo de las acusaciones (justas) hacia ellos.  
Y, bien, hasta ahora solo he dicho lo mismo que escuchamos a todas horas de parte de muchas asociaciones y grupos ciudadanos. ¿Cómo se saca a la política de su tumba? Y, lo que es más importante, ¿cómo se saca a la luz además de manera relativamente íntegra? La respuesta es rápida, por la cultura política, esto es, por el conjunto de actitudes, prácticas y opiniones de los/as ciudadanos/as hacia la Política. Tal y como están las cosas en la actualidad, podríamos decir que no es problema de la base, sino más bien de la cúpula del sistema, que es la que mejor conoce los puntos débiles, para sacar partido de él. 


Justamente por ello, también se necesita un mejor conocimiento del sistema por parte de la base (de todos los ciudadanos). Al mismo tiempo, la partida en educación está siendo reducida, justificado por las obligaciones de déficit por parte de Europa, con lo que no todo el mundo tiene a su disposición todos los elementos para "defenderse", o al menos no de manera "oficial". Sin embargo, cada vez más asociaciones u organizaciones, recogiendo esta necesidad, incorporan ideas sobre el sistema electoral y sus efectos (el 15M con las elecciones), entre otras cosas. Gracias a esto, una parte está medio cubierta. Pero, claro, no todo el mundo escucha o cree en estas organizaciones. Con la educación, y a largo plazo (no hay que ser tampoco demasiado optimista), muchas cosas tendrían que cambiar. O, al menos, es eso lo que dicen en los libros. 

Como ya dije en uno de mis primeros artículos sobre la cultura política española, estamos mal acostumbrados, más bien cómodos en nuestra situación de pedir derechos sin querer tener obligaciones. Por supuesto, con la crisis nos estamos dando cuenta de muchas cosas que hasta ahora no reconocíamos, esto es: la importancia de lo público como garante de la igualdad y del Estado social (o incluso del Estado sin más), que haya una comunicación directa con el Parlamento y que se puedan hacer llegar a él proposiciones de ley (recordemos la de la dación en pago, un récord en firmas), que haya posibilidad de penalizar a un/a político/a por una mala gestión (en esto queda mucho camino por delante), disponer de los recursos y  de los medios suficientes para garantizar tanto la igualdad como el mínimo de subsistencia... Pero, todo esto surgió de muchos momentos de reivindicaciones y también de movimientos del poder para acomodarse a las nuevas situaciones. El Estado del Bienestar se desarrolló para calmar a una población que podía ver los regímenes comunistas como garantes de la igualdad y de la seguridad social. Igualmente, la gran mayoría de cambios surgieron de luchas, de reivindaciones, de ciudadanos/as. Como en la actualidad. 
Por supuesto, muchos/as leeréis esto y diréis: "Educación política, muy bien... Pero, hagamos lo que hagamos no nos escuchan. Por de pronto, nos toman por terroristas o como niños". Tenéis razón en esto, pero son las reivindaciones intensas o largas en el tiempo las que consiguen cambiar algo en el futuro. Y, claro, ante todos estas barreras que el sistema político impone para defenderse (es un poder, tiende hacia el status quo), han surgido las nuevas formas de participación política, de las que creo que ya he hablado anteriormente. Tomar plazas, hacer circular peticiones de cambio de políticas públicas, desobediencia civil (Stop deshaucios es un ejemplo: intentan no dejar que las autoridades hagan efectivas las órdenes de deshaucios), boicots comerciales (por ejemplo, a Mercadona por haber estado implicada (supuestamente) en los tráficos de influencias en el Partido Popular (conocido como "comprar influencias")), sentadas, boicoteos de páginas web (hablamos de Anonymous), no pagar ciertas tasas (en Cataluña, para empezar)... 
¿Qué es lo positivo de todo esto? No quiero quedarme con lo negativo, porque estaríamos todos llorando a todas horas. Además, siempre hay algo positivo. Pues bien, que hay mucha gente que antes era apática o pasiva políticamente, que ahora ha pasado al equipo de los gladiadores políticos o, al menos, al de los activos políticamente. Sí, sigue siendo en formas políticas "alternativas" o no oficiales. Pero, como el título de mi blog, política somos todos, en cada una de las acciones que hacemos en relación con cualquier parte del Estado. 
Poco a poco se está mejorando nuestra actitud ante el poder (no podremos estar encima, pero al menos sí al lado), y nuestra reivindicación hacia lo que tendría que ser la Política, la Idea platónica, el objetivo de toda sociedad que se precie. Me gustaría quedarme con una de las frases del 15M, muy reveladoras: "Hemos sido los hijos de la comodidad, pero no seremos los padres del conformismo". Eso ya es un cambio en la cultura política, solo se necesita que se continúe. Las crisis no tienen nada positivo. Nada salvo que nos damos cuenta de lo que importa y después somos más sensibles hacia ellas. No dejemos que la Política muera. Nos va mucho en ello.  

sábado, 16 de marzo de 2013

Nuevo papa: ¿cambios?

Casi todas las televisiones se hacían eco de la noticia: Benedicto XVI dimitía (las malas lenguas decían que por todos los escándalos del Banco Vaticano y los casos de pederastia) siendo el primero que lo hacía. Y, después de largas discusiones, llegó Francisco I, que no estaba en ninguna de las porras de posibles candidatos, dejando a muchas personas que tienen una visión del poder amplia (véase yo) un poco decepcionados. 
Pero, ¿hasta qué punto es algo novedoso? El primer punto, la novedad: no ha salido desde los "esperados", aunque muchos dicen que es la costumbre. ¿Sabemos que no es un movimiento pensado con anterioridad? La verdad, no, pero esto no es lo más importante. En lo que la prensa se centró fue en sus características: argentino, jesuita, cercano a los pobres. Personalmente, me sorprendí. "Cercano a las ideas de la teoría de la liberación": yo subí una ceja. Esta corriente está bastante escondida y poco promovida (por no decir que es minoritaria y despreciada) por la cúpula de la Iglesia. Es argentino, del Sur, siendo un cambio con respecto a todos los Papas contemporáneos (creo que incluso de todos los Papas), de los países "pobres". Jesuita, cosa que confirma estas ideas. lo de cercano a los pobres lo vimos después, con las manifestaciones a su favor en varias de las capitales de Latino-américa y especialmente de Argentina. 
Su entrada en escena: seria, sin alegría, como si le hubieran impuesto el cargo, sin elegirlo. un simple "¡Hola!". Eso sí, una broma, al estilo argentino que fue recogido con grandes aplausos por la multitud. Después de la primera impresión, llegaron las malas noticias: él tampoco se escapaba de pasado oscuro: no condenó la Dictadura argentina. Bueno, la Iglesia (más bien su cúpula) siempre (mayoritariamente, excepto muy pocas excepciones que merecen todo el respeto y admiración) está cercana a este tipo de sistemas políticos, no era una novedad (al menos no para mí). Y, más aún, acusó de estar cercanos a la guerrilla a dos sacerdotes, estos sí de la Teoría de la Liberación, por vivir en barrios populares. Esto, claro, no es oficial y no se puede confirmar, con lo que no lo utilizaré como arma. Finalmente, están  las declaraciones sobre la homosexualidad y sobre las mujeres que se le atribuyen, demoledoras (las mujeres solo sirven para estar en casa y criar niños). 
Bien, con todo esto, ¿qué podemos decir? Que sí, que tiene un aspecto novedoso, parece distinto y solo por la corriente en la que está, tendría que aportar algo nuevo. Eso sí, tiene por delante una gran carga de trabajo: solucionar (u ocultar que es más común) los problemas del Banco Vaticano, con inversiones peligrosas y mal administrado; modernizar (o no) la Iglesia en materia de reproducción y contracepción; y realizar acciones intensas en el campo de la pederastia. Por no hablar del reducido número de nuevos sacerdotes, y el poco rol que tiene la Iglesia (digo, el Vaticano, no las asociaciones que dependen de ella, como Cáritas que se financian casi solos) en los temas de la pobreza y la crisis. Por no hablar de la situación de la mujer en los órganos de poder de la Iglesia, nula. 
El hecho más remarcable de su antecesor fue que se abrió una cuenta de Twitter. El resto de temas fueron tocados, pero no con mucho tacto, podríamos decir. También he de indicar que realizar cambios estructurales debe ser muy complicado, porque dentro de la Iglesia domina el sector continuista (medieval) y no el más innovador o más cercano a la realidad social. Es un poder, además, no democrático en el sentido amplio (ni siquiera censitario), con luchas de poder, intereses económicos y mantenimiento del status quo. Estoy convencida que se han dado cuenta de la delicada situación en la que están, con una pérdida de legitimidad en los países desarrollados, una mínima participación en las liturgias (véase misas), una reducción de sacerdotes, situación económica deficitaria de ciertos monasterios que les obliga a irse de muchos pueblos del interior, deslegitimación por culpa de no modernizarse (aunque sea un mínimo) y por no pagar impuestos o utilizar leyes a su favor (en España en muchos pueblos), no excomulgar a todos los casos de pedofília, etc. Pero, todo esto se compensa con la subida en países del Sur, como Argentina. Los próximos años girarán alrededor de Latino-américa: el mundial, las olimpiadas, el crecimiento económico, ahora el Papa. 
Finalmente, desearle mucha suerte al nuevo Papa y mucha fuerza de voluntad para cambiar las cosas. En tiempos de crisis, se necesita de instituciones en las que apoyarse. En la lucha Estado- Iglesia, yo soy más cercana al primero (influencia de Maquiavelo), pero puedo entender que mucha gente lo necesite. Por ello, no decepciones a tus fieles (el resto estamos curados de espanto a estas alturas) y a tus potenciales fieles (aplicación de la racionalidad económica, me vuelvo peligrosa), especialmente a los que más necesitan ese apoyo. Por la parte de los no fieles, siempre encontraremos algún punto negativo (es lo que tiene el escepticismo), pero al menos no lo tendremos tan fácil. Con vuestro poder (también económico) las cosas podrían ir mucho mejor. No dejéis que el Vaticano sea la copia en escondido del poder de los Borgia (o incluso peor).  

lunes, 4 de febrero de 2013

Ética y responsabilidad política, en principio

Un mes. Sólo un mes ha pasado desde mi anterior artículo en este blog. Puede que haya cambiado de opinión sobre la nueva situación, que empieza a ser por lo menos inquietante. Pero, no estoy segura del todo de si estaría bien un cambio, tanto en los partidos políticos como en la Constitución (en el sistema), al estilo islandés, para dar ánimos a la ciudadanía (o al menos para calmarnos), o si un cambio en la Constitución sería contraproducente antes de realizar un cambio (puede que incluso una revolución) en partidos políticos, financiación y sistema político en general.
Como todos sabréis ya, está el tema de la (supuesta (utilizo este término casi por obligación "legal" no porque lo dude)) contabilidad fantasma del partido en el Gobierno, que ha repartido dinero en sobres (con la consecuente serie de bromas sobre el tema), favoreciendo a ciertas empresas (las que daban los sobres) en los concursos de infraestructuras públicos. Estos, por supuesto, se tendrían que hacer vía un concurso donde varias empresas presentan a la administración sus planes para hacer x concesión. En principio, la que cumple con las mejores condiciones (varios criterios, como la sostenibilidad, la cantidad de personas contratadas, el tiempo previsto, pero centrándose en el presupuesto), realiza la obra, para la mejor consecución del bien común y para el menor coste y/o mayor beneficio social posible. Esto, en principio.
Pues bien, no se centran tanto en el bien común las personas que se han dejado comprar por empresas varias, a cambio de contratos públicos, cambios en la legislación laboral (entre otras), favoritismos y vete a saber cuántos más hechos delictivos. El hecho es que, 1) Los/as ciudadanos/as eligen a sus representantes, creyendo (o más bien esperando) que van a seguir un interés más o menos común con sus votantes, o al menos cerca de lo que se podría llamar interés colectivo; 2) Los/as políticos/as, en vez de centrarse en estos temas, y en intentar explicar bien lo que se está haciendo a sus votantes, se dedican a vender su voluntad (y de paso la de todos) y favorecer a firmas privadas. Esto es, se convierten en unos gestores privados en puestos públicos, que siguen intereses privados, pero cobrando al mismo tiempo del Estado un sueldo público; 3) Los/as ciudadanos/as continúan con su vida, confiando en que todo está bien gestionado (excepto todos los casos que ya sabemos, además de los servicios públicos que están abandonados), hasta que se dan cuenta de que hay contabilidad doble (por ser delicados con el tema). Bien, ¿qué pasa entonces? Desinterés en la política, o más bien descontento y/o desencanto con la política; manifestaciones en las calles contra la corrupción; reducción del porcentaje de voto de los dos principales partidos y subida de los minoritarios; enfado por tener que pagar unos impuestos que no van hacia servicios públicos, sino a beneficiar a empresas privadas; deslegitimación del sistema político en general (desde los partidos, pasando por las Cámaras de Representación, por la Justicia que tendría que encargarse de estos temas, contra Hacienda, por no haberse dado cuenta antes...). En definitiva, todo el sistema se viene abajo. 

Para luchar contra este tipo de hechos se creó en un origen los salarios de los/as representantes. Pero, para algunos no ha sido suficiente, aunque las sumas sean de lo más "dignas" para muchísimas familias (que no solo para personas individuales), por no hablar de los excesos y de las sumas de varios salarios públicos. Y, entonces, ¿a qué se debe que se "vendieran" a firmas privadas, si ya tenían suficiencia económica? Pues, simplemente porque les falta interés en trabajar para los demás. Porque no se busca el interés público cuando has estado estudiando, trabajando y relacionándote en medios privados. Y, aún así, porque no has desarrollado un verdadero interés en el bien común. En definitiva, porque estás en política para ganar dinero, no para representar y solucionar problemas; para beneficiar a empresas privadas, y no para ayudar en lo posible a los que sí que pagan (la mitad, al menos) de tu salario. 
¿Qué hacer ante esta situación? Pues bien, protestar, por supuesto. Presionar para que la Justicia funcione, aunque sea inconstitucional (hay medio y medios). Pedir que haya una ley contra la corrupción que sea fuerte. Para ello, hay que contar con el Parlamento, con una mayoría de diputados/as del partido cuestionado, con lo que no habrá una ley por ese aspecto, a no ser que cambie la situación mucho en este partido, o a no ser que se sientan obligados a hacerlo por algún hecho externo. Por supuesto, si fueran relativamente conscientes de la situación, se disolvería el Parlamento, dimitirían los/as tocados/as por los sobres (aunque fuera temporalmente, y por dejar cierta buena imagen del partido, aunque fuera de regeneración interna). Habría otras elecciones, con el resultado medianamente claro, aunque con un Parlamento fragmentado, que no podría crear una nueva Constitución, o sí. Aunque me temo que no sería la prioridad. Igualmente, sería cuestión de tiempo que el Partido Popular se regenerara (máximo dos elecciones), solo ante el papel o de verdad. Tengamos en cuenta que este partido es prácticamente el único de posiciones de (centro-) derecha, con lo que tiene su electorado afín que no dejará de votarlo, porque no ven otra opción. 
En definitiva, todo dependerá de la cantidad de enfado que haya en la calle, la cantidad de quejas a la defensora del pueblo (podría intentarse por esta vía también, aunque de todos sea sabido la tendencia de la actual), las posibles denuncias particulares que se unan al juicio, de los/as propios/as votantes o simpatizantes del PP y su movilización contra las ovejas negras, una acusación en tribunales europeos por corrupción (pero no estoy segura d hasta qué punto esto se puede hacer), el poder que se pueda llegar a unir frente a un poder político que ha fallado en su cometido, que es representarnos. Si fueran medianamente íntegros, devolverían aunque fuera el dinero, muy necesario hoy en día, y dimitirían (ya que no habrá problemas más tarde en la contratación en la empresa privada). 
De ahí la necesidad de regeneración. Porque estoy convencida, en principio, de que hay gente que sí que se interesa en el bien colectivo, en la comunidad, en la política de verdad. Las siglas seguirían con mala prensa, pero el contenido cambiaría mucho. 

sábado, 12 de enero de 2013

Sueldos de representantes vs sueldos de políticos

La semana pasada (creo que más bien hace dos) en la comunidad de Castilla La Mancha se redujo la aportación económica de los representantes autonómicos. Siendo una medida, por lo menos, deseada por una ciudadanía cansada de políticas que se centran sobre unas clases más que otras, o al menos no criticada como otras muchas, se puso en marcha desde el Gobierno central, a su vez. 
Pero, ¿hasta qué punto esta medida es acertada? Empezaré por "repasar" el por qué de los sueldos, aportaciones, extras por formar parte de una comisión, etc. Durante la Transición, para garantizar la independencia de los políticos, se tomaron una serie de medidas, entre ellas el fuero especial (el hecho de que los miembros de un órgano de representación sea juzgado por un Tribunal especializado en los temas "políticos"), y la remuneración por la actividad (entre otras). La remuneración buscaba su independencia, ya que, de esta manera se podían centrar más o exclusivamente en la actividad política, no buscando financiación por otras fuentes (venta de su voto personal, ser remunerado por influenciar el debate o la votación sobre un tema que tenga que ver con intereses corporativistas, el ser "contratado" por una empresa o un lobby para representarlos a ellos y no a los ciudadanos...). A la remuneración básica, se le tenían que unir los "extras" por formar parte de una comisión (cosa que requiere un esfuerzo mayor), por no estar en Madrid y por tenerse que desplazar (evitando así que los representantes de las regiones de la periferia quedasen sin medios para acudir), por alojamiento (a aquellos miembros (pensado por los grupos minoritarios) que tienen que acudir a los plenos, así como a comisiones  que se celebran en diferentes días de la semana)... 
En ese momento, la mayoría de los representantes eran vocacionales, o venían de medios rurales o tenían menos posibilidades de dedicarse a la política por simple vocación, sin tener problemas económicos. De ahí la importancia del pago del salario y de los "extras". He de decir que no eran considerados unos "privilegios", sino simplemente una ayuda o un fondo de independencia de la política. 
Que en la actualidad esto no se consiga de la misma manera, o se utilice unas ayudas más que otras o se utilicen sin necesidad (por ejemplo, la famosa dieta por alojamiento del Presidente del Gobierno, que vive en Moncloa; o el desplazamiento de representantes regionales que están viviendo en Madrid), eso es otro tema, y muy negativo. Gracias a este tipo de comportamientos, la población se los toma como unos privilegios, y no como lo que son en realidad. 

Independientemente de cómo funciona en el Parlamento, en los parlamentos regionales, también en los consejos municipales estas realidades se multiplican, especialmente en los grupos minoritarios, que tienen que hacer frente a un porcentaje mayor de tareas que los mayoritarios: además de los plenos, las comisiones permanentes y las especiales, los grupos de trabajo... El hecho de quitar gran parte de este salario y reducir los "extras" reduce la capacidad de acción de estos partidos, reduciendo su "poder". Estamos de acuerdo en que la profesión política tendría que ser voluntaria o, por lo menos, lo más vocacional posible, pero el hecho es que todo el mundo no puede conseguirlo, entre otras cosas por las capacidades económicas. Sé que puede sonar muy poco popular lo que estoy diciendo, pero es cierto que si no se ponen en marcha estas medidas solo tendríamos a representantes de altas capas sociales, y puede que también menos independientes. No digo que no se tenga que modificar para que la suma de todas las remuneraciones fuera mayor que cierta cantidad, que se pusieran porcentajes o coeficientes para conseguir que fuera más proporcional o cercano a la realidad. También es cierto que, si hiciéramos esto, serían los de los partidos mayoritarios quienes estarían en contra, ya que ellos son más representativos y más importantes, según su número de representantes. 
Independientemente de esto, me llama la atención que los que llevaron a cabo esta normativa fueron los que tienen un salario neto o una suma de funciones o cargos más elevada. ¿No sería más normal el intentar legislar sobre el cúmulo de mandatos, no solo de territorios, sino también de cargos dentro de un mismo partido? ¿No estaría mejor controlar que los representantes fueran independientes y, a le vez, cumplieran sus funciones sin pedir más de lo que es necesario? ¿De verdad son necesarias todas las tabletas electrónicas (por no hacer publicidad)? Y, si son necesarias, ¿por qué no hay una especie de cláusula que obligue o penalice a cada político que la pierda a pagarla y, además, una multa por haber faltado a su deber como cargo público? 
Y, para terminar, ¿por qué estamos aceptando que se reduzca el salario a los representantes primarios de la ciudadanía (recordemos que sólo tenemos posibilidad real (o más bien efectiva) de participar en política vía el voto) casualmente en un momento en que el ejecutivo está gobernando vía reglamento (y no por leyes), y cuando la oposición es más necesaria que nunca? No digo que se tenga que dejar el sistema tal y como está, pero las modificaciones tienen que venir por otras partidas, o por otros métodos. Entre otras cosas, para que la división de poderes sea, también, posible. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Aniversario de la Constitución... ¿y modificación?

Hace unos pocos días fue el aniversario de la actual Constitución española (de 1979). La celebración fue empañada por la situación económica, el malestar de los/as ciudadanos/as con los/as políticos, con los recortes, con los casos de injusticias y demás preocupaciones. Y, como en casi todos los aniversarios de la Constitución que recuerdo (tampoco son muchos), se ha pedido una nueva, más democrática, más justa, más social en definitiva. De golpe, todos (o al menos muchos) hemos recordado el pasado de la Constitución, su escritura más cerrada, fruto de las circunstancias de la Transición (con amenazas de golpe de Estado incluidas). Muchas opiniones se resumían en esto: 
Pues bien, el hecho de modificar la Constitución es una buena idea, además de necesaria para solucionar todos los agujeros de ésta e intentar acercarla a un modelo más ideal. Pero, ¿sería bien acogida una reforma de la Constitución en estos meses? ¿En la situación actual los/as ciudadanos/as estarían contentos de reformarla? En muchos casos sí, claro. Pero, el problema es que muchos estarían en contra, "promocionados" por medios de comunicación que insistirían en la necesidad de terminar con la crisis antes que dedicarse a una "cuestión menor" (ya veo los titulares). En una clima como el actual, puede que la Constitución se transformara en algo peor de lo que es en la actualidad. Con esto no quiero decir que no se cambie la Constitución. Es necesaria otra, mejor, que trate el tema territorial, los derechos ciudadanos y ya de paso la corrupción y el blanqueo de capitales (sí, debería estar por Ley, pero mejor en la Constitución, aunque nunca se vaya a plantear). Pero, cabría la posibilidad de que tuviéramos una asamblea constituyente más bien continuista (por no decir conservadora). 
Pensemos en un segundo en los pasos a seguir: primero, disolución de las cortes y nuevas elecciones. De una parte, el actual gobierno no dejará "ir" su mayoría tan fácilmente, ya que esta le permite llevar a cabo sus "reformas". Por otro lado, nuestro otro Gobierno, el europeo (o el de los mercados, más bien) presionaría para que no fuera así. Y,en las nuevas elecciones, ¿qué saldría? O, mejor dicho, ¿qué pesaría más? ¿El descontento por las medidas de ahorro y con la clase política en general? ¿O las ganas de renovar la vida política, cambiarlo todo desde su fundamento (al menos teóricamente)? No sabría decirlo. En España solo hemos tenido una elección de cortes constituyentes y tuvo mucha participación, pero era la primera de la democracia. ¿Se repetiría otra vez esto? Me encantaría pensar que sí. Y, posiblemente pasaría. Pero, con una abstención tan alta como en el resto de elecciones, saldrían unas Cortes constituyentes mayoritarias. 
Después, la escritura de la Constitución. No me imagino que se eligiera un método participativo para la misma, del tipo votar (al menos algunos artículos) por cada uno de los artículos y después continuar con la escritura de la Carta Magna. Por una parte, porque tendría inconvenientes, como que tuvieran mayoría de votos dos artículos contradictorios. Y, después, porque habría problemas de comprehensión de la manera de votar (o no), y para solucionarlo se tendría que dedicar más dinero a la información de los/as votantes. Además, está el tema de la estructura territorial: ¿cuánto tiempo se tardaría en solucionar este tema? ¿Habría voluntad de cambiar el actual sistema para mejorarlo (y no convertirlo en uno centralista o en una copia con parches)? Depende de los resultados, claro. Finalmente, los derechos y libertades, ¿saldrían reforzados o a causa de la crisis se "recortarían" sutilmente? Las Constituciones son fruto de su tiempo, y este sería un problema. 
Bien, ¿cuánto tiempo estaríamos escribiendo el texto constitucional? Bastante (mínimo un año). Y esto no sería negativo (al menos en principio), si después tuviéramos una Constitución digna y completa, sin puntos sombríos, con un consenso grande sobre los puntos fundamentales de la organización del Estado y de los derechos y libertades. Pero, claro, ¿y las presiones exteriores? ¿Y mientras tanto qué pasaría con la deuda, etc.? Personalmente, la perdonaría y haría que el Banco Central Europeo fuera de verdad un Banco Central y no una factoría de reproducción de tiburones financieros. Pero, eso es otro tema. Mientras hubiera una Asamblea constituyente, tendríamos un Gobierno provisional, que, en principio, no debería intervenir ni influenciar al otro poder. Pero, teniendo en cuenta cómo estamos en la actualidad, habría influencias, y muchas. Entre ellas, con la deuda soberana. 
Esto no significa que se tuviera que ceder. Ojalá fuera un poder constituyente con valor, lo suficientemente nuevo e independiente para dejarse influenciar. Pero, ¿en la actualidad tenemos la posibilidad de tener ese poder? Viendo los partidos mayoritarios (excepto muchas excepciones, pero no las suficientes), por ahora no. 
Con todas estas dudas no quiero dejar cerrada la puerta a una reforma, totalmente necesaria, sino a una mejora y una gran reflexión sobre lo que significaría. Además, se necesitarían otros cambios antes o simultáneamente. Por ahora vamos por el buen camino: la ciudadanía está movilizada como nunca (siempre se puede estar más), las asociaciones de reivindicación de derechos tienen una nueva fuerza y legitimidad (hablo de Stop deshacios, por ejemplo), nuevos partidos cogen fuerza, otros se renuevan o pretenden hacerlo. La nueva Constitución llegará (cada vez más gente lo demanda, hay que escucharla solo), espero que sea pronto, eso sí. Pero, sin prisas, sin presiones (uno de los problemas de la actual) y con un papel importante de la ciudadanía. Si no se cumplen estos requisitos, mejor no empezar con una mala modificación. Pero, los requisitos se cumplen gracias a nosotros/as, así que no hay que esperar que se mejoren solos...  

sábado, 15 de septiembre de 2012

Primera quincena en Lyon: diferencias y similitudes

Este año estoy de estudiante Erasmus en Lyon. Con esto quiero avisar: no voy a actualizar mi página demasiado (siguiendo con mi mala habitud), pero esta vez será por una causa mayor. En este artículo quiero compartir mis primeras impresiones, viendo las diferencias que veo y también los puntos en común con Valencia, o en todo caso con España.
En primer lugar, la limpieza. Lyon está a todas horas (excepto las noches de botellón (sí, también lo hay)) limpio. En parte porque la gente en general no tira nada al suelo, y en gran medida porque hay cientos de personas encargadas de la limpieza. Es algo que me ha sorprendido: hay limpieza del suelo del metro, de las cabinas del metro, de las papeleras y asientos de los mismos, de los parques, incluso de las farolas. Sí, tienen más dinero para financiar esta limpieza, ya que se recauda más con los impuestos, también porque el salario mínimo y los salarios en general son más altos que en España. Gracias a toda esta serie de trabajos, hechos normalmente por franceses de origen norte de África (muchas veces se disfraza esto con planes de integración y de ayuda de estos grupos), hay una sensación de limpieza general.
En segundo lugar, los transportes. Cuesta el viaje sencillo (te sirve para hacer enlaces entre metro, tranvía y bus durante una hora) 1'60, con reducción del bono de 10 (a 14 euros) y también para los estudiantes (los 10 viajes a 12). El metro es rápido y silencioso y, como no, limpio. Muchos de los metros están sin conductor, van solos, con energía eléctrica. Junto con el servicio de limpieza, el metro cuenta con un cuerpo de revisores, apoyo a los viajeros (también para organizar la salida y entrada de los vagones), y personal de seguridad. Muchos de estos trabajos son hechos por la misma persona, no hay demasiada especialización, pero, de nuevo, son trabajos de un horario reducido y muchas veces relacionados con la integración social. Además de esto, está los taxis (mucho más caros que en España) y en la parte turística los bici-taxis (os lo juro), los barcos turísticos, y los autobuses.
Respecto al turismo. Tienen muchos servicios, también financiados por el impuesto de estancia (taxe de séjour) de 1'75 euros por persona y noche. Las oficinas de turismo, los baños públicos de Grand Lyon (que es la agrupación de Lyon y su "aglomeration", encargada de la limpieza, los transportes, los parques...), las rutas turísticas, las tiendas de souvenirs (las hay por todas partes, pero de gestión pública (no he investigado sobre su propiedad))...
La restauración y la comida... Bueno, da la sensación de que los franceses comen poco. El menú de un plato con café y pan suele rondar los 8-10 euros. Y está siempre lleno... Después, siempre están los lugares de comida para llevar, aquí muy de moda, sobretodo los de pasta y wok para llevar. En los bistrot o incluso en los cafés, sobre las once y media de la mañana se transforma la terraza en un restaurante, para mí casi de lujo, con su mantel, su cubertería bien colocada, las servilletas con forma de flor, las copas en cruz... Buscan mucho la "belleza" y, claro, las apariencias. Respecto a los supermercados. De normal tienen más productos que los nuestros, incluso con secciones de comida preparada relativamente bien de precio (para el nivel francés, quiero decir). Lo que más me sorprendió fue la sección de comida de Francia, y sus regiones: todos los supermercados tienen una. Los franceses tienen un fuerte sentimiento nacional, y esto les hace preferir los productos "Origen Francia" que los otros, aunque cuesten bastante más. También los de las antiguas colonias, del tipo Túnez y Argelia. Por un lado, siento bastante envidia, porque es una prioridad absoluta. Y, por otro lado, le pagan poco a los agricultores, aunque mucho más que a los españoles. Esto se une al hecho de que los productos de otros países (al menos los más o menos elaborados) están muy caros. Por ejemplo, una tortilla de patatas (con o sin cebolla) cuesta no menos de 2'50. Del jamón serrano ya ni hablamos, cerca de cuatro euros los 150 gramos. Sin contar con el hecho de que, además, casi que solo hay jamón de bellota, curación 24 meses, con lo que ¡imaginad!
Por otro lado, los coches van mucho más rápido y hacen maniobras cada dos por tres. Y, por supuesto, no paran en los pasos de peatones. Es más, si te ven pasar, muchas veces aceleran. ¿Buena educación francesa? Solo en los comercios, sitios turísticos y en ciertas administraciones. La gente se cuela cuando tú entras en el metro (como en España también), se choca contigo en la calle y no dice nada, se da cuenta de que no eres francés/a y o no te habla o se queja de tu acento (del tipo "e o eu") o no te indica bien la calle que estás buscando. Esto no todos, por supuesto. Pero es más fuerte en las personas adultas. Los jóvenes  (universitarios, eso sí) ya están bastante acostumbrados a los Erasmus y a los estudiantes internacionales y nos tratan muy bien, muchísimo mejor que nosotros tratamos a los Erasmus.
En general, l@s franceses/as visten muy bien, bien combinados, a la moda, divinos siempre. Los niños pequeños especialmente (parecen sacados de un catálogo de Benetton). Eso sí, están juzgando siempre la tenue (esto es, el aspecto, la ropa) de todo el mundo, y van con el mentón levantado, como diciendo: "Soy francés, soy mejor que tú...", aunque esto es solo una suposición. De ahí que haya toda una serie de prensa y de programas, revistas, incluso libros, de moda. Sí, en España también los hay, pero no es lo mismo. Sobre Hollande, en su momento, casi que se fijaron más en el trío amoroso que en sus propuestas. Y eso es mucho decir.
En las administraciones no hay manera de entenderse. Tampoco te lo ponen fácil. Hay que entregar muchos papeles para todo. Para abrir una cuenta, para inscribirse en la universidad, para tener un teléfono móvil... Y eso que el programa Erasmus ha mejorado mucho las cosas, porque los estudiantes no comunitarios lo tienen mucho más complicado.
Para terminar, decir que con el horario francés de comidas (7h el desayuno, 12 horas la comida y 19h la cena) se tiene tiempo para hacer de todo por las tardes. Es más, se hace eterno, al menos mientras no tienes clase o trabajo. Pero, está pensado sobretodo para el trabajo o para tener más horas de clase, no para que la población se sienta mejor o tenga mejor digestión.

jueves, 23 de agosto de 2012

#ArdeEspaña o por qué no nos rebelamos...

Durante mucho tiempo, he estado leyendo en blogs de otros compañeros, en algunas opiniones de periodistas, y en algunas editoriales nacionales e internacionales (aunque muy por encima), cómo es posible que, teniendo en cuenta todas las medidas que se han llevado a cabo y que se llevarán (no hay duda) en materia económica, la gente, l@s ciudadan@s, las masas (dependiendo de cuál sea tu preferencia) no se hayan rebelado respecto al Gobierno, al sistema, a la union Europea (ídem anterior).
En principio, iba a hablar de los incendios y de la prevención de los mismos, cuando aún había unos pocos ocurridos, y muchos apagados. Pero, el título del artículo lo dice todo. Si no me equivoco, los incendios se han repetido por todas las comunidades autónomas, incluso han llegado a Canarias. Junto con ellos, se han llevado vegetación, turismo, fauna, actividad económica idiosincrática (colmenares, extracción de resina, alquiler para caza, biomasa, turismo rural). Muchos de estos incendios se han dado por una falta de prevención de los mismos, con un abandono de los montes. Esto, unido a que cada vez hay menos ovejas y/o animales transhumantes que se coman los matorrales, y en algunas comunidades hay legislaciones que no permiten que se "limpie" de estos, se ha generado un polvorín. Por si no faltara poco, también ha ayudado las altas temperaturas y la poca humedad y lluvias de este año. Esta situación se repetirá, porque ante menos árboles, menos humedad, más calor, menos lluvias...
Y esto, ¿qué tiene que ver con el inicio del artículo? Pues bien, es justamente las medidas llevadas a cabo por el actual Gobierno (aunque iniciadas en parte por el anterior), ya sea en materia forestal (como el ejemplo), como en lo que respecta a todas las políticas públicas relacionadas con el (casi desaparecido) Estado de Bienestar. El Estado del Bienestar fue creado para que la población de los países occidentales, ante los beneficios del sistema comunista (igualdad real (en la práctica, en la pobreza), servicios varios), no intentara rebelarse en contra del sistema capitalista buscando algo parecido a lo que se hacía a unos pocos kilómetros de distancia. Es por este tema (al fin del Estado del bienestar) por lo que la población debería rebelarse contra el sistema.
¿Cuál es la realidad? Por ahora algunos conatos de toma de tierras baldías o de señoríos, mucha indignación (clamada por el hecho deque muchos (o no tantos) están de vacaciones), un posible "golpe de Estado" o reivindicación de la fuerza política de una ciudadanía que siente que la ha perdido del todo (otra vez, según las versiones). Según un curso que dí sobre este mismo tema: el  por qué no se rebela la población, mezclaban una serie de causas: los medios de comunicación que han manipulado las informaciones; la propia población, que no busca soluciones de grupo (entre otras cosas porque no hay mucho sentimiento de grupo); los partidos o los grupos de interés que fuerzan a que grupos sociales se crean enemigos unos de los otros...
Lo cierto es que mientras yo estoy escribiendo este blog, hay gente que está siendo deshauciada, o pasando hambre. Y, esta situación no puede continuar así durante mucho tiempo, la "gente" no lo va a soportar. Hay una frase que dice una familiar que podría resumirlo todo: "Los españoles (hombres y mujeres, se entiende) somos muy pacíficos y mansos, pero cuando se nos toca lo de comer, ¡que tiemble el Gobierno!". Respecto a la "toma" del Congreso, puede tomarse como algo positivo o como algo negativo. positivo puede serlo ya que la ciudadanía quiere recobrar protagonismo político (hay desconfianza, pero también esperanza). Negativo porque se puede convertir en un golpe de Estado ante un Gobierno que ha sido elegido democráticamente (aunque después haya modificado su oferta de Gobierno). Personalmente, prefiero quedarme con lo positivo.
Ante esta situación, ¿qué queda? Seguir insistiendo en los derechos de participación política. Con medios convencionales (cambiar votos, recoger firmas para iniciativas legislativas populares, manifestaciones, formando parte de asociaciones de consumidores, de defensa de la participación...), y no convencionales que serán los más numerosos, me temo. Es normal, ya que muchos de los medios convencionales no son del todo eficientes. La "toma del congreso" es una respuesta como cualquier otra, ante la falta de respuestas del sistema político. me sorprende que no se haya planteado desde el propio sistema un cambio en este aspecto (por lo menos), aunque sea por intentar solucionar una posible revolución en su contra, o un cambio en los valores de la gente que, desencantada con la democracia vira hacia otras opciones, desde el comunismo hasta los fascismos (recordemos los neonazis griegos). 
Hay maneras de hacerlo, de cambiar el sistema, pero no si no se tiene algún incentivo. Como su mejora, el hecho de que se vuelva a tener en cuenta la Política (que no los/as políticos/as), que haya de alguna forma un viraje hacia los ciudadanos europeos y no hacia sus capitales. Y, esto lo digo tanto del sistema político español como del europeo, del que dependemos. 

jueves, 12 de julio de 2012

#ArdeValencia: ¿crónica de una muerte anunciada?

Este artículo tendría que haber salido hacía tiempo, pero estaba tan preocupada de todo lo que está pasando en la acualidad que los temas se me acumularon, y al final ni uno ni otro. 
Como todos ya sabréis, el incendio (los incendios) se han repetido durante este mes en la Comunitat Valenciana. Primero, empezó en Dos Aguas, después le tocó el turno a Andilla, finalmente, en Alicante. Todos ellos en zonas con bastante masa forestal, con valor económico, ya fuera ecológico simplemente, como agrícola o personal (viviendas, animales...). Pero, muchos de los daños fueron sentimentales. Se había terminado el bosque, nuestro bosque. Nuestro monte, nuestras hierbas aromáticas, nuestros animales, nuestros pinos. Y, con ellos, nuestros recuerdos, las ganas de que nuestros hijos pudieran disfrutar de ese bosque, así como otros animales, como perros, ovejas, abejas.
Hablo de crónica de una muerte anunciada porque el bosque estaba abandonado, y eso era poco. Los arbustos crecían sin más, no se permitía a las pocas ovejas que habían (hablo especialmente de la comarca de Los Serranos, la que mejor me conozco) comer y "racionalizar" un pocola cantidad de combustible de un siguiente incendio. Y, ni siquiera se pensaba en la silvicultura preventiva (de la que me encargaré en el próximo artículo), actividad que está planteada desde hacía mucho tiempo.
Durante el incendio, la actuación de los medios de extinción fue preocupante. Por un lado, los bomberos, con una reducción de efectivos (no renovación de los que se prejubilaban o jubilaban) y de medios, que según muchos llegaron tarde (¿ahora nos afectan los recortes o no?). Después, las brigadas forestales de los pueblos, que en muchos casos no se dejó entrar, al menos en un primer momento, pudiendo haber atajado mejor el fuego desde el principio. Por otro lado, la actuación de la UME (Unidad Militar de Emergencia) que se llevó la gran mayoría de críticas, junto con la Guardia Civil (que obedecían órdenes de un superior político, eso sin duda) de no permitir la ayuda de agricultores con cubas de agua, de cazadores con cuatro por cuatro, de senderistas que se conocían el terreno, de apicultores, de defensores de los animales... Esto empeoró la situación desde el principio. Además, se concentró el esfuerzo en la Serra de la Calderona (algo muy positivo, estamos de acuerdo) y en salvar a todas las urbanizaciones de Cortes de Payás y alrededores, dejando la gran mayoría del fuego prácticamente sin control. En el caso de Andilla, Alcublas, Dos Aguas... se dejó quemar, sin más. Por falta de medios, por falta de ganas, por una mala gestión del incendio, no sabría bien cómo decirlo, porque yo solo sé lo que se comentó en un asamblea en Alcublas. 
Por otro lado, está la actuación política oficial (estoy hablando de la estatal, los alcaldes poco podían hacer con la reducción generalizada de efectivos y cubas de agua en los meses de verano), que llegó tarde y no tuvo consciencia de la gravedad de los incendios hasta que no fue demasiado tarde para reducir su intensidad. Se han prometido ayudas, pero teniendo en cuenta las regiones donde hubo incendios, no llegarán o llegarán y no irán hacia los fines que se debería.  Muchos dicen que con las ayudas que pretenden dar podrían haber pagado la prevención de incendios durante 15 años, otros dicen que es demasiado poco para lo mucho que hemos perdido en el incendio. 
Otro problema es la legislación forestal: se protege el monte, pero de las personas que no se debe. No se puede cortar romero ni arbustos, no pueden pasar las obejas a pastar por el bosque, no se pueden cortas las ramas bajas de los pinos... Todo esto hace que no haya espacio para la prevención de incendios. Junto con esto, está el hecho que los medios se han reducido, tanto humanos como maquinaria. 
Frente a todo esto, se ha creado una Plataforma de afectados por los incendios, así como un grupo de voluntarios para repoblar los bosques quemados. Lo positivo de este hecho es que ahora los ayuntamientos afectados piensan en unirse, independientemente del color político, para solucionar el problemma todos juntos. Además, la población se ha organizado de manera casi automática, con lo que algo está cambiando en la cultura política tan apática de los españoles, cosa que está bien. Además, habrá una manifestación en las Torres de Serranos el 28 de julio si no estoy equivocada.
Que se haya quemado el bosque es una desgracia en todos los sentidos, os lo aseguro, pero también puede ser una oportunidad, para plantearse nuevas maneras de reanimar la vida de las comarcas del interior, de darle valor a este recurso que siempre ha estado ahí, pero que puede no estarlo en un futuro. 
Para el próximo artículo hablaré de las soluciones propuestas en Alcublas, de la silvicultura preventiva y de la fuerza y necesidad de la sociedad civil en este tipo de situaciones. Si me pongo a hablar de los recortes, puede que me cierren el blog. ¬¬
Ciudadan@, o te unes o te hunden (ahora más que nunca).